Querido Juan, cuánto me alegra que sea de tu agrado lo que voy publicando. No lo soy, compañero. Eso sí, una vez tengo una idea que me sabe a poesía, no tardo en ponerme. Poemas con temáticas maduradas, como es el caso, no tardo en escribirlos; estoy convencido que de algún modo están ya elaborados en nuestra mente. Pero te cuento algo sobre este poema. Lo escribí de un tirón, me gustaron las rimas, el ritmo general..., pero en el primer cuarteto me chirriaba un verso que hacía referencia a esa bicicleta desahuciada que sin ruedas está encadenada a un árbol. El verso era algo así: "una bici sin ruedas que agoniza", y de ahí empecé con las prosopopeyas tipo "una bici cirrótica", "una bici anoréxica", hasta que di con "una bici diabética"... Pero, compañero, de algo me sonaba ese verso, demasiado bueno para ser mío: era del cabrón del Sabina.
"(...) Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,
un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una estrato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,"
Joaquín Sabina, extracto del tema "La canción más hermosa del mundo"
¡Así que me olvidé de la bicicleta!
Gracias por tu huella. Nos vamos leyendo, querido poeta.
Un abrazo fuerte.