Más de tres mil razones

M.Gómez

Poeta recién llegado
Más de tres mil razones
para violentar las puertas del abismo,
el espacio protegido de la conmiseración;
para aliviar el peso
de los que sienten perseguida su sonrisa,
de los que duermen al borde de los acantilados.

Más de tres mil razones
para contradecir a los agoreros
que pronostican el fin antes de tiempo,
para habilitar nuevas sendas
que descubran
el rostro embozado de la mentira.

Más de tres mil razones para cambiar el paisaje,
para extender las estacas del alba
más allá de la oscuridad
donde yacen la injusticia y la discriminación.

Más de tres mil muertes cada año
y nadie se hace responsable
de la soledad de la última lágrima,
mientras el egoísmo disloca sus lomos de acero
en el pecho de los desfavorecidos.

Más de tres mil casos sin resolver
abandonados
a la sentencia fría de las estadísticas,
a la marginalidad de sus números.

Más de tres mil razones
para derogar la indiferencia
y señalar un camino a la esperanza
a quienes la han perdido.
 
Hemos de compartir nuestros beneficios, con quienes están endeudados.
A priori, eso parece un doble esfuerzo: De un lado, he de trabajar mucho.
Para probar que soy válido. Soy útil. Eso no está demostrado, aún.


Además, debo conseguir tiempo libre. Calma mental, y No-Violencia.


Bien...
Finalmente, me decido: Doy un paso adelante.
Voy a compartir mis bienes, y mi Sabiduría.
Entonces, en Justicia, todos estamos expuestos. Cada uno sale por las suyas.


Pero el Servicio es Amor en acción. O sea que en virtud del Servicio, prójimo es quien socorre al caído.


Luego por tanto, aún no soy un prójimo.
A no ser que yo consiga levantar a algún caído.
Ya sea porque ha enfermado, y yo puedo curarle...
O porque necesita aprender a tocar el piano, y yo puedo enseñarle...
En fin. He de estudiar alguna materia en concreto, para especializarme en eso.


Y hacerme profesional. Y ya, tendré garantías de que mi Servicio es brindado con calidad.


Entonces, hasta ese punto, puede que no llegue.
Cometeré errores, por supuesto.
Pero intención es efecto.
Entonces, esa alegría de vivir, sí que podrá ser transmitida a mis discípulos, o pacientes, o clientes, o compañeros, o profesores, o maestros, o creadores, o enemigos, o adversarios, o lo que sean.
 
Última edición:
Hemos de compartir nuestros beneficios, con quienes están endeudados.
A priori, eso parece un doble esfuerzo: De un lado, he de trabajar mucho.
Para probar que soy válido. Soy útil. Eso no está demostrado, aún.


Además, debo conseguir tiempo libre. Calma mental, y No-Violencia.


Bien...
Finalmente, me decido: Doy un paso adelante.
Voy a compartir mis bienes, y mi Sabiduría.
Entonces, en Justicia, todos estamos expuestos. Cada uno sale por las suyas.


Pero el Servicio es Amor en acción. O sea que en virtud del Servicio, prójimo es quien socorre al caído.


Luego por tanto, aún no soy un prójimo.
A no ser que yo consiga levantar a algún caído.
Ya sea porque ha enfermado, y yo puedo curarle...
O porque necesita aprender a tocar el piano, y yo puedo enseñarle...
En fin. He de estudiar alguna materia en concreto, para especializarme en eso.


Y hacerme profesional. Y ya, tendré garantías de que mi Servicio es brindado con calidad.


Entonces, hasta ese punto, puede que no llegue.
Cometeré errores, por supuesto.
Pero intención es efecto.
Entonces, esa alegría de vivir, sí que podrá ser transmitida a mis discípulos, o pacientes, o clientes, o compañeros, o profesores, o maestros, o creadores, o enemigos, o adversarios, o lo que sean.
Amigo Nommo, antes de nada te ruego disculpes la tardanza en responder, lo he intentado varias veces pero me ha sido imposible disponer del tiempo suficiente para responder como merece tu valioso comentario. Me ha encantado la frase "el servicio es amor en acción", me parece muy acertada. Estoy de acuerdo contigo, amigo, la intención es efecto. Cuando uno deja su alma en algo, eso es algo que se palpa y se transmite.

Creo que la vida nos ofrece muchas oportunidades para ayudar a nuestro prójimo. A veces es suficiente con escuchar a alguien que lo necesita, otras veces requiere que nos metamos en el barro, que nos impliquemos más y tomemos parte en el asunto de una manera más activa, pero en definitiva se trata de estar ahí cuando alguien nos necesita, de ser valientes también cuando sea necesario aunque eso suponga exponerse a que te señalen.

Gracias por tu valiosa opinión, amigo.
Un abrazo
 
Más de tres mil razones
para violentar las puertas del abismo,
el espacio protegido de la conmiseración;
para aliviar el peso
de los que sienten perseguida su sonrisa,
de los que duermen al borde de los acantilados.

Más de tres mil razones
para contradecir a los agoreros
que pronostican el fin antes de tiempo,
para habilitar nuevas sendas
que descubran
el rostro embozado de la mentira.

Más de tres mil razones para cambiar el paisaje,
para extender las estacas del alba
más allá de la oscuridad
donde yacen la injusticia y la discriminación.

Más de tres mil muertes cada año
y nadie se hace responsable
de la soledad de la última lágrima,
mientras el egoísmo disloca sus lomos de acero
en el pecho de los desfavorecidos.

Más de tres mil casos sin resolver
abandonados
a la sentencia fría de las estadísticas,
a la marginalidad de sus números.

Más de tres mil razones
para derogar la indiferencia
y señalar un camino a la esperanza
a quienes la han perdido.
que nunca estén de más amigo, saludos
 

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