Rosendo
Poeta adicto al portal
Contemplando la luz del firmamento
quise en mis versos que la noche oscura
se llenara de brillos de la altura;
y absorto contemplé en mi pensamiento
que esparciéndose en oro de centellas,
-cual lampos de luciérnagas en vuelo-
bajaban al océano desde el cielo,
a jugar con el agua las estrellas.
Que el mar inquieto en su corcel de combas
retrataba la faz de los luceros
y un cortejo fugaz de reverberos
escoltaba la marcha de las ondas.
Y que los ondulantes espejuelos
como si fueran argentados peces
se dispersaban incontables veces
y atrapaba en la red de mis anhelos.
Así desde un lugar de la caleta,
mirando con los ojos de mi mente,
vi las luces del mar fosforescente
en mi intento febril de ser poeta.
quise en mis versos que la noche oscura
se llenara de brillos de la altura;
y absorto contemplé en mi pensamiento
que esparciéndose en oro de centellas,
-cual lampos de luciérnagas en vuelo-
bajaban al océano desde el cielo,
a jugar con el agua las estrellas.
Que el mar inquieto en su corcel de combas
retrataba la faz de los luceros
y un cortejo fugaz de reverberos
escoltaba la marcha de las ondas.
Y que los ondulantes espejuelos
como si fueran argentados peces
se dispersaban incontables veces
y atrapaba en la red de mis anhelos.
Así desde un lugar de la caleta,
mirando con los ojos de mi mente,
vi las luces del mar fosforescente
en mi intento febril de ser poeta.