musador
esperando...
A nosotros
Fui sembrador en un tiempo
de esa maleza que teje
su tejido:
piel vegetal de la tierra
al azote de las lluvias
y los ríos.
Fuimos nudo en las raíces
de los sueños de mi pueblo
sometido
por el terror del arado,
por su silencio y su muerte,
por su frío.
A sangre y fuego llegaron
queriendo desmalezar
los milicos,
quedaron pocas raicillas
y alguna semilla al viento
no vencido.
Son maleza nuestros frutos
en los campos del poder
de los ricos,
son raíces de la vida
los sueños que pergeñamos
los políticos.
Esos sueños que florecen
en las crudas dictaduras
clandestinos,
tejiéndose bajo tierra
van construyendo los días
de ser río.
Río que inunda las calles
desbordadas de banderas
y gentío
donde la maleza manda
cuando cantando semilla
su camino.
Militantes del futuro
que siembran su libertad
y humanismo,
políticos de la lucha
cotidiana y generosa
sin respiro.
Sobrevivientes del yugo
con que el imperio nos pisa
asesino,
aquí estamos nuevamente
y, cantando, las verdades
les decimos.
Merece el diablo sus versos
y sus agentes de turno
en concilio
usurpan esta victoria
que con paciencia de hormiga
construïmos.
Son los dueños de la tierra,
de las hoces, los arados,
los martillos,
que las banderas nos roban
para cubrir sus desnudos
con vestidos.
Desnudos de esos harapos
relucientes como seda
que han tejido
con la piel de nuestro pueblo,
con su sudor y su sangre
y su grito.
Pero tenemos guardada
en erótico y caliente
sitio íntimo
nuestra primera persona
de ese plural que les duele
en el hígado.
El hábito no hace al monje
ni por mucho juntar votos
es político
el ladrón que se disfraza
con la ropa de los muertos
por su vicio.
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