El Oscuro
Poeta recién llegado
[FONT="]II
[FONT="]Nada. Solo una intensa voluntad de correr
[FONT="]atravesando siglos sin tiempo de pensar:
[FONT="]piedras agudas, flechas, pirámides, la rueda,
[FONT="]la mística del hierro, la escritura, la guerra,
[FONT="]imperios, bibliotecas, ciudades, academias,
[FONT="]esclavos, bailarinas, puentes, templos, poetas,
[FONT="]monedas, arcos, tumbas, epopeyas, calzadas,
[FONT="]colosos, luminarias, acueductos, mosaicos
[FONT="]o copas, todo ello por la unión de los átomos
[FONT="]de los cuatro elementos: aire, fuego, agua, tierra,
[FONT="]como si el universo fuese el plan de algún dios.
[FONT="]
[FONT="]Brotan filosofías: los sentidos engañan:
[FONT="]no existe el movimiento, la máquina no existe.
[FONT="]Y los dioses gobiernan cuando les sobra tiempo
[FONT="]y los hombres inventan sutiles diferencias
[FONT="]que distinguen la sangre de la sangre y color.
[FONT="]
[FONT="]Una cruz en el cielo y el miedo los atrapa;
[FONT="]un milenio de hierro se abate sobre Roma
[FONT="]y hace añicos la copa de oro y de marfil
[FONT="]donde bebieron dioses, sacerdotes y fieles:
[FONT="]Hércules, Casiopea, Hermes, Hera, Platón,
[FONT="]Júpiter, Marco Aurelio, Baco, Juno, Plutón.
[FONT="]Después, solo el lenguaje, el lento despertar
[FONT="]de lo olvidado; inventan un pasado ilusorio
[FONT="]y, después, solo guerra, solo muerte después:
[FONT="]los mapas tejen telas con hilos de dolor.
[FONT="]
[FONT="]III
[FONT="]
[FONT="]Las sinapsias se activan,
[FONT="]los electrones fluyen
[FONT="]por la red neuronal
[FONT="]transportando el impulso
[FONT="]primigenio a los músculos.
[FONT="]La sangre serpentea, nada en los capilares
[FONT="]bifurcándose, hinchiendo los tejidos del cuerpo
[FONT="]y el Universo entero
[FONT="]se afecta por un leve
[FONT="]rubor en las mejillas.
[FONT="]
[FONT="]El átomo primero que contenía todo:
[FONT="]el tiempo, las distancias, el oro, la energía,
[FONT="]transportaba inocente la secuencia improbable
[FONT="]de impulsos luminosos
[FONT="]que llamamos deseo.
[FONT="]
[FONT="]Nada. Solo una intensa voluntad de correr
[FONT="]atravesando siglos sin tiempo de pensar:
[FONT="]piedras agudas, flechas, pirámides, la rueda,
[FONT="]la mística del hierro, la escritura, la guerra,
[FONT="]imperios, bibliotecas, ciudades, academias,
[FONT="]esclavos, bailarinas, puentes, templos, poetas,
[FONT="]monedas, arcos, tumbas, epopeyas, calzadas,
[FONT="]colosos, luminarias, acueductos, mosaicos
[FONT="]o copas, todo ello por la unión de los átomos
[FONT="]de los cuatro elementos: aire, fuego, agua, tierra,
[FONT="]como si el universo fuese el plan de algún dios.
[FONT="]
[FONT="]Brotan filosofías: los sentidos engañan:
[FONT="]no existe el movimiento, la máquina no existe.
[FONT="]Y los dioses gobiernan cuando les sobra tiempo
[FONT="]y los hombres inventan sutiles diferencias
[FONT="]que distinguen la sangre de la sangre y color.
[FONT="]
[FONT="]Una cruz en el cielo y el miedo los atrapa;
[FONT="]un milenio de hierro se abate sobre Roma
[FONT="]y hace añicos la copa de oro y de marfil
[FONT="]donde bebieron dioses, sacerdotes y fieles:
[FONT="]Hércules, Casiopea, Hermes, Hera, Platón,
[FONT="]Júpiter, Marco Aurelio, Baco, Juno, Plutón.
[FONT="]Después, solo el lenguaje, el lento despertar
[FONT="]de lo olvidado; inventan un pasado ilusorio
[FONT="]y, después, solo guerra, solo muerte después:
[FONT="]los mapas tejen telas con hilos de dolor.
[FONT="]
[FONT="]III
[FONT="]
[FONT="]Las sinapsias se activan,
[FONT="]los electrones fluyen
[FONT="]por la red neuronal
[FONT="]transportando el impulso
[FONT="]primigenio a los músculos.
[FONT="]La sangre serpentea, nada en los capilares
[FONT="]bifurcándose, hinchiendo los tejidos del cuerpo
[FONT="]y el Universo entero
[FONT="]se afecta por un leve
[FONT="]rubor en las mejillas.
[FONT="]
[FONT="]El átomo primero que contenía todo:
[FONT="]el tiempo, las distancias, el oro, la energía,
[FONT="]transportaba inocente la secuencia improbable
[FONT="]de impulsos luminosos
[FONT="]que llamamos deseo.
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