ANAPLUCHINSKY
Poeta asiduo al portal
Los hijos tienen alas.
Si, que van creciendo
con el correr de los años
y preparándose para emprender
el vuelo.
Un vuelo que debe ser éxitoso.
Un vuelo alto
y libre
y hasta liviano,
sin peso
ni deudas por pagar.
Esas deudas implícitas
que sin querer
a veces
les imponemos.
en un reto,
en una palabra
o simplemente con un gesto.
Ellos deben equivocarse
y saber que de ahí se parte al éxito
porque nosotros
debemos estar ahí
para levantarlos
con una palabra de aliento,
con un abrazo,
con un beso.
Decirles
que en la vida
se pierde
muchas veces
pero siempre
hay que seguir apostando
porque las cosas buenas, tarde
o temprano suceden
porque si uno avanza
a paso firme
no hay viento
que pueda detenernos.
Inculcarles
que piensen
antes de hablar,
que traten de comprender
antes de juzgar,
que amen en vez de odiar.
Mostrarles
que las personas de bien
no necesitan doctorados,
ni maestrías.
Sólo les basta
con hacer el bien
para ser felices
porque en la felicidad del otro
uno encuentra
la propia.
Tratemos
que vivan
con empatia,
que sean humildes
y solidarios,
que busquen nuevas aventuras,
que corran tras sus sueños
y que los atrapen para hacerlos realidad.
Los hijos son...
El canto de las aves en las mañanas grises.
El calor del hogar
en la noches frías.
El sol que nos templa en el invierno
y esa llovizna que que refresca en el verano.
No hagamos que sean las hojas secas del otoño,
ni las alergias de la primavera.
Somos responsables
de lo hicimos
pero no somos
sus dueños.
Ellos
un día volarán...
harán
su propio nido
y su propio camino.
Y ahí estaremos nosotros
disfrutando
de lo que lograron...
Y así,
por más que uno sea ateo
se sentará
en la primera fila de la iglesia
si su hijo ha decidido ser cura
o recibirá como a una hija más,
a la novia de esa hija
que soñamos que iba a formar una familia con un hombre.
Eso no son sueños,
eso es proyección pura.
¡Basta de condenar hijos ¡
las jaulas no tienen llaves...
Y si las tienen,
no están están
en nuestro poder.
Nuestros hijos tienen alas
que tienen que crecer fuertes...
No como las alas de una mariposa
que se ven
bien bellas
pero sólo
levantan vuelo
por veinticuatro horas.
Trabajemos
para que esas alas se expandan
como las de un águila....
volando libre por un cielo azul celeste.
Los hijos son los dueños de su vuelo.
nosotros sólo debemos enseñarles a volar.
Solo eso...
Si, que van creciendo
con el correr de los años
y preparándose para emprender
el vuelo.
Un vuelo que debe ser éxitoso.
Un vuelo alto
y libre
y hasta liviano,
sin peso
ni deudas por pagar.
Esas deudas implícitas
que sin querer
a veces
les imponemos.
en un reto,
en una palabra
o simplemente con un gesto.
Ellos deben equivocarse
y saber que de ahí se parte al éxito
porque nosotros
debemos estar ahí
para levantarlos
con una palabra de aliento,
con un abrazo,
con un beso.
Decirles
que en la vida
se pierde
muchas veces
pero siempre
hay que seguir apostando
porque las cosas buenas, tarde
o temprano suceden
porque si uno avanza
a paso firme
no hay viento
que pueda detenernos.
Inculcarles
que piensen
antes de hablar,
que traten de comprender
antes de juzgar,
que amen en vez de odiar.
Mostrarles
que las personas de bien
no necesitan doctorados,
ni maestrías.
Sólo les basta
con hacer el bien
para ser felices
porque en la felicidad del otro
uno encuentra
la propia.
Tratemos
que vivan
con empatia,
que sean humildes
y solidarios,
que busquen nuevas aventuras,
que corran tras sus sueños
y que los atrapen para hacerlos realidad.
Los hijos son...
El canto de las aves en las mañanas grises.
El calor del hogar
en la noches frías.
El sol que nos templa en el invierno
y esa llovizna que que refresca en el verano.
No hagamos que sean las hojas secas del otoño,
ni las alergias de la primavera.
Somos responsables
de lo hicimos
pero no somos
sus dueños.
Ellos
un día volarán...
harán
su propio nido
y su propio camino.
Y ahí estaremos nosotros
disfrutando
de lo que lograron...
Y así,
por más que uno sea ateo
se sentará
en la primera fila de la iglesia
si su hijo ha decidido ser cura
o recibirá como a una hija más,
a la novia de esa hija
que soñamos que iba a formar una familia con un hombre.
Eso no son sueños,
eso es proyección pura.
¡Basta de condenar hijos ¡
las jaulas no tienen llaves...
Y si las tienen,
no están están
en nuestro poder.
Nuestros hijos tienen alas
que tienen que crecer fuertes...
No como las alas de una mariposa
que se ven
bien bellas
pero sólo
levantan vuelo
por veinticuatro horas.
Trabajemos
para que esas alas se expandan
como las de un águila....
volando libre por un cielo azul celeste.
Los hijos son los dueños de su vuelo.
nosotros sólo debemos enseñarles a volar.
Solo eso...