Señor Cevallos:
Me he detenido a leer su poema y más tarde he estudiado todos los comentarios que han surgido al respecto del mismo.
Su Loa a la amante, como otros compañeros anteriormente han manifestado, deja al lector ante variadas dudas de comprensión del texto.
Veo que al final ha optado por dar su propio significado alegórico personal, pero sigue siendo una alegoría de difícil entendimiento. Quizás el hecho de que nuestra lengua común tenga diferentes matices en según qué países, hace que para algunos incluso tras las explicaciones pertinentes, siga habiendo un problema de transparencia en cuanto a las ideas expresadas por usted.
Tan solo desde el punto de vista de hacer una confrontación de pareceres, sin ningún otro objetivo, ni mucho menos ánimo de molestar, bien al contrario, he pasado a hacer un ejercicio basado en sus propias aclaraciones y me gustaría dejarlo aquí explicitado.
Veamos. Según usted mismo el poema sería como sigue, una vez clarificado.
En bragas de exquisita tesitura
envuelve sus glúteos de belleza
y magna ensoñación, cuyo valor
es como sinfonía que perdura.
Sus dones tanto físicos como espirituales son la musa de dulzura de célebres poetas con talento
como cálida entonada de lujo
en cánticos sublimes de ternura.
Ella es calvario para las esposas y prohibida
a los maridos, viven bien contentas
buscando la posición de esposa.
A las amantes tan hermosas le desdeñas
porque quieren quedarse con el marido, sin embargo, no sus atenciones para él.
Es un edén de placeres tras los esfuerzos logrados en el gimnasio, etc.
....
Majeza, de todos modos, es calidad de majo, según la Rae, y no tiene nada que ver con el lujo, aunque esto es irrelevante para el contenido general del poema.
En cuanto a las "empeñas" (tras empeñas) al margen de la explicación de aquello en lo que se han empeñado para mejorar su aspecto físico esas señoras, es una palabra que usada como sustantivo femenino no existe, los empeños, empeñarse, el verbo... eso sí existe; las empeñas, no.
O sea que si el público en general no comprende parte del mensaje no es solo cuestión de sintaxis, sino también de semántica, pero no porque las palabras sean de difícil comprensión, sino porque están usadas de manera algo peculiar.
Veo su interés loable en seguir las pautas de la poesía clásica y sus avances en la misma, y le felicito por ello, pero a veces es tan importante no retorcer la sintaxis como una buena disposición de rimas y ritmos. Si colocamos los tercetos prescindiendo de su forma estrófica, leeríamos esto:
Infierno para algunas y prohibida a cónyuges, transitan bien risueñas buscando la sonrisa preferida. A rosas tan hermosas le desdeñas espinas, sin embargo, no su vida… ¡Oasis de fruiciones tras empeñas!
Léalo así y esto le ayudará a ser consciente de que necesitaría unos arreglos sintácticos para convertirse en un texto con sentido.
Plantéese:
prohibida a cónyuges (participio en singular), transitan (verbo en plural) : Prohibidas a cónyuges transitan...
le desdeñas... ¿A quién se refiere ese pronombre? ¿Quién es el sujeto que desdeña? ¿Desdeñas las espinas?
No desdeñas la vida de las rosas? En cuanto a las empeñas del final ya he aludido a ellas más arriba.
Creo que si le diera una vuelta al tema podría conseguir grandes cosas, Señor Cevallos.
Un saludo muy cordial.