rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
Huir del parto y del sepulcro,
Del amor hasta su desembocadura,
Escapar del yugo, los horarios,
Con la voz de los insultos de mi madre,
Huir de uniformados que cazaban
Hombres y mujeres en los bosques,
Huir de la grotesca algarabía
de mi barrio marginal,
Huir de la cursilería,
De refinadas élites señoriales,
Huir como Rimbaud
Trovando en su carrera delirante,
Huir como un Miguel Angel
Acosado por sus fantasmas fabulosos
Atragantado de palabras venenosas
Que aprendí a callar
Hacia cuyos confines de la tierra
No caben tantos en mi memoria
Quedándose enredados en las algas
De sus lagunas misteriosas.
Aún cuando, no divisé ni de lejos
La silueta de la libertad
Mi adolescencia fue una grave escapatoria,
Ávido proceder, paranoia eléctrica encendida
De estar lejano y feliz para sorber entre montañas
En el aire estival de las tardes
De la belleza sus lágrimas de miel
con los labios curtidos
Por la fiebre como si ésta suave,
Dulcemente me consolara.
En esto andaba de recorrer las brechas
De la estéril soledad
Cuando en el camino
Encontré a otros que como yo
También venían de huir de sí mismos,
Cientos de ojos que alumbraron los días,
Disipando las brumas
En los túneles de la lóbrega depresión,
Algunos vestidos estrafalariamente
Con raídos géneros,
Otros parecían guerreros sin armas
Con el cabello pintado,
Los hijos de la rebeldía todos
Cual más o menos armados de conciencia social
Agrupándose en pequeñas tribus,
Comunidades dentro
De una gran jungla llamada sociedad,
Atentos más que nadie al nacimiento
De ese movimiento revelador
Que emergerá desde la pérdida de la fe,.
Fruto de los abusos del poder.
Salieron al encuentro los gentiles,
Los ermitaños, los hostiles,
Nos fuimos reconociendo poco a poco,
Volcándonos, midiéndonos,
Abriendo extrañas puertas, derribando muros,
Aglutinándonos alrededor del fuego
De la ineludible tibieza humana.
No eran psicópatas ni inválidos enfermos,
Pero en algún antaño momento
Alguien los había dañado, algo los había marcado,
Se sentían singulares en un planeta hostil
de dogmáticos consensos.
Nos dirigimos hacia el sur, al costado de las carreteras
Consumí nocivas dosis de droga que en imágenes psicodélicas
Me ilustraron el futuro activista de las gentes marginadas.
Nos restaba ahora encontrarnos a nosotros mismos.