Los políticos 7

musador

esperando...
A nosotros

Fui sembrador en un tiempo
de esa maleza que teje
su tejido:
piel vegetal de la tierra
al azote de las lluvias
y los ríos.

Fuimos nudo en las raíces
de los sueños de mi pueblo
sometido
por el terror del arado,
por su silencio y su muerte,
por su frío.

A sangre y fuego llegaron
queriendo desmalezar
los milicos,
quedaron pocas raicillas
y alguna semilla al viento
no vencido.

Son maleza nuestros frutos
en los campos del poder
de los ricos,
son raíces de la vida
los sueños que pergeñamos
los políticos.

Esos sueños que florecen
en las crudas dictaduras
clandestinos,
tejiéndose bajo tierra
van construyendo los días
de ser río.

Río que inunda las calles
desbordadas de banderas
y gentío
donde la maleza manda
cuando cantando semilla
su camino.

Militantes del futuro
que siembran su libertad
y humanismo,
políticos de la lucha
cotidiana y generosa
sin respiro.

Sobrevivientes del yugo
con que el imperio nos pisa
asesino,
aquí estamos nuevamente
y, cantando, las verdades
les decimos.

Merece el diablo sus versos
y sus agentes de turno
en concilio
usurpan esta victoria
que con paciencia de hormiga
construïmos.

Son los dueños de la tierra,
de las hoces, los arados,
los martillos,
que las banderas nos roban
para cubrir sus desnudos
con vestidos.

Desnudos de esos harapos
relucientes como seda
que han tejido
con la piel de nuestro pueblo,
con su sudor y su sangre
y su grito.

Pero tenemos guardada
en erótico y caliente
sitio íntimo
nuestra primera persona
de ese plural que les duele
en el hígado.

El hábito no hace al monje
ni por mucho juntar votos
es político
el ladrón que se disfraza
con la ropa de los muertos
por su vicio.
 
Última edición:
En versión manriqueña nos dejas todo un cuadro de actuación tiránica y destructiva ejercida por dictadores sobre el pueblo que aguanta y se transforma en capullo presto a florecer en cuanto tenga un resquicio de luz.

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Estimado Marcos:

Acerca de los contenidos has acertado en la intención, con el agregado diría de que es este pueblo también el que hace su propia luz para florecer.

En lo que hace a la forma: las manriqueñas son estrofas de rima consonante 8a8b4c8a8b4c, estos versos que yo he escrito responden más bien a la estructura de un romance 8a12b8c12b8d12b..., donde dispongo el dodecasílabo con un octosílabo y su quebrado: 8a8f4b8c8g4b8d8h4b.... Desde el punto de vista de la rima, entonces, nada que ver con las manriqueñas: justamente persigo la rima mínima, asonante y cada tres versos. He tomado, sí, la cadencia rítmica de las manriqueñas, con una pausa muy especial precediendo al quebrado, que en mi recitado es marcada por una lectura que tengo muy presente en el oído: la que Rafael Alberti hace de las coplas de Manrique. La cadencia rítmica de las manriqueñas, con rima mínima: he ahí mi intención con esta estructura, que llamo romance de pie quebrado.

gracias por pasar
un abrazo
Jorge
 
A nosotros

Fui sembrador en un tiempo
de esa maleza que teje
su tejido:
piel vegetal de la tierra
al azote de las lluvias
y los ríos.

Fuimos nudo en las raíces
de los sueños de mi pueblo
sometido
por el terror del arado,
por su silencio y su muerte,
por su frío.

A sangre y fuego llegaron
queriendo desmalezar
los milicos,
quedaron pocas raicillas
y alguna semilla al viento
no vencido.

Son maleza nuestros frutos
en los campos del poder
de los ricos,
son raíces de la vida
los sueños que pergeñamos
los políticos.

Esos sueños que florecen
en las crudas dictaduras
clandestinos,
tejiéndose bajo tierra
van construyendo los días
de ser río.

Río que inunda las calles
desbordadas de banderas
y gentío
donde la maleza manda
cuando cantando semilla
su camino.

Militantes del futuro
que siembran su libertad
y humanismo,
políticos de la lucha
cotidiana y heroïca
sin respiro.

Sobrevivientes del yugo
con que el imperio nos pisa
asesino,
aquí estamos nuevamente
y, cantando, las verdades
les decimos.

Merece el diablo sus versos
y sus agentes de turno
en concilio
usurpan esta victoria
que con paciencia de hormiga
construïmos.

Son los dueños de la tierra
de las hoces, los arados,
los martillos,
que las banderas nos roban
para cubrir sus desnudos
con vestidos.

Desnudos de esos harapos
relucientes como seda
que han tejido
con la piel de nuestro pueblo,
con su sudor y su sangre
y su grito.

Pero tenemos guardada
en erótico y caliente
sitio íntimo
nuestra primera persona
de ese plural que les duele
en el hígado.

El hábito no hace al monje
ni por mucho juntar votos
es político
el ladrón que se disfraza
con la ropa de los muertos
por su vicio.


Un bello canto a la libertad en el refugio de la esperanza. Versos originales, como se habrá de ser para derrocar a los nuevos tiranos, de cadencia innovadora y palpitar débil, como esa esperanza en la espera.

Un placer pasear por el trabajo de un excelente conocedor de la poesía clásica.

Saludos cordiales.
 
Jorge...
Unas combinaciones de mucha intensidad y más cuando abordas el tema de "Los Políticos" desde un compromiso pasado y presente que la historia nos exige. Yo iría más allá en este punto hasta donde la indignación marca el camino que una lucha no sustente la fuerza de las más radicales ideologías... Tema que cuestiona constantemente la realidad. Noto en tus sextetos de octosílabos y tetrasílabos, marcados acentos en los primeros en (4-7) y (1-3-7) con ligeras variaciones. Que tenga oído a esa "la militancia del futuro". Un fuerte abrazo Jorge.
 
Hola, Luis. La verdad es que los octosílabos los compongo de oído y, esta vez, no miré demasiado su acentuación. La indignación, si no se organiza, es caldo de cultivo del fascismo, no sé si a esto te referías con «ideologías extremas». Te aclaro desde ya que, en lo ideológico, soy bastante extremista: son las izquierdas en general las que impulsan esta militancia que a mi criterio, así lo dice mi poema, es el verdadero sustento de la democracia. El terrorismo de estado, que hemos vivido en mi patria con consecuencias que aún soportamos, pretende destruir este tejido social y sembrar el miedo para que no se reconstituya: así estamos. Es sorprendente la vigencia del miedo aún en sociedades que hace años que no sufren el terrorismo de estado, por ejemplo la argentina.
En cuanto a la estructura de este romance, le he dado ya explicaciones a Maramín, si quieres mirarlas.
abrazo
J
 
No se me había ocurrido, Vicente, esa relación entre la forma y el contenido que sugieres. Bien podría haberla explotado, empezando con un romance y terminando con décimas, por ejemplo, combinación cara a nuestros comediantes auriseculares.
gracias y abrazo
J.
 
Hola, Luis. La verdad es que los octosílabos los compongo de oído y, esta vez, no miré demasiado su acentuación. La indignación, si no se organiza, es caldo de cultivo del fascismo, no sé si a esto te referías con «ideologías extremas». Te aclaro desde ya que, en lo ideológico, soy bastante extremista: son las izquierdas en general las que impulsan esta militancia que a mi criterio, así lo dice mi poema, es el verdadero sustento de la democracia. El terrorismo de estado, que hemos vivido en mi patria con consecuencias que aún soportamos, pretende destruir este tejido social y sembrar el miedo para que no se reconstituya: así estamos. Es sorprendente la vigencia del miedo aún en sociedades que hace años que no sufren el terrorismo de estado, por ejemplo la argentina.
En cuanto a la estructura de este romance, le he dado ya explicaciones a Maramín, si quieres mirarlas.
abrazo
J
Jorge...
Bueno después del comentario último, debo confesar que en mis tiempo de universidad participé activamente en grupos con ideologías extremas como tu dices de izquierda propiamente aunque mi pertenencia iba por el lado de lo rural del contacto con los voluntariados y demás cosas que hacen mayor la cercanía con estos ideales, apoyé mucho esas causas, desde marchas y todo lo que la juventud te permite. Hoy el trabajo y todo lo globalizado que existe me alejó. Pero a veces y por este tema en cuestión fue difícil no recordar esas militancias que trajiste al presente para mirar el futuro.
Un abrazo.
 
Magnífico poema, Jorge; con las diferencia geográficas e históricas que separan nuestros dos países, y aunque tú, para tu desgracia, viviste más recientemente los efectos de una cruel dictadura, he de decirte que me he sentido muy identificado con lo que dices ahí; creo que tenemos un pensamiento muy parejo en este tema y no te descubro nada al decírtelo.
La democracia no es solo votar, la democracia es tambien la movilización del pueblo en los periodos que hay entre elecciones, manifestándose y protestando contra las injusticias para que los que gobiernan no crean que todo el monte es orégano y atiendan a las necesidades de justicia, y de insistir incansables hasta que se consiga. Estoy recordando ahora, como ejemplo de lo que te digo, a ese digno movimiento que hubo en tu pais promovido por aguerridas mujeres : Las Madres de la Plaza de Mayo.

Un abrazo.
 
Última edición:
Respondiendo tanto a Juan como a Luis: el tejido político-social no lo hacen exclusivamente los partidos. Por lo menos en mi país, pero supongo que también en los vuestros, hay infinidad de pequeñas organizaciones, sean centros de estudiantes, sean agrupaciones gremiales, sean movimientos ecologistas, sean movimientos en defensa de los derechos humanos, etcétera. Es este tejido popular el que hace esto que llamo la piel social. Yo hace años que no milito activamente en un partido, pero soy un hombre comprometido y sigo participando cuando tengo oportunidad: esta, por ejemplo. ¿De qué estamos hablando sino de política? La polis, vía internet, se ha globalizado...
En cuanto el ejemplo de las madres de la plaza, Juan, es emocionante ver como muchas de ellas por honrar a sus hijos tomaron un compromiso con el que nunca habían soñado, muchas de ellas eran simples amas de casa antes de que ese tremendo dolor las llamara a reconocer su ser social.

abrazo
j.
 
Última edición:
Magnífico mensaje y muy buena descripción a la intolerancia y todo lo que acarrea la politica y sus consecuencias a lo mal que realizan bajo ese tí´tulo. Saludos Jorge, siempre es un placer acompañarlos en este rincón de pensamientos y versares mangfíficos con tantos buenos poetas! Abrazos.
 
Estimada Romina: mi poema está dedicado a los políticos de base, esos que con su lucha cotidiana logran y sostienen la democracia. No digo nada contra ellos, al contrario, y a los ladrones no los llamo políticos. Creo que la lucha política es, entre otras cosas, una lucha por las palabras, y que la poesía puede ser un buen arma en esta lucha. La política es un asunto demasiado importante como para confundirla con la actividad de la farándula que integran algunos candidatos.
abrazo
j.
 
En las aldeas y pueblos pequeños de España los alcaldes, concejales y alcaldes pedáneos no cobran ni un céntimo; muchos, muchísimos, y lo que más llama la atención es que esos pueblos y aldeas casi ninguno debe dinero a nadie, si no todo lo contrario, tienen superávit. Esos son políticos que tienes a la mano y hablan contigo, de tus problemas. Me acordé de ellos por su rima asonante "débil", que está, como ellos, como a la espera de que los mequetrefes de los "grandes políticos" desaparezcan. Por ello el contenido, la forma y la cadencia forman en su poesía un bloque.
 
A nosotros

Fui sembrador en un tiempo
de esa maleza que teje
su tejido:
piel vegetal de la tierra
al azote de las lluvias
y los ríos.

Fuimos nudo en las raíces
de los sueños de mi pueblo
sometido
por el terror del arado,
por su silencio y su muerte,
por su frío.

A sangre y fuego llegaron
queriendo desmalezar
los milicos,
quedaron pocas raicillas
y alguna semilla al viento
no vencido.

Son maleza nuestros frutos
en los campos del poder
de los ricos,
son raíces de la vida
los sueños que pergeñamos
los políticos.

Esos sueños que florecen
en las crudas dictaduras
clandestinos,
tejiéndose bajo tierra
van construyendo los días
de ser río.

Río que inunda las calles
desbordadas de banderas
y gentío
donde la maleza manda
cuando cantando semilla
su camino.

Militantes del futuro
que siembran su libertad
y humanismo,
políticos de la lucha
cotidiana y heroïca
sin respiro.

Sobrevivientes del yugo
con que el imperio nos pisa
asesino,
aquí estamos nuevamente
y, cantando, las verdades
les decimos.

Merece el diablo sus versos
y sus agentes de turno
en concilio
usurpan esta victoria
que con paciencia de hormiga
construïmos.

Son los dueños de la tierra
de las hoces, los arados,
los martillos,
que las banderas nos roban
para cubrir sus desnudos
con vestidos.

Desnudos de esos harapos
relucientes como seda
que han tejido
con la piel de nuestro pueblo,
con su sudor y su sangre
y su grito.

Pero tenemos guardada
en erótico y caliente
sitio íntimo
nuestra primera persona
de ese plural que les duele
en el hígado.

El hábito no hace al monje
ni por mucho juntar votos
es político
el ladrón que se disfraza
con la ropa de los muertos
por su vicio.

Un poema extraordinario Jorge, se puede decir que corre por la venas de muchos de nosotros en diferentes épocas de nuestros pueblos; solo los que hemos vivido persecuciones de los nuestros solo por defender sus ideales, los que vivimos constreñidos por el miedo y convertimos nuestro silencio como dices en tus versos en...
Esos sueños que florecen
en las crudas dictaduras
clandestinos,
tejiéndose bajo tierra
van construyendo los días
de ser río.

Cuando al fin logramos ese sueño todo fue nuevo para nosotros, una de las mejores épocas vividas en nuestro país, donde todo era esperanza, todo estaba por hacer ...
Es este también un tiempo nuevo, la calle volvió a gritar en solidaridad con la amargura y el empobrecimiento de nuestra gente, de la pérdida de sus trabajos y de sus casas, donde el gobernante hizo oídos sordos a su desgracia y solo la familia y los buenos ciudadanos fueron la red que han sostenido a los caídos en desgracia. Los que se han enriquecido robando, no son políticos de verdad, son mercaderes y ladrones que surgen en todos los partidos, que se cambian de chaqueta si hace falta, para seguir en el poder, malas hierbas, maleza que sin darnos cuenta nos ha invadido y que, como siempre, costará sudor y lágrimas arrancarla, pero lo lograremos, aunque la mirada global a veces sea desmoralizante y yo, quizás muera sin verlo.
Gracias por compartirnos tu sentir a través de tu buen hacer poético.
Un abrazo.
 
Jajaja, Vicente,me pones en una disyuntiva: ¿hablamos de políticos o de formas poéticas?
De política: interesante el ejemplo que pones de los alcaldes de pueblo; ellos están más cerca de los vecinos, y en general no manejan grandes fondos ni decisiones que puedan interesar al capital financiero. En la cúpula, en cambio, los intereses pueden ser muy grandes, y las complicidades creadas por ellos terminan corrompiendo todo. La repugnante publicidad, que transforma a los politicos en miembros de la farándula televisiva, agrega lo suyo. En América Latina tenemos la suerte de que haya algunos políticos que honran su trayectoria; menciono dos casos bastante claros: el uruguayo Pepe Mujica y el boliviano Evo Morales. Hay otros.
De formas: hay, con esto de las formas, cierta tendencia a la innovación que no comprendo; surgen diversas estructuras, combinaciones métricas, disposición de las rimas, y no veo sus razones de ser en lo estético. Hay seguramente una estética de la dificultad, el placer de vencer las restricciones que la prescripción de una forma nos impone, pero... No generalizo, puede haber novedades interesantes, pero muchas veces no veo su sentido. Estos romances no son gran innovación. El romance, «río de nuestra lengua» según Juan Ramón Jiménez, ha sido adaptado a muy diversas métricas, incluso las silvas en las plumas de Unamuno y de Machado. La rima asonante, singularidad de nuestra lengua, tiene su encanto que han sabido explotar muchos poetas, notablemente Juan Ramón Jiménez. Y tiene eso que destacas, acompaña humildemente a la cadencia, sin imponer su dominio: ejerce su labor rítmica de manera disimulada. En cuanto a los quebrados, también cuentan con una larguísima tradición, aunque quizás el caso de los quebrados de los octosílabos no ha sido tan explorado en el siglo XX. Para mi gusto, el uso de estos quebrados confluye con el de la rima para crear una cadencia especial de estas estrofas. Bueno, un intento poco pretencioso, pero a mi gusto.
abrazo
J.
 
Bueno, Isabel, comparto todos tus términos aunque no puedo dejar de destacar que, en mi poema, yo me declaro sembrador de maleza. Dejando por un momento la metáfora, te cuento que tengo un vicio con esto: no me gustan esos jardines ordenados, donde un jardinero cambia las plantas en los canteros para que siempre luzcan florecidas, donde los cercos parecen cortados por un geómetra. Mis jardines son profusos, luce la feracidad de la tierra en ellos, las malezas son tratadas con dignidad de rosales. Además, en un lugar inundable la maleza cumple un rol esencial reteniendo la tierra. Me gusta ser maleza. Te propongo que mires de nuevo esta metáfora en el poema, creo que compartirás mi idea.
Hay dos niveles del orden: el orden de los militares, cada cosa en su lugar, todo cuadrado; el orden que da lugar a la alegría, a la creatividad, a la flor humilde: el orden de la selva.

gracias por pasar y compartir tu experiencia
abrazo
J.
 
Última edición:
No lo había pensado, pero sí, los alcaldes de estos pueblos que no cobran tienen mucho de poético. En León son los encargados de mantener la flora y fauna; que se tale la leña precisa para pasar el invierno, que no se maten a especies protegidas, mantener el río limpio y a las truchas; milanos, cigüeñas, corzos, lobos, osos; ayudar a los ancianos y jugar con ellos al mus todos los días. Tienen su huerta y su chaqueta y pantalón de pana; y su gorra, su tabaco de liar y la templanza y severidad para conservar la única esperanza que queda por estos lares.

No me enrollo más y le mando un abrazo cordial.
 
Tengo una sobrina que vive en León, y me habló de los osos (ahora está pasando un tiempo en Buenos Aires). Me parece que sí, que esos alcaldes que pintas son políticos que merecen unos versos. Acá jugamos al truco, una variante del mus.
 
A nosotros

Fui sembrador en un tiempo
de esa maleza que teje
su tejido:
piel vegetal de la tierra
al azote de las lluvias
y los ríos.

Fuimos nudo en las raíces
de los sueños de mi pueblo
sometido
por el terror del arado,
por su silencio y su muerte,
por su frío.

A sangre y fuego llegaron
queriendo desmalezar
los milicos,
quedaron pocas raicillas
y alguna semilla al viento
no vencido.

Son maleza nuestros frutos
en los campos del poder
de los ricos,
son raíces de la vida
los sueños que pergeñamos
los políticos.

Esos sueños que florecen
en las crudas dictaduras
clandestinos,
tejiéndose bajo tierra
van construyendo los días
de ser río.

Río que inunda las calles
desbordadas de banderas
y gentío
donde la maleza manda
cuando cantando semilla
su camino.

Militantes del futuro
que siembran su libertad
y humanismo,
políticos de la lucha
cotidiana y heroïca
sin respiro.

Sobrevivientes del yugo
con que el imperio nos pisa
asesino,
aquí estamos nuevamente
y, cantando, las verdades
les decimos.

Merece el diablo sus versos
y sus agentes de turno
en concilio
usurpan esta victoria
que con paciencia de hormiga
construïmos.

Son los dueños de la tierra
de las hoces, los arados,
los martillos,
que las banderas nos roban
para cubrir sus desnudos
con vestidos.

Desnudos de esos harapos
relucientes como seda
que han tejido
con la piel de nuestro pueblo,
con su sudor y su sangre
y su grito.

Pero tenemos guardada
en erótico y caliente
sitio íntimo
nuestra primera persona
de ese plural que les duele
en el hígado.

El hábito no hace al monje
ni por mucho juntar votos
es político
el ladrón que se disfraza
con la ropa de los muertos
por su vicio.


Saludos Jorge!

Respeto el punto de vista de cada uno y concuerdo con que los verdaderos políticos no son malos, los malos son algunos de los que nos gobiernan. Y cuando se ha corrompido todo el sistema es difícil, por más que haya algunos honestos, salir adelante, pero no imposible, aunque confieso que para mí es difícil encontrarle salida, pero como te dije no imposible. En muchas de nuestras naciones el asunto ha tocado hasta el sistema de justicia y es cuando la esperanza se vuelve negra, hay denuncias: la prensa, los fiscales, los ciudadanos... y sucede que los juicios son manejados a conveniencia (dinero de por medio, amenazas...) y los delitos de los políticos se quedan impunes y esos mismos fulanos vuelven a tomar los timones del barco y nos entra la indignación y la impotencia y blasfemamos con nuestras letritas, en fin, es difícil escribir con justicia sobre el tema. —Quizá nos ha tocado más fuerte por acá el asunto—
No dudo que hay muy buenos políticos, lo que pasa es que nos hemos cansado de esperarlos, pero siempre es la esperanza de que regresen la que nos mueve a seguir, en cada contienda, poniendo nuestro dedo en esa escasa posibilidad, porque, por lo menos acá, entre los candidatos no se ha vislumbrado mayor mejoría, aunque hubo uno en estas pasadas elecciones que barría con todos, sin que tampoco pueda poner yo las manos al fuego por él, y a última hora uno de los que tienen más espuela y que ha sido el que más ha gobernado y más daño le ha hecho al estado, se sacó un as de la manga y cierto o no su ataque, logró tumbarlo —estrategia de político— la gente entró en pánico y a última hora no pudo levantarse, no nos quedó más que ir por el siguiente menos malo. Como ves no dudo que hayan buenos políticos lo malo está en que el sistema ya se ha corrompido y ellos están al volante, ciertamente no deberían llamarse políticos, pero es como les conocemos.
Sobre tu poema solo me resta felicitarte, como siempre, manejas excelentemente las estructuras y confieso que el tema también.
Mi abrazo en la distancia y que siga el respeto por la opinión de cada quien que, aunque el tema es escabroso, no hay necesidad de enfrascarse en discusiones acaloradas, con el mismo respeto con que te diriges a cada uno de los participantes me dirijo hacia tu obra y hacia ti,

ligiA
 
Última edición:
No creo, estimada Ligia, que sea una cuestión local. Hemos tenido por acá toda una variedad de situaciones. En el 2001, por ejemplo, millones de personas se movilizaron con una sola consigna: "¡Que se vayan todos!". Mi poema habla de los políticos de base, miltantes democráticos que rara vez llegan al gobierno. Esos son los que forman la maleza que protege a la democracia, a mi criterio, a pesar a veces de los gobiernos de turno.
abrazo
j.
 
Bueno, Isabel, comparto todos tus términos aunque no puedo dejar de destacar que, en mi poema, yo me declaro sembrador de maleza. Dejando por un momento la metáfora, te cuento que tengo un vicio con esto: no me gustan esos jardines ordenados, donde un jardinero cambia las plantas en los canteros para que siempre luzcan florecidas, donde los cercos parecen cortados por un geómetra. Mis jardines son profusos, luce la feracidad de la tierra en ellos, las malezas son tratadas con dignidad de rosales. Además, en un lugar inundable la maleza cumple un rol esencial reteniendo la tierra. Me gusta ser maleza. Te propongo que mires de nuevo esta metáfora en el poema, creo que compartirás mi idea.
Hay dos niveles del orden: el orden de los militares, cada cosa en su lugar, todo cuadrado; el orden que da lugar a la alegría, a la creatividad, a la flor humilde: el orden de la selva.

gracias por pasar y compartir tu experiencia
abrazo
J.
Jorge , tus poemas siempre tienen misterio, necesito una segunda y tercera lectura y además leer tus comentarios que a la vez me resultan como una prosa poética. Lo que me cuentas, tu idea de jardín, me parece tan instructiva como hermosa " las malezas son tratadas con la dignidad de los rosales"

Fui sembrador en un tiempo
de esa maleza que teje
su tejido:
piel vegetal de la tierra
al azote de las lluvias
y los ríos.

Fuimos nudo en las raíces
de los sueños de mi pueblo
sometido
por el terror del arado,
por su silencio y su muerte,
por su frío.




Tienes razón Jorge el significado que para mi tiene la maleza no me dejó ver la profundidad de tu poema. Excelente ,conmovedor.
Un abrazo.
 
Bueno, Isabel, me alegra que hayas disfrutado la metáfora que fue, de alguna manera, la que generó todo el poema.

gracias y abrazo
Jorge
 
A nosotros

Fui sembrador en un tiempo
de esa maleza que teje
su tejido:
piel vegetal de la tierra
al azote de las lluvias
y los ríos.

Fuimos nudo en las raíces
de los sueños de mi pueblo
sometido
por el terror del arado,
por su silencio y su muerte,
por su frío.

A sangre y fuego llegaron
queriendo desmalezar
los milicos,
quedaron pocas raicillas
y alguna semilla al viento
no vencido.

Son maleza nuestros frutos
en los campos del poder
de los ricos,
son raíces de la vida
los sueños que pergeñamos
los políticos.

Esos sueños que florecen (Lexaprén)
en las crudas dictaduras
clandestinos,
tejiéndose bajo tierra
van construyendo los días
de ser río.

Río que inunda las calles (Lexaprén)
desbordadas de banderas
y gentío
donde la maleza manda
cuando cantando semilla (¿?)
su camino.

Militantes del futuro
que siembran su libertad
y humanismo,
políticos de la lucha
cotidiana y heroïca (¿?)
sin respiro.

Sobrevivientes del yugo
con que el imperio nos pisa
asesino,
aquí estamos nuevamente
y, cantando, las verdades
les decimos.

Merece el diablo sus versos
y sus agentes de turno
en concilio
usurpan esta victoria
que con paciencia de hormiga
construïmos.

Son los dueños de la tierra,
de las hoces, los arados,
los martillos,
que las banderas nos roban
para cubrir sus desnudos
con vestidos.

Desnudos de esos harapos
relucientes como seda
que han tejido
con la piel de nuestro pueblo,
con su sudor y su sangre
y su grito.

Pero tenemos guardada
en erótico y caliente
sitio íntimo
nuestra primera persona
de ese plural que les duele
en el hígado.

El hábito no hace al monje
ni por mucho juntar votos
es político
el ladrón que se disfraza
con la ropa de los muertos
por su vicio.
Suramérica, nuestra América, siempre ha sido una especie de "provocación" para EE.UU, y no es para menos, pues en la historia están escritos los numerosos actos de saqueo, las explotaciones salvajes que hemos sobrevivido y las injerencias políticas de estos señores que se autodenominan «Jueces del planeta». Hoy Suramérica despierta en la voz de sus líderes, progresa, se hace más fuerte y menos independiente. Somos un pueblo que no cree en la superioridad de una raza, sino en la existencia de un imperio cada vez más ofensivo y codicioso. Tu romance nos habla con voz fuerte y clara de esa esperanza que a todos nos une y de los motivos que la impulsan. Es un poema colmado de saber y de una hermosa ideología.
 
Qué bueno que el romance te haya gustado, Elhi. Creo que logré apartarme un poco del canon denostativo. En cuanto a tus observaciones, creo que tienes razón al cuestionar la diéresis en «heroica» (por lo menos en mi dicción), buscaré una alternativa. Existe, por otra parte, el verbo «semillar»: las plantas semillan cuando se siembran.
Uso bastante ese recurso de retomar el discurso de una estrofa repitiendo alguna palabra en la siguiente, como si se explicara su aparición anterior a veces.

abrazo
J.
 
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