Aún recuerdo cada amanecer a tu lado,
cómo tu rostro chocaba suavemente con el mío
y se notaba el cansancio en tus ojos
por velarme toda la noche.
Cómo con tus brazos me levantabas con ternura
y me mirabas con ese amor
que solo una madre sabe dar.
Fuiste mi primera y más importante guía,
siempre cuidándome y aconsejándome.
Te agradezco cada día tu presencia,
pendiente de si ya comí,
de que durmiera bien
y de si ya había llegado sano a casa;
siempre con el corazón en la mano,
esperando mi respuesta.
Lamento darte tantas preocupaciones
y que te desveles por mí tantas noches.
Por haberte levantado la voz en momentos de euforia,
te pido perdón.
Gracias por cada detalle y cada sacrificio.
Te quiero mucho,
más que a una amiga incondicional.
Estoy orgulloso de llamarte madre.
cómo tu rostro chocaba suavemente con el mío
y se notaba el cansancio en tus ojos
por velarme toda la noche.
Cómo con tus brazos me levantabas con ternura
y me mirabas con ese amor
que solo una madre sabe dar.
Fuiste mi primera y más importante guía,
siempre cuidándome y aconsejándome.
Te agradezco cada día tu presencia,
pendiente de si ya comí,
de que durmiera bien
y de si ya había llegado sano a casa;
siempre con el corazón en la mano,
esperando mi respuesta.
Lamento darte tantas preocupaciones
y que te desveles por mí tantas noches.
Por haberte levantado la voz en momentos de euforia,
te pido perdón.
Gracias por cada detalle y cada sacrificio.
Te quiero mucho,
más que a una amiga incondicional.
Estoy orgulloso de llamarte madre.