Eósforo
Poeta asiduo al portal
Los amores de Asclepio
En una sepulcral noche disuelta,
bajo el frío etérico y distante,
algo susurra al féretro la amante
para que el inmortal esté de vuelta.
Con su sangre amamanta al rey ungido,
le lee sus poemas, hace cantos;
y aunque muertos están los dos espantos,
el rito de la vida ya ha vencido.
Esculapio ha visto la tragedia
al probar de su savia y de sus vidas;
y aunque sus almas van, vienen perdidas,
la parca que ha vencido las remedia.
A la pareja toma de sus manos;
en iustae nuptiae lee el rito;
enciende el fuego, quema aquel escrito;
les entrega el trabajo a los gusanos.
Polvo y huesos, la carne putrefacta
sacian escarabajos, mariposas;
de los insectos muertos nacen rosas;
mas un contrato eterno les redacta.
Advierte del conjuro y del encanto:
su condena será vivir distantes;
podrán ser muertos vivos los amantes;
y el pago eterno y cruel será su llanto.
Así, se miran sin poder tocarse
la luz la oscuridad, la noche el día;
el frío y el calor, la cobardía
el valor, de quererse... sin amarse.
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