J.Allan
Poeta recién llegado
Rechinante melodía al pasar
sublime imperio y majestuoso delirio,
sentidos tan locos como una cabra eran mi pesar,
agua solo a mis tobillos y estrellas
tan pisoteadas que podría tocarlas
sin darme cuenta.
Zarpar sin rumbo
sin destino y sin criterio,
pero sobre todo con una pestilencia
que encoge mi alma y tu belleza
sin darme cuenta
zarpe hasta el mas allá.
Y sin darme cuenta ancle
nuestro deseo y nuestro sueño de ser algo más,
que esa niebla maldita
que cosía mi piel
y resaltaba tu brillo mas fiel.
Nunca pude cargar sobre mis hombros aquél llanto,
pero sin embargo nunca
sabré vivir sin tu majestuoso canto
que la sirenas envidiaron cada día,
y que como mortal
no supe apreciar con sabiduría.
Estando en alta mar me di cuenta
de lo terrible que puede ser tu providencia,
y de lo peor que es estar sin tu presencia.
De que esa fruta no es fresca sin ti
y ese canto penetra
en lo profundo de el mástil.
¿Por que tanta desdicha?
¿quíen se ofendió?
¿qué nos paso?
¿qué fue peor?
si esa serpiente de mar
rasgando nuestro exterior
o ese pesar que sentí cuando dijiste adiós.
No puedo viajar tan solo,
pues sin embargo
nunca me acompaño un ser frívolo
que notara e interpretara como tú.
Nada me daba fuerza,
nada me hacia regostar de eterna frialdad,
sin ti mi interior era aun
mas caliente que el sol
y moría lento y fuerte al no escuchar tu voz.
Mi locura llego a dañar la claridad,
y al pensar en ese viaje de nunca acabar
prefiero las mil agonías sin sentido de tus pesares,
que pasar la eternidad
confundido, afligido, con mi epitafio
viajando sin sentido en estos siete mares.
Dedicado a mi esposa A.A.G
sublime imperio y majestuoso delirio,
sentidos tan locos como una cabra eran mi pesar,
agua solo a mis tobillos y estrellas
tan pisoteadas que podría tocarlas
sin darme cuenta.
Zarpar sin rumbo
sin destino y sin criterio,
pero sobre todo con una pestilencia
que encoge mi alma y tu belleza
sin darme cuenta
zarpe hasta el mas allá.
Y sin darme cuenta ancle
nuestro deseo y nuestro sueño de ser algo más,
que esa niebla maldita
que cosía mi piel
y resaltaba tu brillo mas fiel.
Nunca pude cargar sobre mis hombros aquél llanto,
pero sin embargo nunca
sabré vivir sin tu majestuoso canto
que la sirenas envidiaron cada día,
y que como mortal
no supe apreciar con sabiduría.
Estando en alta mar me di cuenta
de lo terrible que puede ser tu providencia,
y de lo peor que es estar sin tu presencia.
De que esa fruta no es fresca sin ti
y ese canto penetra
en lo profundo de el mástil.
¿Por que tanta desdicha?
¿quíen se ofendió?
¿qué nos paso?
¿qué fue peor?
si esa serpiente de mar
rasgando nuestro exterior
o ese pesar que sentí cuando dijiste adiós.
No puedo viajar tan solo,
pues sin embargo
nunca me acompaño un ser frívolo
que notara e interpretara como tú.
Nada me daba fuerza,
nada me hacia regostar de eterna frialdad,
sin ti mi interior era aun
mas caliente que el sol
y moría lento y fuerte al no escuchar tu voz.
Mi locura llego a dañar la claridad,
y al pensar en ese viaje de nunca acabar
prefiero las mil agonías sin sentido de tus pesares,
que pasar la eternidad
confundido, afligido, con mi epitafio
viajando sin sentido en estos siete mares.
Dedicado a mi esposa A.A.G
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