kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
MAL
Cuentan que el demiurgo celestial
estuvo una larga temporada
escrutándonos tras el visillo
de su buhardilla cósmica.
Dios le había encomendado hacer justicia
y acabar de una vez por todas con nuestra crónica
tendencia al exterminio.
La sentencia de este juicio final
fue leída ante Dios y decía así:
HECHOS PROBADOS
La lista es demasiado larga:
Hitler, Stalin, Mussolini, Franco, Pot, Pinochet, Videla…
Pero lo inquietante no es la fuerte concurrencia
que demuestra el ser humano
por esculpir su nombre en los manglares de la crueldad.
Lo realmente inquietante es que todo apunta a que el cogollo del mal
germina en el pútrido huerto de su ser.
Y es que la vieja de una aldea perdida
que llama «puta» a una chavala
allá en los mentideros de la misa dominical
proviene del mismo esqueje que aquellos insignes criminales.
No, no hace falta irse a la lista de los ilustres.
Para seguir, una pequeña parte de los seres humanos
implanta concertinas en torno a sus cunas perfumadas
mientras el resto deambula entre larvas de mosca.
Y este privilegio de vivir desviviendo a los demás
pasa por «humanizarse» al nacer por medio de un jodido pasaporte.
¡Qué triste!, siendo todos ellos mestizos como son
desde aquel día en que fueron alumbrados por la madre africana.
Y qué decir del vínculo lunático
entre el humano y el dinero...
¡Ese mercado infame en cuyos engranajes
gira el légamo de la humanidad entera!
Van directos al abismo y les da igual.
Un mercado que lo digiere absolutamente todo
y se chupa los dedos
por muy grotesco que sea el banquete.
Vayámonos de putas que aún están limpias,
escucho decir a dos hombres aparentemente normales,
aparentemente humanos. Tan fieramente humanos
que al cruzar la puerta de su casa
reciben a sus hijas con un beso en la frente.
No, no hace falta recurrir a la lista de los ilustres.
Definitivamente el humano está mal de la puta cabeza.
Su colapso violento es frecuente.
Cuando los nutrientes de la microviolencia acumulada
cristalizan en la química del horror
la reacción de esta especie es de naturaleza nuclear.
Y existen las almas buenas, ¡claro que sí!
Seres que entregaron literalmente su luz por un mundo mejor.
¿Pero de qué sirven las estrellas si el cielo está cubierto?
El humano es una piscifactoría de pirañas,
un rebaño de gruñidos ante el pienso,
una manada de hienas domésticas.
Es cierto que la moneda tiene dos caras
pero es que siempre (casi siempre) sale cruz…
SENTENCIA
Que si el potencial depredador se conforma desde niño
cuando, arengado por la manada,
aplasta con su dedo inquisidor al diferente
sin que nadie le haga notar la repugnancia de su acto.
Que si el animal humano se siente aprisionado en su consciencia
y trata de escapar de su cuerpo aspirando a ser lo que no es,
defendiendo, al mismo tiempo, su identidad de cristal.
Que si la servidumbre de la necesidad.
Que si el instinto esterilizado.
Que si el aburrimiento.
Que si el miedo.
Que si…
¡Que si…!, ¡que si…!, ¡que si…!, ¡¡pero es que no!!
¡Que ya basta de tanta brutalidad!
¡Que ya basta de profanar
el cadáver de vuestra propia condición!
Abogo por instalarles un agujero negro
a modo de retrete celestial
para que así reflexionen eternamente
acerca de su desalmada existencia.
—Y en esto que Dios, como juez supremo, interviene—.
No te fíes de esta gente, querido,
que son capaces de montarte un parque de atracciones
en el mismo horizonte de sucesos del agujero negro,
que sin tener ni puta idea de nada
se manejan bastante bien con las matemáticas.
La condena debe ser algo mucho más sutil.
Algo así como una nube de energía oscura
que les separe de las demás civilizaciones
exponencialmente a su maldad.
Como compensación les dotaré de una materia oscura
cuya gravedad venga determinada por el amor y el respeto a la vida
dejando la puerta abierta a que esta panda caníbal
revierta su actitud y se consagre con el bien.
Estocolmo, doscientos años más tarde.
Discurso de aceptación del Premio Nóbel de física
(compartido con el Premio Nóbel de la paz).
Podemos decir, compañeros, que la teoría del todo ha sido consumada.
El modelo matemático que rige la energía oscura es una realidad.
¡Somos capaces de crear energía infinita!
Es cierto que el modelo muestra una misteriosa correlación
con nuestro, digamos, comportamiento…,
¡pero eso ya es materia de filósofos y poetas!
Acabaremos de una vez con las desigualdades de este mundo.
¡Ha llegado el momento de refundar nuestra historia!
Repondremos la tierra con glaciares, bosques, arroyos y montañas,
¡fabricaremos soles y planetas!
¡Es el inicio de una nueva especie humana!
¡definitiva, libre, universal y eterna!
(Aplausos enfebrecidos y vítores en la sala:
¡viva la libertad!, ¡viva la energía oscura!, ¡viva la paz!)
Diez mil de años después…
Oye, Adolf, que dice Francisco
que le inquieta que no quede una sola estrella en el firmamento.
Dile a Francisco que lo del cielo y las estrellas es cosa de poetas maricones.
Venga, Benito, no te me vengas abajo,
llama a Pol y que prenda esta noche a unos cuantos cantautores en el cerro.
Adolf, que me dice Pol que ya no queda nadie más por matar.
Joder…, pues sí que estamos
MAL.
Kalkbadan
En Madrid a 16 de octubre de 2021
Cuentan que el demiurgo celestial
estuvo una larga temporada
escrutándonos tras el visillo
de su buhardilla cósmica.
Dios le había encomendado hacer justicia
y acabar de una vez por todas con nuestra crónica
tendencia al exterminio.
La sentencia de este juicio final
fue leída ante Dios y decía así:
HECHOS PROBADOS
La lista es demasiado larga:
Hitler, Stalin, Mussolini, Franco, Pot, Pinochet, Videla…
Pero lo inquietante no es la fuerte concurrencia
que demuestra el ser humano
por esculpir su nombre en los manglares de la crueldad.
Lo realmente inquietante es que todo apunta a que el cogollo del mal
germina en el pútrido huerto de su ser.
Y es que la vieja de una aldea perdida
que llama «puta» a una chavala
allá en los mentideros de la misa dominical
proviene del mismo esqueje que aquellos insignes criminales.
No, no hace falta irse a la lista de los ilustres.
Para seguir, una pequeña parte de los seres humanos
implanta concertinas en torno a sus cunas perfumadas
mientras el resto deambula entre larvas de mosca.
Y este privilegio de vivir desviviendo a los demás
pasa por «humanizarse» al nacer por medio de un jodido pasaporte.
¡Qué triste!, siendo todos ellos mestizos como son
desde aquel día en que fueron alumbrados por la madre africana.
Y qué decir del vínculo lunático
entre el humano y el dinero...
¡Ese mercado infame en cuyos engranajes
gira el légamo de la humanidad entera!
Van directos al abismo y les da igual.
Un mercado que lo digiere absolutamente todo
y se chupa los dedos
por muy grotesco que sea el banquete.
Vayámonos de putas que aún están limpias,
escucho decir a dos hombres aparentemente normales,
aparentemente humanos. Tan fieramente humanos
que al cruzar la puerta de su casa
reciben a sus hijas con un beso en la frente.
No, no hace falta recurrir a la lista de los ilustres.
Definitivamente el humano está mal de la puta cabeza.
Su colapso violento es frecuente.
Cuando los nutrientes de la microviolencia acumulada
cristalizan en la química del horror
la reacción de esta especie es de naturaleza nuclear.
Y existen las almas buenas, ¡claro que sí!
Seres que entregaron literalmente su luz por un mundo mejor.
¿Pero de qué sirven las estrellas si el cielo está cubierto?
El humano es una piscifactoría de pirañas,
un rebaño de gruñidos ante el pienso,
una manada de hienas domésticas.
Es cierto que la moneda tiene dos caras
pero es que siempre (casi siempre) sale cruz…
SENTENCIA
Que si el potencial depredador se conforma desde niño
cuando, arengado por la manada,
aplasta con su dedo inquisidor al diferente
sin que nadie le haga notar la repugnancia de su acto.
Que si el animal humano se siente aprisionado en su consciencia
y trata de escapar de su cuerpo aspirando a ser lo que no es,
defendiendo, al mismo tiempo, su identidad de cristal.
Que si la servidumbre de la necesidad.
Que si el instinto esterilizado.
Que si el aburrimiento.
Que si el miedo.
Que si…
¡Que si…!, ¡que si…!, ¡que si…!, ¡¡pero es que no!!
¡Que ya basta de tanta brutalidad!
¡Que ya basta de profanar
el cadáver de vuestra propia condición!
Abogo por instalarles un agujero negro
a modo de retrete celestial
para que así reflexionen eternamente
acerca de su desalmada existencia.
—Y en esto que Dios, como juez supremo, interviene—.
No te fíes de esta gente, querido,
que son capaces de montarte un parque de atracciones
en el mismo horizonte de sucesos del agujero negro,
que sin tener ni puta idea de nada
se manejan bastante bien con las matemáticas.
La condena debe ser algo mucho más sutil.
Algo así como una nube de energía oscura
que les separe de las demás civilizaciones
exponencialmente a su maldad.
Como compensación les dotaré de una materia oscura
cuya gravedad venga determinada por el amor y el respeto a la vida
dejando la puerta abierta a que esta panda caníbal
revierta su actitud y se consagre con el bien.
Estocolmo, doscientos años más tarde.
Discurso de aceptación del Premio Nóbel de física
(compartido con el Premio Nóbel de la paz).
Podemos decir, compañeros, que la teoría del todo ha sido consumada.
El modelo matemático que rige la energía oscura es una realidad.
¡Somos capaces de crear energía infinita!
Es cierto que el modelo muestra una misteriosa correlación
con nuestro, digamos, comportamiento…,
¡pero eso ya es materia de filósofos y poetas!
Acabaremos de una vez con las desigualdades de este mundo.
¡Ha llegado el momento de refundar nuestra historia!
Repondremos la tierra con glaciares, bosques, arroyos y montañas,
¡fabricaremos soles y planetas!
¡Es el inicio de una nueva especie humana!
¡definitiva, libre, universal y eterna!
(Aplausos enfebrecidos y vítores en la sala:
¡viva la libertad!, ¡viva la energía oscura!, ¡viva la paz!)
Diez mil de años después…
Oye, Adolf, que dice Francisco
que le inquieta que no quede una sola estrella en el firmamento.
Dile a Francisco que lo del cielo y las estrellas es cosa de poetas maricones.
Venga, Benito, no te me vengas abajo,
llama a Pol y que prenda esta noche a unos cuantos cantautores en el cerro.
Adolf, que me dice Pol que ya no queda nadie más por matar.
Joder…, pues sí que estamos
MAL.
Kalkbadan
En Madrid a 16 de octubre de 2021
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