MARTIRIO
Tu mirada insistente me persigue
inclusive en la noche tenebrosa
taladrando mi nuca, allí se posa
en llamada que sin cesar prosigue.
Nada evita el recuerdo, siempre sigue
presentando tu cara esplendorosa,
anhelante, procaz y lujuriosa
que atraerme hacia ti siempre consigue.
Tu ausencia imprevisible me acongoja,
nadie podrá llenar ese vacío
pues mi vida sin ti se quedó coja.
Libre de mi locura, sin delirio,
pido al Señor que en su bondad me acoja
y junto a ti se acabe este martirio.
Tu mirada insistente me persigue
inclusive en la noche tenebrosa
taladrando mi nuca, allí se posa
en llamada que sin cesar prosigue.
Nada evita el recuerdo, siempre sigue
presentando tu cara esplendorosa,
anhelante, procaz y lujuriosa
que atraerme hacia ti siempre consigue.
Tu ausencia imprevisible me acongoja,
nadie podrá llenar ese vacío
pues mi vida sin ti se quedó coja.
Libre de mi locura, sin delirio,
pido al Señor que en su bondad me acoja
y junto a ti se acabe este martirio.