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Un virus de amor gozoso...
¡ay, qué cosa más bonita!
el corazón me palpita
al verle tan amoroso.
Es por ello que ahora oso
y me lanzo a la escritura
de esta décima de altura,
pues quiero dejar constancia
-aunque con poca sustancia- de que os he dado lectura.
Trazan la senda graciosa
nuestras líneas de humor llenas,
que nos corre por las venas,
como inquieta mariposa,
una corriente nerviosa
de la que nacen poemas,
(con sus semas y sememas)
a veces no muy brillantes,
pero si son hilarantes resplandecerán cual gemas.
resplandecerán cual gemas
los versos que vas dejando,
con tu gracia derramando,
en luminosos poemas.
Serán como estratagemas
que con astucia y destreza
combatirán la pereza
que nos impide soñar.
Y podremos comprobar
que aún existe la belleza.
Dedicada esta deseada renovación de este alegre tren a nuestra querida compañera Eratalia, para que se anime a seguir este juego que ella inició. Con todo mi afecto.
Existe aún la belleza
A pesar de las pandemias
y de otras clases de anemias
de varia naturaleza
que nos procuran tristeza.
Romper el confinamiento
las fronteras de aislamiento
con versos que abrazos sean
abrazos que todos lean
como mensajes de aliento
Como mensajes de aliento
mientras Eratalia viene,
les digo, pues les conviene:
¡Hacer del amor sarmiento!
Y en la viña el alimento
de un vino fresco y rosado,
y que su aroma afrutado
lo podamos disfrutar,
y con los versos brindar
en el tren encadenado.
En el tren, encadenado, llevan al homo iracundo,
dejó casi moribundo
al vecino apaleado.
Enfurecido, encelado,
lo sorprendió en la ventana,
observando, el tarambana,
a su mujer en la ducha.
Con la diestra y la marucha lo volteó cual campana.
Lo volteó cual campana
de la torta que le dio
y en el suelo se quedó
tras recibir la badana.
Que vino el hombre a por lana
y se marchó trasquilado,
vaya paliza le han dado
por andar de finestrero,
así sabrá el marrullero que ser curioso es pecado.
Que ser curioso es pecado
es algo que ya sabía,
y por eso te diría:
sé discreto y mesurado.
Y yo, que hasta aquí he llegado,
me sorprendo al ver mi tren
que no para en el andén
y sigue siempre adelante,
sin detenerse un instante a pesar de su vaivén.
A pesar de su vaivén
este tren es muy seguro
su antigüedad le hace duro
y es que mola tutiplén.
Ese chucu-chú del tren
me fascina y me emociona,
otras, chirría y me encona
y me hace tener dentera.
Siempre acabo en la litera tumbado como una mona.
Tumbado como una mona que ya se hartó de comer
dulces frutas y beber
hasta quedar reventona.
Exagerada tragona
el sopor la inmoviliza
cual si fuera una paliza
recibida de algún macho
que llega muy vivaracho a ver si familiariza.
A ver si familiariza
vino mi vecino Antón,
me trajo un buen salchichón
y una hermosa longaniza.
Dijo de llevarme a Ibiza
con él en las vacaciones,
pero le dije que nones,
que solo por embutido
ningún pavo presumido me ha de tocar los melones.
Me ha de tocar los melones
esta pandemia ruinosa
que se erige en una diosa
en carroza de leones.
Más nosotros sus peones,
sin formación y sin bata
rezamos como beata
retando a nuestros científicos,
los verdaderos magníficos, de toda esta perorata.
De toda esta perorata que me has soltado no entiendo
ni una papa, no comprendo
esa elocuencia barata.
Deja de darme la lata
y ya no bebas más vino
que te sube al quinto pino.
Ya solo falta que cantes
con tus gritos disonantes cayendo en el desatino
Cayendo en el desatino
de una manera pasmosa
no se me ocurrió otra cosa
que comerme un arroz chino;
y mi perro, el muy ladino
llegó a rebañar el plato,
mas le di con el zapato
y se escapó a la carrera,
yo, que estaba hecha una fiera por poco casi lo mato.
Por poco casi lo mato y no, no era mi intención,
era de repetición
y yo un tremendo zocato.
El rifle era de mi tato
con la mira del revés,
estuvo en los requetés
defendiendo a los carlistas,
no es que fueran realistas, y lo mío fue un traspiés.
Y lo mío fue un traspiés que a poco me cuesta caro
pues aunque parezca raro
pisé el borde del pavés.
Y no me caí al través
de las vías, tuve suerte
de agarrarme al contrafuerte
que protege al paseante
descuidado, pues delante encontraría la muerte.
Encontraría la muerte
y allí mismos la mataba
mientras sus hilos cortaba
¡maldita sea su suerte!
Porque matar le divierte
dejó la calle vacía
arruinándonos el día
cual Jack el destripador,
lágrimas , sangre y sudor. Todos le tienen manía.
Todos le tienen manía por pertinaz mentiroso,
quisieran verle en el foso
pero nadie le tosía.
Se teme su alevosía,
su poder y autoridad
que le dan la libertad
de eliminar a contrarios,
tiene medios necesarios de aplastarlos sin piedad.
De aplastarlos sin piedad
es la esencia del cien pies,
cien botas pisando al bies
retumban en la ciudad.
Noches de promiscuidad
han prohibido los ministros,
van caballos con capistros
asustando al ciudadano
quien deja de ser humano oculto tras los teristros.
Oculto tras los teristros
observa el humano al mundo,
como un fracaso profundo
los dejó sin suministros.
Se reunieron los ministros,
noches enteras en vela,
con la misma cantinela:
Lo primero es lo primero,
no hay salud si no hay dinero, ya lo decía mi abuela
Ya lo decía mi abuela,
con el hambre no hay pan duro.
También lo decía Arturo
no hagas asco a la habichuela,
que si comes de cazuela
te harás fuerte como un toro;
aunque a veces el decoro
te reprime la cuchara,
si es de noche te depara, un sitio en el inodoro.
Un sitio en el inodoro tengo el gusto de dejarle,
no es que quiera desdeñarle,
que lo hago por decoro.
Mi casa no es un tesoro,
vivimos varias vecinas
como en latas de sardinas.
No se si podrá dormir
con postura de faquir plegadito en una esquina.
Plegadito en una esquina encontramos a Ruperto,
el pobre estaba ya muerto,
en la garganta, una espina.
La falta de medicina
y la estúpida abundancia,
tenía la lengua rancia
y un nicho en el cementerio.
En tierras del monasterio, allá, por Nueva Numancia.
Allá, por Nueva Numancia,
andaba yo de turismo
que ya me daba lo mismo
tu cinismo y tu arrogancia.
Por eso puse distancia;
olvidé nuestro pasado, me fui y te dejé colgado,
sin ninguna explicación.
Fue una buena decisión: otra vida he comenzado
Otra vida he comenzado
no te lo vas a creer
hay un nuevo amanecer
que con el alba ha llegado.
Ya no volveré al pasado,
la vida es una aventura,
no necesito armadura
para lanzarme a la mar
y mis velas desplegar. He roto mis ataduras.
He roto mis ataduras, soy libre para volar
a mis aires y alcanzar
magnificentes alturas.
Divertidas travesuras
puedo de nuevo intentar
me voy de todo a burlar
con sarcasmo e ironía,
la venganza es cosa fría, bien la voy a practicar.
-Bien; la voy a practicar
-dijo con alevosía
aquel hombre que un día
prometiera no pecar-.
Se ha postrado en el altar
recitando con voz fría
el libro de hechicería.
La sala se ha oscurecido
y un ser se ha aparecido.
-Te añoraba, vida mía..