Évano
Libre, sin dioses.
Dos cañas y unas gambas como tapa,
el ruido de las motos de la tele
y la charla de fútbol en el bar.
Fuera llueve, aunque sea día del libro.
Antes quemaban, los fascistas, libros;
ahora están amontonados cerca
del cubo de basura , el que recicla
el papel que al final seremos todos.
No caben tantos, dentro ya está lleno.
Tampoco cabe más gente en el bar.
Piensa la gamba de mi mano, y yo,
que los libros esperan a la muerte
dentro y cerca del arma que destruye
también al tiempo, y a las almas mismas
que lograron plasmarse en un papel.
En esos libros van miles de años,
de soledades y otros mundos creados.
¿Y con quiénes comparto mi pesar,
si no con estas gambas de la barra?
Al final, yo también seré papel
arrojado a un contenedor cualquiera,
puede que a uno moderno, virtual.
Ya hay partes de mí en tal situación,
cuatro avatares: panch, Lavidaesueño
sanchopanza y Vicente Ruiz Marchal.
Creo que la cerveza cataliza
y une a tanto fanático del gol,
o es resignación del reciclado.
el ruido de las motos de la tele
y la charla de fútbol en el bar.
Fuera llueve, aunque sea día del libro.
Antes quemaban, los fascistas, libros;
ahora están amontonados cerca
del cubo de basura , el que recicla
el papel que al final seremos todos.
No caben tantos, dentro ya está lleno.
Tampoco cabe más gente en el bar.
Piensa la gamba de mi mano, y yo,
que los libros esperan a la muerte
dentro y cerca del arma que destruye
también al tiempo, y a las almas mismas
que lograron plasmarse en un papel.
En esos libros van miles de años,
de soledades y otros mundos creados.
¿Y con quiénes comparto mi pesar,
si no con estas gambas de la barra?
Al final, yo también seré papel
arrojado a un contenedor cualquiera,
puede que a uno moderno, virtual.
Ya hay partes de mí en tal situación,
cuatro avatares: panch, Lavidaesueño
sanchopanza y Vicente Ruiz Marchal.
Creo que la cerveza cataliza
y une a tanto fanático del gol,
o es resignación del reciclado.
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