ANA MAR MORENO PEREZ
Poeta adicto al portal
LUZ APAGADA
La luz apagada
¡espero tu llegada!,
de pronto el ruido la puerta se abre
¡mis sentidos se encienden!, escucho
tus pasos ¡mi ser entero vibra,
al unísono de tu cercanía!
de pronto el ruido la puerta se abre
¡mis sentidos se encienden!, escucho
tus pasos ¡mi ser entero vibra,
al unísono de tu cercanía!
Ya mi cuerpo, adivina tus manos
recorriéndolo tus labios besándolo
en la humedad de mi deseo.
Esos labios tan suaves tan tiernos,
y a la vez tan sabios, que saben
donde está el punto de mi pasión.
recorriéndolo tus labios besándolo
en la humedad de mi deseo.
Esos labios tan suaves tan tiernos,
y a la vez tan sabios, que saben
donde está el punto de mi pasión.
Esas tan suaves antes y delicadas manos,
que hoy por el paso del tiempo
y el trabajo, son fuertes y toscas
para forjar, el hierro y la madera,
pero que en mi cuerpo,
se vuelven tan suaves como delicados
pétalos, acariciando la seda de mi piel
que hoy por el paso del tiempo
y el trabajo, son fuertes y toscas
para forjar, el hierro y la madera,
pero que en mi cuerpo,
se vuelven tan suaves como delicados
pétalos, acariciando la seda de mi piel
Y tu cuerpo que me trastorna,
al sentir tu fuerza, creada en ese momento,
solo para transportarme,
a ese dulce páramo del amor
al sentir tu fuerza, creada en ese momento,
solo para transportarme,
a ese dulce páramo del amor
Me hiciste sentir sublime, me llevaste
a la gloria del amor, me mostraste
una senda para mí desconocida,
en la que siempre me acompaña la ilusión.
a la gloria del amor, me mostraste
una senda para mí desconocida,
en la que siempre me acompaña la ilusión.
Hoy con tanto tiempo ya pasado,
te sigo esperando con esa pasión,
ya madura, ya renovada en cada beso,
en cada caricia y con esa misma turbación.
te sigo esperando con esa pasión,
ya madura, ya renovada en cada beso,
en cada caricia y con esa misma turbación.
Ana María Moreno.
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