Los días

Francisco Redondo Benito

Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
Voy despidiendo días como trenes
entre brumas rojizas y serenas;
me voy quedando a solas con mis penas
y mi magro equipaje en los andenes.

El tiempo ha florecido por mis sienes,
ha surcado mi piel e hinchó mis venas;
los recuerdos de ayer son las cadenas
cuando debieran ser mis caros bienes.

¿A qué tanto llorar? Es miserable
cada poco gastar la vida en quejas
por el surco del tiempo, inexorable.

Las horas no son jóvenes ni viejas,
cada una comporta un gesto amable,
y un cantar no escuchado, si la dejas.
 
Excelente soneto filosófico que la sabiduría y la experiencia gestan con la ayuda de tu inspiración, Don Francisco.
Felicidades por tan bella obra.

Muchas gracias, D. Antonio, por tan amables palabras; el tiempo nos socava y nos demuele, pero en él somos y sin él no existiríamos. Y cuando acabe para cada uno ya no tendrá importancia: no tiene sentido llorar u obsesionarse con el goteo de la clepsidra.

Un saludo,
 
Voy despidiendo días como trenes
entre brumas rojizas y serenas;
me voy quedando a solas con mis penas
y mi magro equipaje en los andenes.

El tiempo ha florecido por mis sienes,
ha surcado mi piel e hinchó mis venas;
los recuerdos de ayer son las cadenas
cuando debieran ser mis caros bienes.

¿A qué tanto llorar? Es miserable
cada poco gastar la vida en quejas
por el surco del tiempo, inexorable.

Las horas no son jóvenes ni viejas,
cada una comporta un gesto amable,
y un cantar no escuchado, si la dejas.
Hay horas que pasaron a la historia
y algunas por las que aún pago tributo
y hay horas que devuelve la memoria
salvadas por el último minuto...
y hasta ahí consigo llegar;)

Qué buen poema se me pasó en su momento
pero nunca es tarde, si buscamos unos minutos,
para el disfrute de un café con versos.
Espero que todo vaya bien, compañero,un abrazo
 
Última edición:
Voy despidiendo días como trenes
entre brumas rojizas y serenas;
me voy quedando a solas con mis penas
y mi magro equipaje en los andenes.

El tiempo ha florecido por mis sienes,
ha surcado mi piel e hinchó mis venas;
los recuerdos de ayer son las cadenas
cuando debieran ser mis caros bienes.

¿A qué tanto llorar? Es miserable
cada poco gastar la vida en quejas
por el surco del tiempo, inexorable.

Las horas no son jóvenes ni viejas,
cada una comporta un gesto amable,
y un cantar no escuchado, si la dejas.
Muy buen el mensaje, una invitación para vivir el presente, gracias por compartir este momento poeta.
 
Voy despidiendo días como trenes
entre brumas rojizas y serenas;
me voy quedando a solas con mis penas
y mi magro equipaje en los andenes.

El tiempo ha florecido por mis sienes,
ha surcado mi piel e hinchó mis venas;
los recuerdos de ayer son las cadenas
cuando debieran ser mis caros bienes.

¿A qué tanto llorar? Es miserable
cada poco gastar la vida en quejas
por el surco del tiempo, inexorable.

Las horas no son jóvenes ni viejas,
cada una comporta un gesto amable,
y un cantar no escuchado, si la dejas.

El tema del transcurso del tiempo es uno de los temas sobre los que más poemas se han escrito, algunos verdaderamente geniales. Tú lo has hecho de una forma genial, a través de la forma poética más bella que existe: el Soneto.
Un abrazo Francisco, poeta admirado y maestro. Mis aplausos a este formidable trabajo poético.
 

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