Los Pies Rojos

Love Craft

Poeta asiduo al portal
"Yo moriría por vos. Y vos, ¿vivirías por mi?"
Cornelia frente al espejo
, Silvina Ocampo


Tuve varios problemas a la hora de imaginar el título. Pensaba bautizarlo ``La Danza de la Muerte ´´, por la simple conjetura de que todos los acertijos y el laberinto aguado a ciegos pasos de una fuente de deseos terminarían en derrame y en una muerte prematura.
Pero los ríos de tinta alcanzados en mi pluma entraron en tempestad y corrieron hacia un espejismo codicioso de realidad. Aunque lo recordado ya no adquiere notoriedad.
La producción del baile fue un entierro debajo de la cama. Su cuerpo se plagó de contusiones y marcas de mano asomaban en su abdomen y caderas, como un ramo de floridas amatistas. Los bailarines la tomaban, la arrastraban, la torturaban, exprimían de su carne la narcótica danza. Su silueta se descosía en frágil filigrana, los huesos y las arterias se evidenciaban bajo la nevada, mientras la débil flama interior no atisbaba a desnevar su lividez, mientras sus ojos violetas y desganados miraban fijamente hacia el picaporte durante los ensayos.
Todo se trataba de generar un leve estremecimiento en la atención de la concurrencia. Los movimientos eran al aire expuestos e imitaban el flébil suicidio de un ave al enterarse que su amada murió aferrada a las espinas, codiciando profanar los pétalos que el Amor materializan. Errátil e ilusorio, se arroja a los nevados cerros a desangrarse como mueren los astros en la colina:


Deseando el amante suicidarse, sigue con artificio
sosteniendo la Pasión cual céreo lirio porta
la lumbre su amorío y el fuego hambriento
devora la blanca pureza de virgen,
de cisne lanzando el hermoso canto, su bello suplicio,
el primer gemido o último aullido.


Sus saltos eran tan altos y sus sombras tan agigantadas, que parecían ser tragados por la boca del Erebo. En el momento de descender, su aspecto, distorsionado ante nuestra vista, producía imágenes que evocaban el hundimiento en el abismo.
El vestuario tétrico y negro, pero a la vez con un matiz cercano a los motivos del carnaval, ideaban una estética hipnótica e imaginativa, y nunca se apartaba la impresión de caer en el mundo de la Muerte y el Averno.
Caretas con expresiones de horror, calaveras, muñecas de trapo, lápidas, sepultureros, criaturas del submundo… eran todos cuadros que se desunían del suelo, entraban por nuestros ojos y poseían nuestro cerebro, como si las actuaciones actuaran a la par de demonios y se evaporara la inocencia en nubarrones de azufre, lloviendo la perversidad en globos de sangre.
Los pasos se percibían agotadores, pero lo difícil tras acabar la trama sería atravesar los espejos. La simple metáfora de piel siempre ulula entre favonios. La confusión es consecuencia de la pregunta, cuando no entendemos si la coreografía severa exigía sin solvencia entremezclada con lo cotidiano de la vida o endulzado con las irrealidades de la actuación. ¿O no es acaso la imaginación quien diluye la realidad en lágrimas y sudor para concluirla más verídica?¿Lo real siempre se presenta en nuestros deseos y fantasías con un lenguaje de ultratumba, invisible a la carencia de un razonamiento clarividente, dentro de símbolos individuales y personales, siendo la realidad quien lo quimérico domina?¿O simplemente lo real late cuando imaginamos que la evidencia es realidad y los sueños son fantasías y deseos, siendo así lo real quien interpone las leyes de lo regular y la imaginación interpreta lo divisible entre éstas?
La obertura ya temblaba en el bronce de los campanarios. La música sonaba a la voz de lo siniestro, mientras los violines silbaban una cruda descarga de melancolía, la pérdida de una realidad que solo vive atrapada en la fantasía, producto de la entelequia.
Las plumas ónix pendían de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. Aquella noche la Luna sangraba, llorando de dolor, goteando perlas de sus mejillas. Los gritos se perdían en el laberinto de la humanidad, semejantes a los aullidos del lobo para llamar a su jauría.
Y por fin, la transportación al mundo ‘‘real’’. El orbe imaginario se desenvolvió más agreste y salvaje, el juego macabro y de rojo teñido, no se sabía si intentaban tomarla prisionera para morir con ella o la liberaban del cautiverio material.
Pero el camino es difícil. Parecía no darse cuenta del peligro. Es como cuando nosotros nos escapamos de una enfermedad, una verdad o una muerte y nos adentramos en nuestro mundo paralelo. No te quieres ir, es todo tan mágico y trasparente, y te olvidas de esa agitación permanente, ese respirar que amenaza con un desmayo en el cual no se podrá abrir los ojos nunca más.
Los aplausos la anegaban en niebla y ceguera, el destino se confundía con el punto de partida, no oía errores ni aciertos. Pero debía irse. Algunos de sus compañeros abandonaron la oscura tierra. Otros se estrellaron contra el espejo al no aceptar la monótona realidad, quebrándose en fragmentos su carnal velo.
La fuerza del impacto debía ser potente. Retrocedió un par de pasos del portal, y después de unos segundos, saltó ahogada en el vacío del lugar. Sentía a su parecer que tocaba las estrellas y besaba a los querubines. Aunque la luz del razonamiento nunca carece de sombras. El líquido cinabrio resplandecía en los tablones, los mortecinos cuerpos hablaban a través de las cicatrices sobre su muerte inminente, la vida no animaba por su ausencia, y el silencio enlazaba anillos en las temblosas aguas de su mente, cual cisne agonizante ensombrece el reflejo de un bosque apacible.
Las dudas culminaron en decepción, finalmente, y el cristal no ahorcó su pulso.
Pero un depresivo rasguño puede avivar la llama de los recuerdos. Aquella caja artesanal de ébano fino, con una bailarina girando a través del vértigo de la música, encendió la aurora en su semblante, aquel fulgor intenso que solía tener en distantes días: el puerto abriendo los portales para mostrar los espejos, el cairel roto, los gritos, los aullidos, la sangre, la seda colgante en el vestuario, la destrucción, los aplausos, el llanto… la obligaban a la acción de mutilarse los ojos.


‘‘Quiso quitarse los zapatos y tirarlos lejos, pero era imposible. Cuanto más danzaba más tenía que bailar, por campos y praderas, bajo la lluvia y bajo el sol, de día y de noche. Siguió, siguió danzando. Los zapatos la llevaban por sobre zarzas y rastrojos hasta dejarle los pies desgarrados, sangrantes. Llegó a una casita solitaria donde vivía el verdugo.

-Por favor, ¡córtame los pies, con los zapatos rojos!

Y el verdugo le cortó los pies con los zapatos. ’’

Las zapatillas rojas, Hans Christian Anderson


Es el tiempo quien no cambia, su voz muda y ronca se desparrama a través del tramo de las alas, como arañazos en la piel y sazón a los vergeles abarca: es la idea de nosotros mismos que, desnudos a la estación cambiante, le exigimos quedar encallada como piedra bajo polvo y a riesgo de tormenta. ¿Pero no es merced al Tiempo que cambiamos, y su fuerza impalpable nos hace pensar que nadie ha de transformarse para justificar los días como sueños se viven?

Ante el espectáculo, ya el cisne no posee su aureola alambicada, pues los espejos en su falaz reflejo embriagaban la sinceridad con un propósito sentimental: las verdades en mentiras clonarse cuando la intención las recarga. Ella sólo lanzaba las monedas al fondo del estanque y veía cumplidos sus deseos. Ahora, el cristal enfrente suyo era como una ventana por donde entraban los céfiros de su boca y llegaban con la brisa que recubría su vestido: lacerada, cansada, lánguida mirada… anoréxica, inmunda, cadáver…
¿Cuál será el mejor artista? ¿Aquél donde la estética formada por su balance y equilibrio desata la tormenta que lo atormenta? ¿O el formador del libre pensamiento que, cual metamorfosis en desarrollo, sobrevive sobre los diferentes terrenos del pensante? Optó por el primero.
Cuando el asesino crea la sensación dentro de nosotros, es también un artista. Su rol cumple una función paisajística dentro del acto oculto que se lleva a cabo en esta tragedia: el alfiler clavado en el cuello deja drenar la pintura que hará brotar las extremidades emplumadas para el vuelo. Obligadamente, sentimos rabia, rencor, tristeza, ¿no es posible que él ansiara desencadenar esos sentimientos?
El prólogo narrativo discurría en la sala. Su aislamiento progresivo y la noche vacua para los oídos aparentaban el negro ventanal y daban figura al ensueño, escapaban los pies ensangrentados del suelo por el miedo a las cadenas. No existirá sentido alguno que nos ampare del desconocido significado: olfato, vista, audición, tacto, gusto, ¿dónde estás para que no me maten?

Los violines, los clavicordios, que antaño parecían contener un mirlo en su interior que pulsara con sus giros las cuerdas, ahora desprendían la melodía como sangre de una herida, y fuese el mártir en la cruz una sinfonía.
Al abrirse las puertas del cuerpo, es un movimiento más que dar, una gota más que decolora lo invisible, un pecado más confesado a la tierra – a esa tierra que no consuela después de muerto-, otro dedo del pie arrancado. Allá ascendía o descendía, como señuelo para serafines, avanzaba hacia las nervaduras o cúspides de su vida, a donde jamás regresaría.
Será el suicidio la única Muerte para el artista.
Será el escape hecho para mí, para ellos.
Si lo es, entonces, ¿seré mejor o peor poeta al entregar mi alma a las letras?
 
Última edición:
La Danza de los Espejos

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Tuve muchos problemas a la hora de imaginar un título. Pensaba escribir ``La Danza de la Muerte ´´, por la simple conjetura de que todos los acertijos y el laberinto aguado a ciegos pasos de una fuente de deseos terminarían en el derrame y en la muerte prematura.
Pero los ríos de tinta alcanzados en mi mano le entraron la tempestad y corrieron hacia un espejismo codicioso de Realidad. Aunque lo recordado ya no tiene mas importancia.
La producción de un baile fue un entierro debajo de la cama. Su cuerpo se llenó de moretones y marcas de mano aparecían sobre su abdomen y caderas. El cuerpo pálido se volvió delicado y los huesos más notables se hicieron, mientras sus ojos violetas y desganados miraban fijamente hacia el picaporte de la puerta en las horas de ensayo.
Todo se trataba de querer crear una sensación de ligero espanto a las miradas estáticas. Los movimientos eran al aire e imitaban el melancólico suicidio de un ave al enterarse que su amada murió aferrada a las espinas al querer alcanzar los pétalos que recuerdan el Amor. Tristes y perdidos, se lanzan él y sus hijos hacia los afilados cerros nevados y montañosos a cortarse la piel, como ya lo hacen ellos al intentar matar el cielo con sus picos y herir a sangrar un atardecer para tornarlo rojizo.
Sus saltos eran tan altos y su sombra se volvía tan lejana, que parecían ser devorados por la boca ambiciosa de Cronos. Y en el momento de descender, su aspecto, casi muy desfigurada ante nuestra vista, producían imágenes que evocaban a los pichones cayendo, desprotegidos e indefensos del dulce canto materno, criados por la Muerte, despedazados en el suelo.
El vestuario tétrico y negro, y a la vez, evocaba del carnaval los colores frenéticos y el ropaje doblado hacia los extremos airosos, creaban una estética hipnotizante, punzadamente imaginativa, que en ningún minuto se alejaba la sensación de caer en el divertido mundo de la Muerte y el Infierno.
Caretas, expresiones, horror, miedo, calaveras, muñecas de trapo, cadáveres, criaturas del submundo, espías desde el escenario … eran todos cuadros que se desbandaban del ras del suelo, entran por nuestros ojos y poseen nuestro cerebro, como si las actuaciones actuaran a la par de demonios y se evaporará la inocencia, lloviendo la perversidad en nieve de coágulos.
Los pasos se veían agotadores, empero lo difícil al acabar la trama sería poder atravesar los espejos. La simple metáfora de piel siempre susurra entre los vientos. La confusión viene luego de la pregunta, al no poder entender si la coreografía severa exigía sin solvencia entre mezclada con lo cotidiano de la vida alcoholizado o endulzado la irrealidad dramática los retratos distorsionados. ¿O no es acaso la imaginación la que diluye la Realidad en nuestro sudor y lágrimas para volverla más real?¿Lo real suele presentarse en nuestros deseos y fantasías prefiriendo un lenguaje de señas parlamentar invisible a la carencia de una razón analítica dentro de símbolos individuales y personales, siendo lo real la que domina lo fantástico?¿O simplemente lo real solo late cuando imaginamos que la evidencia es realidad y los sueños son fantasías y deseos, tratándose así lo real la que interpone las leyes de lo regular y la imaginación interpreta lo divisible entre éstas? No lo sé, y confesaré a ustedes que me aterra la idea de morir intentando romper el cristal al consumir en ardor la tinta (como dentro de un ataúd habitar).
Los relojes ya cantaban la hora del comienzo. La música sonaba a la voz de lo siniestro, mientras tanto, los violines silbaban una dura descarga de melancolía, la pérdida de una realidad que ahora solo vive atrapada en una fantasía, producto de la Imaginación.
Las plumas negras caían de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. Aquella noche la Luna sangraba, llorando de dolor, y goteando perlas de sus mejillas. Los gritos se perdían en el laberinto de la humanidad, más bien encontrados a los aullidos del lobo al llamar a su manada para comer la carne.
Y al fin, la transportación al mundo ‘‘real’’. El mundo imaginario se fue tornando más agreste, salvaje y sin reglas. El juego se volvió macabro y el escarlata ceñía la cintura de advertencia: tomarla prisionera equivale a resistirse y mensajera, inacabable canción ansía el Frío.
Te darás cuenta, el difícil paraje es. Se la juzga no darse entender del peligro. Es como cuando nosotros nos escapamos de una enfermedad, un quebranto, una verdad o una muerte; y nos adentramos en nuestro mundo paralelo. No te quieres ir, es todo tan mágico y te olvidas de esa agitación permanente, ese respirar que amenaza con un desmayo en el cual no se podrá abrir los ojos nunca más.
Los aplausos la inundaban en niebla y ceguera, el destino se confundía al punto de partida, no escuchaba los errores ni los aciertos. Pero debía irse. Algunos de sus compañeros abandonaron la negra tierra. Otros se estrellaron contra el espejo al no aceptar lidiar con la monótona realidad, el tedio, terminando la cara cortada y ensangrentada.
La fuerza del impacto debía ser potente. Retrocedió un par de pasos del portal, y finalmente saltó ahogada en el vacío del lugar. Sentía a su parecer que tocaba las estrellas y escuchó los ángeles. Aunque la inseguridad jamás se alejará de las luces en ningún razonamiento. La sangre resaltaba del piso, sus muertos cuerpos hablaban sobre la muerte que vendrá, la vida no animaba a falta de esta y su ausencia. El silencio retumbaba y hablaba en su mente, haciendo eco y llegando un fresco sonido, el canto del ave a camino del Abismo.
Las dudas culminaron en la decepción, notando que pudo absorber el poder de romper los cristales.
Lo que más hablan los sabios es el peligro del pánico a la rutina. El trastorno resbala en varias mentes, resaltando la importancia de marginar. Y sí el riesgo no abandona los hisopos, nadie soportará tales represiones: el Desear enseñar, desfilar muerto árbol primaveral.
Un depresivo sonido pueden estallar las llamas del Recuerdo. Aquella caja artesanal de fina madera, dentro la bailarina practica su móvil Catarsis mecánico por la melodía infantil, escondida horriblemente a mí repasar, recobró fuego sus ojos, esa chispa viva que usualmente tenía en remotos días: el puerto abriendo los portales muestra los Espejos, despegándose aún los pecíolos, el vidrio roto, los gritos, los aullidos, la sangre, la seda colgando en el vestuario, la destrucción, los aplausos, el llanto… la obligaban a la acción de coserse los ojos, puesto que no conocía ni a la Esfinge ni a Edipo coronar la lectura.
Es el Tiempo el que no cambia, su voz muda y ronca se desparrama a través del tramo de las alas, como arañazos en la piel y color a los frutos abarca: es la idea de nosotros mismos estando desnudos a la nueva estación, sea Otoño o Verano, que le exigimos quedar encallada como una piedra bajo el polvo, sabiendo aún llover podrá. ¿Pero no es gracias al Tiempo que cambiamos, y su fuerza impalpable nos hace pensar que nadie ha de transformarse para justificar los días como sueños se viven? Ante el espectáculo, ya el cisne no posee su semblante engañosamente sutil, pues los espejos en su falaz reflejo embriagaban la sinceridad con propósito sentimental: las verdades en mentiras clonarse cuando la intención las recarga. ¿Sobrevivirán los ademanes enjoyados? Ella solo echaba las monedas al fondo del estanque y advertía sus deseos cumplirse. Ahora, el cristal enfrente suyo era como una ventana en el que entraban los vientos de su boca y llegaban con la brisa que recubría su vestido: desganada, cansada, triste mirada, herida, atrofiada… anoréxica, inmunda, gusano, cadavérica…
¡¿Cuál será el mejor artista?!¿Aquel donde la estética formada por su ‘‘balance’’ y ‘‘equilibrio’’ desata la tormenta que lo atormenta? ¿O el formador del libre pensamiento como metamorfosis en desarrollo verlo para sobrevivir sobre los diferentes terrenos del pensante? Optó por el primero.
Cuando el asesino crea la sensación dentro de nosotros, se disfraza un artista. Su rol cumple una función paisajística dentro del acto llevado a cabo: el cuchillo clavado en la garganta deja correr la pintura que hace notar las extremidades emplumadas para el vuelo. Obligadamente, sentimos rabia, rencor, tristeza, pasión ¿no es posible que él ansiara desencadenar esos sentimientos?
El prólogo narrativo discurría en la sala ostentosa. Su aislamiento progresivo aparentan el ennegrecido ventanal y la noche, según los oídos, vacías, daban figura al ensueño caprichoso, se palpaban en su baile: escapaban los pies enrojecidos y malheridos del suelo por el miedo al sólido lago hundirse, los guantes de Tribulat Bonhomet acariciarle. No existirá sentido alguno que nos ampare del desconocido significado que destripa el futuro: olfato, vista, audición, tacto, gusto, ¿dónde estás para que no me maten? La misma palabra mutilada por el arco grita alegremente la sinfonía, ahora, el filo corta la piel y aúlla el suplico ‘‘detente’’ con sus cuerdas tensas.
Los sueños vestidos de confusión envenenan la percepción. Al abrirse las puertas del cuerpo, es un movimiento más que dar, una gota más que decolora lo invisible, un pecado más siendo pugnado a la tierra que no consuela después de muerto, otro dedo del pie arrancado… Allá ascendía (o descendía), como señuelo para los serafines, giraba hacia las nervaduras o cúspides de su vida, por donde ninguna vez transitaría.
Será el suicidio la única Muerte del Artista.
Será el escape hecho para mí, para ellos…
Si lo es, entonces ¿seré el mejor o peor poeta, al entregar mi alma a las letras?

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IM------------------PRE---------------------SIO---------------------NAN------------------TE.

Realmente una prosa magistral, llena de imágenes que transportan, ufffffff, sin palabras me has dejado.
Aplausos por tu genialidad.
Abrazos y estrellas miles a tu pluma compañero.
Pincoya
 
Querido amigo Love graft. Leída detenidamente, tus letras, llegué a la conclusíon, que es
una muy buena obra, una exelente partitura, o un cuadro abtrato, donde quien lo mira le
da su significado. Gracias por compartirlas, lleva mis estrellas. Te mando
Besos y Abrazos Uruguayos Blanca
 
Existencial debatir entre la vida y la muerte, intensa sensibilidad de artista y poeta, que sufre ante el conflicto interior. Desatar la tormenta que te atormenta puede ser liberador, también puede quemar, pero merece la pena arriesgarse.
Tu prosa es muy buena, fluyen palabras y conceptos a borbotones, como si ellos solos hablaran. Tienes una gran narrativa, e inquietudes que te hacen profundizar en la realidad, un placer leer tu excelente prosa.
Saludos y universos
 
Bueno, mi recientemente confirmado 'amigo'... tengo que felicitarte por este relato. Sumamente interesante, muy bien construido, y lleno de ingredientes. Enhorabuena, y un abrazo. Churrete.
 
Bueno, esto es difícil pero empezaré a agradecer, aunque la palabra no baste.
El Reverendo, amigo mío, gracias por el comentario.
Esa es mi tarea y la de todo Artista, inspirar a la gente misma que te inspira, devolverles el regalo.
Y el trabajo rindió frutos, no fue en vano el trabajo. Hace un año lo escribí y todavía seguía haciéndole arreglos, impregnando mis nuevas reflexiones.
Un fuerte abrazo desde mi Argentina amada.
 
PINCOYA, gracia por pasarte a leer mi Escrito.
No darle respiro al lector, esa es mi consigna, bañarlos de imágenes, que lluevan ríos de tinta, asfixiarlo, en fin, que cada palabra trate una historia diferente y la historia ir tejiendo con cada suspiro y respiro.
Gracias por el halago, Cuídate compañera. Besos.
 
Almahern, eso es lo que digo siempre, que cada cual tome mis Letras y arme su propia conclusión.
Obviamente hay una historia clara y concisa, pero los detalles lo son todo y el cuadro surrealista o abstracto toma toda la Realidad posible y la disfraza.
Gracias por tu lectura pausada, Saludos mi querida amiga.
 
elpoetaartesano , claro, esa demente sensibilidad, decir Seré la Suicido la Muerte del Artista muestra cierta deformación del concepto.
Uno diría, existan las Sombras y la Luz, pero también la penumbra.
Exista la Noche y el Día, pero el Atardecer te contradice.
Y en la Vida y la Muerte, cuál es la Penumbra, el Atardecer?
Gracias por molestarte en leer, gracia a todos, un placer tenerlos a ustedes.
 
Si digo: ¡Grande el trabajo!, será por la extensión, no de su tamaño, si no del sentido y significado de sus letras.
GRANDE tu trabajo amigo, muy grande. Profundo y reflexivo, cargado de interesantes imágenes.
Un placer pasar por tus letras.
Saludos y estrellas todas, poeta.
 
Sinceramente, no he sido capaz de terminar el relato. Lo siento. Que me maten, es demasiado gótico para mí, demasiado intrincado. Para mi gusto, falta concreción. Podemos pensar, pensar, y pensar tanto, tanto y tanto. Pero, a mi entender, que tampoco es que sea mucho, necesita algo más tangible de vez en cuando, para evitar que el piloto automático de lectura se active por vía directa. Sin embargo, la categoría del lenguaje es muy alta. Tal vez, ése fue tu intento y tu deseo al escribir esta inagotable fuente de maquinaciones, de rupturas en los ligamentos neuronales. Las mías ya no flexionan con facilidad, y transmiten de unas a otras vagamente, quiero decir, con vagancia. Lo que equivale a decir, que no se molestan en reflexionar por mí, si no presienten una profunda recompensa.
Aún por encima, se me acabó la canción de estos Black Autumn, muy acorde con lo que leía, cuando todavía estaba a 1/2 o 3/4, y me faltó gasolina. Te debo un comentario sincero y verdadero y no la pútrida mísera referencia que acabo de hacer a tus letras. Cuando lo lea de veras y en serio. Por ahora, me he perdido en la prosa.
Saludos, Love Craft, y encantado de reptar en las trincheras de este cuento.
 
pablo7972, gracias por tu sinceridad.
Suele clasificarse, según algunas personas cercanas, que mis Escritos son góticos. Serán oscuros, pero no sé si góticos. Pero si tú lo crees... Se da a la subjetividad, la oscuridad no es sinónimo de emo o gótico, y a pesar de eso van de la mano.
Por otra parte, esa es mi intención, que se arranquen los ojos para poder entender lo que quiero decir. No me gusta ser objetivo, sino todo lo contrario. Y que cada persona saque sus conclusiones.
De nuevo, gracias por la honestidad, eso vale mucho.
Saludos.
 
grandiosa obra que nos comparte
abrazos a la distancia
Denn
 
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''La perfección no es sólo disciplina. También es dejarse ir''.*

Padecí bastantes problemas a la hora de diseñar el título. Pensaba escribir ``La Danza de la Muerte ´´, por simple conjetura de que todos los acertijos y el idilio o pasión aguado a ciegos pasos de una fontana de deseos terminarían en efusión y prematura muerte. No obstante, a los arroyuelos de tinta alcanzados en mi palma les entraron la tempestad y corrieron hacia espejismo codicioso de Realidad. Aunque lo recordado ya ni siquiera tiene notoriedad.

La producción de un baile fue un entierro debajo de la cama. Su anatomía de moretones se plagó, y segadores espigas y cardos y brazaletes fecundos aparecían bajo estampado lívido tornasol sobre su abdomen y caderas, como si le foliarán amatistas de luto en próxima lucha estacionadas en mausoleo o tomen prestada la pigmentación de parras exprimidas las sedantes bebidas asidas entre lapsos de desesperación asidua servida la pena ficticia. La silueta pálida frágil filigrana se le figuró y huesos acrecentaron su contorno con espeso deliñado lúgubre, aparejándose a ellos sus violentos ojos ojerosos también arraigadas violetas con morada morosidad y raíces de cementerio burbujeante y desganados fijamente nerviosos espían hacia el picaporte del pórtico emergencia durante del ensayo los horarios.

Todo se trataba de querer crear sensación de ligero espanto leve a las graves miradas estáticas. Los movimientos eran al aire expuestos y emulaban el melancólico suicidio de un ave al enterarse que su amada murió aferrada a las espinas codiciando profanar los pétalos que el Amor materializan. Tristes y perdidos, se lanzan él y sus hijas hacia afilados cerros silenciosos y montañosos a cortarse armiño la piel, como ellos solían hacerlo cuando martirizaban con sus picos el Éter y sangrar a herir un vaporoso crepúsculo para cobrizo fraguarlo.

Tan altos sus sobresaltos eran y su tan ambigua sombra, que parecían ser devorados por la boca de Cronos maliciosa. Y en el momento de descender, su aspecto, desfigurada ante nuestra percepción, producían imágenes que evocaban a las palomas decayendo, desprotegidas e indefensas del dulce canto materno, criadas por la Muerte, despedazadas encima del suelo son.

El tétrico vestuario ónix imitando a la vez misma del carnaval la frenética librea y ropaje vira y ladea hacia extremos airosos cual sensitiva desequilibrarse tras posarse rozada bocanada o completo rosado ramillete, fundaban la imaginada estética ilusoria, lacerada punta roma delirante, que en ningún distante presente se distanciaba la impresión de desplomarse en el falso mundo de Muerte y Averno.

Caretas, expresiones, horror, miedo, calaveras, muñecas, trapo, cadáveres, criaturas, submundo, Infierno, espías desde el escenario… eran todos fotogramas que se desbarrancaban del ras terrenal, entran dentro de los dos párpados deslumbrados y poseen nuestro cerebro, como si las actuaciones actuaran a la par de arcángeles y demonios y se evaporará la inocencia, lloviendo la perversidad a simetría de lanoso coágulo.

Los pasos agotadores se efectuaban, empero lo difícil al acabar la trama sería poder atravesar los espejos. La simple metáfora de hiel siempre ulula entre favonios. La confusión le sucede luego a la pregunta, al no poseer la capacidad para entender si la coreografía severa exigía sin solvencia entremezclada con lo cotidiano de la vida alcoholizada o confitada la irrealidad dramática los retratos distorsionados. ¿O no es tal vez la Imaginación la que diluye la Realidad dentro de lágrimas y sudores nuestros para realista tamizarla?¿Lo real suele presentarse en nuestros deseos, visiones, sopores… prefiriendo un lenguaje de señas parlamentar invisible a la carencia de una razón analítica dentro de símbolos individuales y personales, siendo lo real aquello que domina lo fantasioso?¿O simplemente lo tangible exclusivamente late cuando imaginamos que la evidencia es realidad y los sueños son derroches y quimeras, tratándose así lo sensorial como quien interpone las leyes de lo regular y la Fantasía interpreta lo divisible e indivisible entre éstas? No lo sé, y confesaré a ustedes que me aterra la idea de morir pretendiendo romper el cristal al consumir en ardor la tinta (como lámparas habitar en ataúd).

Los relojes, arqueando gruesas sus cejas cejijuntas exhalando ira o preocupación, cantaban ya del soneto el preludio. La música espiraba a los siniestros silbidos del calvario pasional, mientras tanto, los violáceos violines violados silbaban una dura descarga de angustia, el cuchillo se toma por saeta equiparado a antebrazo como venas desbordantes la vibrante sonoridad le arranca aquellos hechos violonchelos, graznando con tensas arterias: “¡Mátame, desángrame, asesíname con la mueca del Placer pesándome sobre el sobrio sobre, el Placer de morir!”: es la pérdida de una realidad que ahora sólo vivirá maniatada en una fantasía, producto de la Entelequia.

Bajaban los plumajes brezo abrazado de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba pendían. Sangraba aquella la Noche una Luna, de dolor el llorar y de sus derruidas mejillas aljófar goteando las costras. Perdíanse en el dédalo de la humanidad adentrándose las convulsiones, más bien encontrados a aullidos de lobo al llamar a su manada para comer a la apresada presa.

Y por fin, la transportación al mundo habitual. El círculo imaginario se fue trastocando agreste, salvaje y exento de reglas. El juego se resolvió macabro y el escarlata ceñía la cintura de advertencia: tomarla prisionera equivale a resistirse y mensajera, imperturbable canción el Frío ansiaría.

Te darás cuenta, el difícil paraje es. Se la juzga no tomar precaución del peligro. Es como cuando nosotros nos escapamos de una enfermedad, un quebranto, una verdad o una muerte y penetramos en nuestro mundo paralelo. No te quieres ir, todo tan mágico es y te olvidas de esa agitación permanente, ese respirar que amenaza con un desmayo en el cual no se podrá agrietar la tumba nunca más.

Los aplausos en niebla la anegaban y ceguera, el destino se confundía al punto de partida, no escuchaba los errores ni los aciertos. “Aletean y laten y palpitan junto conmigo esos abanicos o esos mirtos alados cual gladiolo desflorándose de la cavidad fuera un hueco porque perturbados los reviv풒, confiada pensaba ella enajenada.

¡Oh, Corazón de inmutable metal precioso! La labial granada se desprende del tapón, el beso omega sin saborearse, las serenas aguas cual alabastro del papel es para escultor y escritor, cincel y bajel, el arpón, y no como las rendijas hacen de candil y espejo, y estos lo son de córnea mica púrpura un espejo la ausencia de asomada estalactita su petrificación acrisola. ¿Puede la sangre irradiar tal pensamiento, puede la seguridad devolverle y el mercurio depurarle, puede beber e introducirse de la vivaz efigie desempolvada cantos rodados y decantarlos? ¿La fragmentación de las lágrimas, los hielos y glaciares?

Pero debía irse. Algunas de sus acompañantes partieron de la fértil tierra. Otros se estrellaron contra el espejo al no aceptar lidiar con la monótona Realidad, el tedio, terminando la cara cortada y ensangrentada.

La fuerza del impacto tenía que ser sustancial. Retrocedió un par de pasos del portal y, finalmente, saltó sofocada en el vacío del lugar. Sentía a su parecer que tocaba las estrellas, y disfrutó de los ángeles. Aunque la inseguridad jamás se separará de las luces en ningún razonamiento. Del piso la sangre intimidante resaltaba, sus muertos cuerpos hablaban sobre la muerte que vendría, la vida no animaba a falta de ésta y su deserción. El nevado retumbaba y hablaba en su consciencia y la tumbaba, haciendo eco sin Sol y llegando una fresca nota, la sinfonía del ave del Abismo a tramos.Las dudas culminaron en la decepción, notando que absorber el poder pudo de romper los caireles.

Lo que mayormente hablan los sabios es el peligro del pánico a la rutina. El trastorno resbala en varias mentes, resaltando la importancia de marginar. Y si el riesgo no deserta a las brochas ni del cambio de la gente se discuta, nadie soportará tales represiones: el Desear enseñar, desfilar muerto árbol vernal.

Un depresivo ruido puede estallar de las llamas el Recuerdo. Aquella caja artesanal de finura madera, dentro la bailarina grácil practica su móvil Catarsis mecánico por melodía infantil girando, cultamente oculta a mi repasar horriblemente, atiza de sus minas tiza de desvelares nocturnos o viñedos de sepulcrales uvas amatistas o de insomnio y grial vapuleo y racimo, esa chispa viva que usualmente tenía en remotos días: el puerto redimiendo los portales exhibe los Espejos, despegándose aún los pecíolos, los caireles fracturados, los gritos, los aullidos, la sangre, los cendales temblorosos en el vestuario, la destrucción, las alabanzas, el sollozo… la obligaban a la acción de coserse las cúpulas cual maldito letrado con sanguijuela se libera de las tijeras, puesto que no conocía ni a la Esfinge ni a Edipo coronar lauros la lectura.

‘‘…quiso quitarse los zapatos y tirarlos lejos, pero era imposible…Cuanto más danzaba más tenía que bailar, por campos y praderas, bajo la lluvia y bajo el sol, de día y de noche…Siguió, siguió danzando…Los zapatos la llevaban por sobre zarzas y rastrojos hasta dejarle los pies desgarrados, sangrantes…llegó a una casita solitaria donde vivía el verdugo…y el verdugo le cortó los pies con los zapatos…’’.*

Es el Tiempo el que no cambia, su deslumbrar mudo cegador y ronco atronador se desparrama a través del páramo de las sonatas, como arañazos en la membrana y sazón a los frutos abarca: es la planificación de nosotros mismos estando desnudos ante la cambiante estación, sea Otoño o Estío, que le exigimos quedar encallada como una piedra bajo el polvo, sabiendo aún que relampaguear podría. ¿Pero no es gracias al Tiempo que cambiamos, y su fuerza impalpable nos hace pensar que nadie ha de transformarse para justificar los días como sueños se viven? Ante el espectáculo, ya el cisne no posee su semblante engañosamente alambicado, pues los espejos en su falaz reflejo embriagaban la sinceridad con propósito sentimental: las verdades en mentiras clonarse cuando la intención las recarga. ¿Sobrevivirán los ademanes enjoyados? Ella echaba las monedas al fondo del estanque y advertía sus deseos cumplirse. Ahora, el yerto cristalino delante suyo era como un tragaluz en el que entraban los soplos de sus comisuras y llegaban con la brisa que su vestido recubrían: desganada, cansada, tristes los corvos derredores, herida, atrofiada… anoréxica, inmunda, gusano, cadavérica…

¡¿Cuál será el mejor artista?!¿Aquél donde la estética formada por su ‘‘balance’’ y ‘‘equilibrio’’ desata la tormenta que lo atormenta? ¿O el formador del libre pensamiento como metamorfosis en desarrollo verlo para sobrevivir sobre los diferentes terrenos del pensante? Optó por el primero.

Cuando el asesino crea la sensación en nosotros, se disfraza un artista. Su rol cumple una función paisajística dentro del acto llevado a cabo: el cuchillo clavado sobre la garganta deja correr la pintura que hace notar las extremidades emplumadas para el vuelo. Obligadamente, sentimos rabia, rencor, tristeza, pasión, ¿no es posible que él ansiara desencadenar esos sentimientos?

El prólogo narrativo discurría en la sala ostentosa. Su aislamiento progresivo aparentan el ennegrecido ventanal y la Noche, según los oídos vacuos, daban figura a un ensueño caprichoso, se palpaban en su baile: recelaban las hierbas enrojecidos y malheridos del escenario por el miedo al sólido lago hundirse, por el miedo a los guantes del melómano aficionado a los cisnes y a Wagner la curvatura porcelana estrangularle*. No existirá sentido alguno que nos ampare del desconocido significado que destripa el futuro: olfato, vista, audición, tacto, gusto… ¿dónde estás para prevenir mi asesinato? A los antebrazos el cuchillo lo sajan desenterrándole la hemorragia vibrante acrecentando la tenebrosidad la musical gota a gota son las cicatrices sus cuerdas violadas suplican in crescendo en reiterativas espirales sopesando: “Mátame, viólame, asesíname con placer”; y tal es la magnitud de la pena tanto en la obra y en el artista.

Los sueños engalanados de confusión emponzoñan la percepción. El abrirse de las puertas del pimpollo era o es un movimiento más que dar, una gota más que decolora lo invisible, un pecado acumulándose siendo pugnado a la tierra que no consuela después de muerto, otro dedo del pie arrancado… Allá ascendía, o descendía, como señuelo para serafines, giraba hacia las nervaduras o cúspides de su Vida, por donde ninguna vez transitaría.

Será el suicidio la única Muerte del Artista.
Será el escape hecho para mí, para ellos…
Si lo es, entonces ¿seré el mejor o peor Poeta, al entregar mi Alma a las Letras?


*Cita de un diálogo de la película ''The Black Swan''
*Las zapatillas rojas, cuento del escritor Hans C. Andersen.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/andersen/zapatos.htm
*
Alusión al personaje del cuento ''El asesino de Cisnes''.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/villiers/asesino.htm


Lovecraft
Hace tiempo hablando con mi psiquiatra me decía que la mayor parte de los poetas tienden al suicidio y es por por la hipersensibilidad que experimentan. En mi país tenemos a la famosa generación de "Los decapitados" conformada por tres poetas que dejaron su huella en la literatura ecuatoriana y que se suicidaron, mas es solo una tendencia fruto de esa imán que nos hala a las nostalgias, a las sombras, al dolor. Yo no sé si serás mejor o pero poeta al entregar tu alma a las letras, lo que si sé es que las letras con alma suelen encontrar el camino hacia otras almas y entonces esas letras que salen de tu pluma cobran sentido en otros seres, en otras almas y entonces las letras dejan de ser tuyas para ser de todos.
Me ha gustado tu narrativa en donde en varios escenarios nos pintas ese viaje de la vida hacia la muerte, los minutos previos, los instantes de transición que rozan lo sublime mientras se desangra la vida...
Realmente no encuentro palabras para plasmar la lluvia de pensamientos que en torno a tu narrativa me llegan, por eso solo añadiré que eres excelente y que te admiro.
Mis felicitaciones, estrellas y cariños
Ana
 

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