Coge la mano mía
que la sombra nos cubre de espesura,
el claro azul del día
será para los dos el agua pura.
En el campo amarillo,
me dejarás jugar con tu belleza
y en un beso sencillo
de amor, será pasado la tristeza.
Allí nos hallaremos
para ungir la palabra con sudores
y al acorde seremos,
un dulce murmurar de ruiseñores.
A mis cálidas huellas,
tu corazón sabrá lo que te quiero
y al mirar las estrellas
entre besos, verás mi amor sincero.
Caerás sobre mi alma
como la brisa en la celeste orilla
y con un beso en calma,
descansará en mi pecho tu mejilla.
Goza pues de mi acento
que el amor llega con su olor más fino
antes de que el lamento,
lleve su huella al río cristalino.
Coge la mano mía
que el agrio llanto en sangre se procura,
no es tarde todavía
para tiznar la pena de blancura.
Luis