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Madrid

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa

MADRID


Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
 
Este soneto necesita de una lectura cuidadosa y creativa para disfrutar de su grandeza. Las perífrases con las que aludes a algunos de los problemas más conspicuos de tu ciudad son sobrecogedoras. Y no menos bellas las metáforas que usas para presentar los puntos fuertes de Madrid. Un análisis DAFO que no nos deja indiferentes. Un abrazo
Luis

Así es, Luis. La indolencia de la gran ciudad es extrema, dura y cruel. Pero amo su alma diversa y mestiza, y su sabor a puerto... Sin duda es un bello lugar para los gatos que se relamen en el vértigo de la soledad.
Gracias por tu lectura y comentario.
Un abrazo, compañero.
 
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
Por los lares, en la mili en el campo de Bailén, anduve que tu soneto me hizo rememorar.
Un saludo y placer de lectura.
Castro.
 
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza

la herida carmesí con su madeja.

¡Menudo comienzo Andreas! es un: pasen señores pasen y vean... llevas los aires de tu Madrid en cada verso, te corre por la venas y uno se queda cautiva de ellos...

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Todo tu soneto deja huella y tras ella sigo hasta los brillantes tercetos finales. Felicidades.


Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.


A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.


S
olo me queda agradecerte el placer que me deja la fortuna conocer Madrid desde ese latido de tu voz poética.
Un abrazo con admiración y afecto.
Isabel
 
Última edición:
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018

De lo mejor que tiene el portal es disfrutar de tus poemas, este en concreto me parece tremendo, muy bueno. He estado unos días ausente, menos mal que no se me ha pasado gracias a los compañeros que han sabido apreciarlo antes que yo.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza

Todo es genial, pero estos dos versos los siento cercanos.

El poema crece en intensidad, más lirismo al principio, más realismo al final.

Un abrazo.
Sergio.
 
Última edición:
Te dosificas muy bien, Andreas; no eres excesivamente prolífico (al menos en este foro) pero cuando editas algo rebosa calidad por todas partes como sucede en esta ocasión. Quizás se deba a que maduras mucho tus poemas, al menos eso supongo, porque esta maravilla no puede ser producto de un "repente", aunque quién sabe, hay ocasiones en las que las musas tienen esas cosas.

Eres de lo mejor que transita por estos lares, amigo. No dejes de seguirnos deleitando con tus poemas.

Un abrazo.


MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
 
Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza

la herida carmesí con su madeja.

¡Menudo comienzo Andreas! es un: pasen señores pasen y vean... llevas los aires de tu Madrid en cada verso, te corre por la venas y uno se queda cautiva de ellos...

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Todo tu soneto deja huella y tras ella sigo hasta los brillantes tercetos finales. Felicidades.


Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.


A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.


S
olo me queda agradecerte el placer que me deja la fortuna conocer Madrid desde ese latido de tu voz poética.
Un abrazo con admiración y afecto.
Isabel

Vaya, Isabel... Muchas gracias, de verdad, por tan generoso comentario.
Es un poema al que guardo cariño desde el momento en que lo escribí.
Robándole un verso a Sabina, te digo: ¡cuántas cosas le debo a este desolado paisaje de antenas y de cables!
Gracias por la ternura, compañera.
Un fuerte abrazo.
 
De lo mejor que tiene el portal es disfrutar de tus poemas, este en concreto me parece tremendo, muy bueno. He estado unos días ausente, menos mal que no se me ha pasado gracias a los compañeros que han sabido apreciarlo antes que yo.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza

Todo es genial, pero estos dos versos los siento cercanos.

El poema crece en intensidad, más lirismo al principio, más realismo al final.

Un abrazo.
Sergio.

¡Hola, Sergio! El gusto es mío...
Me alegra mucho el contraste que percibiste entre el inicio y el cierre del poema; ese gradiente del lirismo (en el que te la juegas si fallas con la metáfora) al realismo (en el que caminas al borde de la anécdota) ha sido siempre muy de mi gusto.
Gracias por la lectura, poeta.
¡Un abrazo!
 
Te dosificas muy bien, Andreas; no eres excesivamente prolífico (al menos en este foro) pero cuando editas algo rebosa calidad por todas partes como sucede en esta ocasión. Quizás se deba a que maduras mucho tus poemas, al menos eso supongo, porque esta maravilla no puede ser producto de un "repente", aunque quién sabe, hay ocasiones en las que las musas tienen esas cosas.

Eres de lo mejor que transita por estos lares, amigo. No dejes de seguirnos deleitando con tus poemas.

Un abrazo.

Querido Juan, cuánto me alegra que sea de tu agrado lo que voy publicando. No lo soy, compañero. Eso sí, una vez tengo una idea que me sabe a poesía, no tardo en ponerme. Poemas con temáticas maduradas, como es el caso, no tardo en escribirlos; estoy convencido que de algún modo están ya elaborados en nuestra mente. Pero te cuento algo sobre este poema. Lo escribí de un tirón, me gustaron las rimas, el ritmo general..., pero en el primer cuarteto me chirriaba un verso que hacía referencia a esa bicicleta desahuciada que sin ruedas está encadenada a un árbol. El verso era algo así: "una bici sin ruedas que agoniza", y de ahí empecé con las prosopopeyas tipo "una bici cirrótica", "una bici anoréxica", hasta que di con "una bici diabética"... Pero, compañero, de algo me sonaba ese verso, demasiado bueno para ser mío: era del cabrón del Sabina.

"(...) Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,


un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una estrato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,"

Joaquín Sabina, extracto del tema "La canción más hermosa del mundo"



¡Así que me olvidé de la bicicleta!
Gracias por tu huella. Nos vamos leyendo, querido poeta.
Un abrazo fuerte.
 
Me ha gustado mucho tu soneto que, al estilo de Sabina, ofrece una espléndida recreación de esa ciudad que se sostiene entre luces y sombras.
Me ha hecho recordar...
Un verdadero placer su lectura, mis felicidades por tu buen hacer.
Un saludo cordial

¡Alfonsina! Me alegro de que te gustara el poema y quedo muy satisfecho sabiendo que te hizo recordar.
Y que menciones al Sabina me resulta genial, jaja, pues estuvo presente en el poema, como le he comentado a Juan. Y por otro lado, no podía ser de otra forma, siendo él el poeta más poeta de Madrid.
¡Un saludo!
 
Algo de sabor a tango encuentro en tu soneto, querido Andreas. Ciudades grandes son Buenos Aires y Madrid, y en algunos puntos hecha la primera a imagen de la segunda. Ayer nomás estuve caminando por nuestra avenida de Mayo, cuya arquitectura recuerda mucho la de ese Madrid que tuve el privilegio de caminar un rato contigo. La noche en las ciudades grandes... cuando solo quedan las ratas y los ratas...; nubes de existencialismo nadando en la basura, caldos de nostalgia.

Tus dos cuartetos me parecieron espectaculares, los tercetos me resultaron un poco oscuros... De hecho, creo que hablan de lo oscuro...

abrazo
Jorge
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
 
Última edición:
Algo de sabor a tango encuentro en tu soneto, querido Andreas. Ciudades grandes son Buenos Aires y Madrid, y en algunos puntos hecha la primera a imagen de la segunda. Ayer nomás estuve caminando por nuestra avenida de Mayo, cuya arquitectura recuerda mucho la de ese Madrid que tuve el privilegio de caminar un rato contigo. La noche en las ciudades grandes... cuando solo quedan las ratas y los ratas...; nubes de existencialismo nadando en la basura, caldos de nostalgia.

Tus dos cuartetos me parecieron espectaculares, los tercetos me resultaron un poco oscuros... De hecho, creo que hablan de lo oscuro...

abrazo
Jorge

¡Hola, Jorge! ¡Me gusta lo del sabor a tango! Inolvidable aquel paseo por uno de los barrios más castizos y más rociados por ese licor carmesí. Maravilla de cielo el de Madrid... Sí, el primer terceto abarca el lado duro y desalmado de la gran ciudad.
La noche en las ciudades grandes...

Un abrazo fuerte, compañero, y sigue bien.
 
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
Madrid: anonimato en las calles que nos nombran, heridas que con gusto o disgusto se pasean, capital del pus y los chupitos, angel de la guarda, demonio en flor. Qué tiempos aquellos buscando una plaza para aparcar el fin de semana.
...Y las noches, paseando al Utssala que no sabía cagar en el cemento (el Utssala era un pastor alemán).
Qué gusto leerte soneteando, Compañero, entre Atocha y Lavapiés.
Un abrazo.
 
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
¡Qué maravilla!
Qué gran poema y qué bueno todo el conjunto,
hay mucha poesía en algunos comentarios...
Gracias, Andreas, siempre consigues que admire la clásica.
Un abrazo, compañero,desde mi otoño...
 
Madrid: anonimato en las calles que nos nombran, heridas que con gusto o disgusto se pasean, capital del pus y los chupitos, angel de la guarda, demonio en flor. Qué tiempos aquellos buscando una plaza para aparcar el fin de semana.
...Y las noches, paseando al Utssala que no sabía cagar en el cemento (el Utssala era un pastor alemán).
Qué gusto leerte soneteando, Compañero, entre Atocha y Lavapiés.
Un abrazo.

¡Maravilloso como siempre tu comentario, Alonso! Qué lúcido y bello tu canto a Madrid, y qué suerte tiene esta ciudad de haber cobijado la sensibilidad de una mirada como la tuya. Y sí, estos versos se cocieron entre Atocha y Lavapiés. Veinte años no son nada.
Un abrazo, compa.
 
Última edición:
¡Qué maravilla!
Qué gran poema y qué bueno todo el conjunto,
hay mucha poesía en algunos comentarios...
Gracias, Andreas, siempre consigues que admire la clásica.
Un abrazo, compañero,desde mi otoño...

Ni que lo digas, querida Rosario. Es bello el impulso poético que suscitan las esquinas de esta ciudad.
Que el otoño te trate muy bien, amiga.
Un abrazo fuerte.
 
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018


Me gustó muchísimo, a ver si aprendo algo de estructuras clásicas, un saludo!!
 
Me gustó muchísimo, a ver si aprendo algo de estructuras clásicas, un saludo!!

Muchas gracias, Ben, y disculpa por la tardanza en contestar.
¡Pues anímate! Este foro no tiene par si quieres atacar las formas clásicas con rigor.
Siempre digo lo mismo, pero es que no me canso. La red tendrá su lado oscuro, pero me gana su envés democrático: esa posibilidad de aprender al alcance de un solo «clic». Mucha gente tienes aquí que te podrá ayudar.
¡Gracias por pasar!
Un saludo.
 
MADRID

Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018


Con su todo es ahora, con su nada es eterno, con su rap y su chotis, con su okupa y su skin, aunque muera el verano y tenga prisa el invierno la primavera sabe que la espero en Madrid.


Gracias, Kalkbadan, por compartir este bello homenaje a esa ciudad nuestra, de luces y sombras esparcidas.

Un abrazo.
 
Última edición:
Yo me imagino el recorrido de atardeceres rojizos desde el Templo de Debod, viniendo de Princesa, bajando por el camino sinuoso hasta Príncipe Pío Pío y su estación del Norte que ya no es lo que era, hoy sus andenes son poco mas que un centro comercial. Subir por la "Cuesta" hasta el mirador de Sabatini y repetir ver la puesta de sol desde la Plaza de la Armería para finalizar nuestros días arrojándonos desde el Viaducto aunque un muro de plexiglás ya no te deja. Menudo Cicerone estás tú hecho.
Lo del licor, la ceniza, el Paternina, las "princesas", la dosis y la sobredosis y tantas otras cosas me recuerdan a otro ilustre poeta que toca en un conjunto como solista, er Sabina de Madrí por mucho que diga que es jienense.
No estamos viejos es que somos anticuarios. Vivo de recuerdos porque hoy Madrid es una merde, Matrit es una alfombra de faquir, ¡Ahí leas dao!
Un saludo.​
www.youtube.com/watch?v=IrR0-mIbBrI​
 
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Querido Juan, cuánto me alegra que sea de tu agrado lo que voy publicando. No lo soy, compañero. Eso sí, una vez tengo una idea que me sabe a poesía, no tardo en ponerme. Poemas con temáticas maduradas, como es el caso, no tardo en escribirlos; estoy convencido que de algún modo están ya elaborados en nuestra mente. Pero te cuento algo sobre este poema. Lo escribí de un tirón, me gustaron las rimas, el ritmo general..., pero en el primer cuarteto me chirriaba un verso que hacía referencia a esa bicicleta desahuciada que sin ruedas está encadenada a un árbol. El verso era algo así: "una bici sin ruedas que agoniza", y de ahí empecé con las prosopopeyas tipo "una bici cirrótica", "una bici anoréxica", hasta que di con "una bici diabética"... Pero, compañero, de algo me sonaba ese verso, demasiado bueno para ser mío: era del cabrón del Sabina.

"(...) Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,


un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una estrato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,"

Joaquín Sabina, extracto del tema "La canción más hermosa del mundo"



¡Así que me olvidé de la bicicleta!
Gracias por tu huella. Nos vamos leyendo, querido poeta.
Un abrazo fuerte.
¡Menos mal! Bueno... tampoco hubiera pasado nada. Me hace mucha gracia porque creo que a todos nos ha pasado alguna vez. A veces ese verso intruso es casi imposible de distinguir de los propios que en oocasiones tienen un fuerte componente de " deja vu".
Saludos.
Jazmín
 
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Un chupito de cielo en la calleja
derrama su licor de luz rojiza
y el trazo del vencejo cicatriza
la herida carmesí con su madeja.

El poeta borracho que se queja
de que nadie publique su ceniza
y el cura de taberna que bautiza
con su labia al incauto que se deja.

Las princesas de brea en el arcén,
la vida en una dosis, una sombra
asomada al viaducto de Bailén.

A pesar de los clavos en tu alfombra
me quedo bajo el cielo de tu andén:
un cielo que no juzga ni te nombra.

Kalkbadan
En Madrid, a 26 de octubre de 2018
¡Magnífico tu poema Kalkbadan!
¿Quién no ha habitado una sencilla habitación en una calleja de Madrid teniendo por todo paisaje una franja de cielo?
Madrid acoge, cede el paso sin preguntar adonde vas. Porque hay un Madrid que es de todos y de nadie, ese de los borrachos, de los andenes y de las princesas de brea.
Un abrazo.
Jazmin
 
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