Ven y descansa sobre el alma mía,
¡Oh tú, rosa anhelada!
Bajo el cielo invernal del mediodía
serás cumbre estrellada.
Ven y siente el latido de mi pecho
que es flor de primavera,
corona de esperanza en este lecho
como la vez primera.
Seré contigo esclavo de tu amor,
besaré tu piel rosa,
desnuda, como el aura a una flor
besa su piel sedosa.
No me digas que no, tu alma sabe
que soy hombre y que te amo
y que, en tu corazón de rosa cabe
mi voz cuando te llamo.
No es ilusión, ni llega a ser deliro,
este amor que encadena
soles y lunas por el que suspiro
con corazón de arena.
Enloquece esta alma con tu canto
y accede a que tu boca
se cubra con la mía, como un manto
de fuego se desboca.
Ven y descansa sobre el alma mía,
¡Oh tú, rosa anhelada!
Yo besaré tu sueño cada día
con furia desvelada.