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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Más presencia y menos planes, ¡Miau!

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
Dedicado

MÁS PRESENCIA Y MENOS PLANES, ¡MIAU!


Siguiendo su compás la noche afila
la sombra del ciprés en tu mirada
mientras unas pestañas de vainilla
sobrevuelan la paz de tu naufragio.
Un mar de paz y angustia, una pira
que arde en el centro de tu gravedad.
Los estorninos del recuerdo silban
en el embalse de tus ojos claros
y evocas a aquel joven que rugía
y no dejaba un solo espacio al tiempo;
¡es normal, compañero: así es la vida!
No renuncies jamás al horizonte,
por muy pequeño que te sientas, ¡gira!
y contempla tu huella allá en la nieve.
¡Por favor!, no renuncies y camina:
respeta el privilegio de tu pulso.
Me encanta cuando tu alma es la premisa
y la razón te escucha y no te frena...
Pero te dura poco esa conspicua
presencia de tu ser. Cirros de planes
surcan los cielos grises de tu sima
y te pones el traje de los muertos
y dices que mañana será el día.
¡Siempre mañana!, ¡siempre detenido!,
¡solo deja su huella quien camina!,
te lo diré las veces que haga falta.
El tiempo es una dimensión fallida,
tú a lo tuyo: dedícate a vivir
que el tiempo enroca al alma en un sofisma.
Así que aparca, amigo, esos planes
para no hacerle el juego a la mentira,
para poder hacerlos realidad.
¿Y el pasado? El pasado es la ceniza
de aquel mundo cadáver. ¡Solo ahora
existe el ser que alumbra tu cornisa!
Y nada más, querido compañero.
Necesito mi espacio, pero avisa
cuando la noche larga te descubra.

Si supieras la calma que me brinda
el fado que maúllas esta tarde.
¿Sabes que a veces en tu alma acuífera
alcanzo a comprender que la existencia
es la vida sintiéndose a sí misma?
Es dura la ansiedad y es que no es fácil
ser parte viva de esta serpentina,
¡¿pero qué coño es si no la existencia?!


¡Miau! Te quiero poeta de la brisa.
Gracias, humano, por temblar conmigo.
Formamos parte de una geometría
que asciende (o precipita) en una hélice
con la ley de que nada se repita,
descorchando la vida con su muerte.
En fin, qué corta y frágil es la rima
del verso que nos toca recitar.
Pero qué bello estar aquí..., ¡la vida!,
ser joven y cruzado el meridiano
florecer y morir como la pita.


Kalkbadan
En Madrid, a 5 de julio de 2020



 
Última edición:
Querido Andreas, los planes, creo entender, son esas ocupaciones que nos distraen de nuestro verdadero camino.
En este romance heróico estableces un diálogo entre dos personajes que se conocen muy bien y que sin embargo parecen haber llegado a un callejon sin salida.
El planteamiento oscila entre el intimismo y la esperanza, pero el desenlace no parece invitar al optimismo.
Este es un poema difícil de interpretar, pero con un mensaje que mueve a la reflexión.
Una obra de arte
Te mando un saludo
Luis
 
Dedicado

MÁS PRESENCIA Y MENOS PLANES, ¡MIAU!


Siguiendo su compás la noche afila
la sombra del ciprés en tu mirada
mientras unas pestañas de vainilla
sobrevuelan la paz de tu naufragio.
Un mar de paz y angustia, una pira
que arde en el centro de tu gravedad.
Los estorninos del recuerdo silban
en el embalse de tus ojos claros
y evocas a aquel joven que rugía
y no dejaba un solo espacio al tiempo;
¡es normal, compañero: así es la vida!
No renuncies jamás al horizonte,
por muy pequeño que te sientas, ¡gira!
y contempla tu huella allá en la nieve.
¡Por favor!, no renuncies y camina:
respeta el privilegio de tu pulso.
Me encanta cuando tu alma es la premisa
y la razón te escucha y no te frena...
Pero te dura poco esa conspicua
presencia de tu ser. Cirros de planes
surcan los cielos grises de tu sima
y te pones el traje de los muertos
y dices que mañana será el día.
¡Siempre mañana!, ¡siempre detenido!,
¡solo deja la huella quien camina!,
te lo diré las veces que haga falta.
El tiempo es una dimensión fallida,
tú a lo tuyo: dedícate a vivir
que el tiempo enroca al alma en un sofisma.
Así que aparca, amigo, esos planes
para no hacerle el juego a la mentira,
para poder hacerlos realidad.
¿Y el pasado? El pasado es la ceniza
de aquel mundo cadáver. ¡Solo ahora
existe el ser que alumbra tu cornisa!
Y nada más, querido compañero.
Necesito mi espacio, pero avisa
cuando la noche larga te sorprenda.

Si supieras la calma que me brinda
el fado que maúllas esta tarde.
¿Sabes que a veces en tu alma acuífera
alcanzo a comprender que la existencia
es la vida sintiéndose a sí misma?
Es dura la ansiedad y es que no es fácil
ser parte viva de esta serpentina,
¡¿pero qué coño es si no la existencia?!


¡Miau! Te quiero poeta de la brisa.
Gracias, humano, por temblar conmigo.
Formamos parte de una geometría
que asciende (o precipita) en una hélice
con la ley de que nada se repita,
descorchando la vida con su muerte.
En fin, qué corta y frágil es el rima
del verso que nos toca recitar.
Pero qué bello estar aquí..., ¡la vida!,
ser joven y cruzado el meridiano
florecer y morir como la pita.


Kalkbadan
En Madrid, a 5 de julio de 2020




Solo agradecerte el placer de llegar a tan espectacular derroche de buena poesía, agradecerte que nos compartas tu arte, estimado Andreas, hay tantos momentos sobresalientes en la misma. Interpretarla sería un atrevimiento, es un lamento triste no cabe duda, que habla de lo inútil de vivir del pasado, es un reproche a dejarse morir sin intentar ir a nuevos horizontes.
No renuncies jamás al horizonte,
por muy pequeño que te sientas, ¡gira!
y contempla tu huella allá en la nieve.
¡Por favor!, no renuncies y camina:
respeta el privilegio de tu pulso.



Se insta a seguir caminando, a no detenerse, es como hablarle al propio yo. Me ha encantado absolutamente todo, pero hay estrofas como esta ...

Si supieras la calma que me brinda
el fado que maúllas esta tarde.
¿Sabes que a veces en tu alma acuífera
alcanzo a comprender que la existencia
es la vida sintiéndose a sí misma?


y tantas otras que son para leer y releer por cuanto trasmiten, dice tanto en esas imágenes que nos dejas y que hablan de tu mente creativa.

Gracia de nuevo, un verdadero placer leerte, Andreas.

Un enorme abrazo y felicidades por este excelente poema.
Isabel
 
Última edición:
A veces creo que sembrar planes entre el presente y el horizonte sombrío es una manera de ocultar ese ciprés que se cierne y nos mira; plantar un árbol sabiendo que no verás los frutos se hace cada día más duro. Reencontrarte con tu huella juvenil requiere un desprendimiento doloroso, el de ese futuro que ya fue. Difíciles asuntos que nos planteas en este denso poema, querido Andreas. Por cierto, en tu hermoso recurso a la pita te diré que su flor se yergue sobre un tronco, tambień final, que alguna vez he aprovechado como buena leña. Los gatos saben vivir, sin duda, como algunas señoras...

Algunos aspectos formales: veo en primer lugar, y me resulta muy llamativo, que has puesto esmero en mantener, en las rimas y la estructura sintáctica, un romance en impares. Rara idea de la que no recuerdo mayores antecedentes, los habrá seguro, y que plasmas comenzando los períodos con versos en «ia», en lugar de terminarlos, como es lo usual. Una excepción es el último verso, impar.

En un par de versos tienes hiatos que me resultan dudosos, respetando la octava y con palabras muy levemente tónicas: me refiero al verso 5 y al 30.
En el verso 17 tienes una sinalefa en sexta, en «tu alma»...

En el verso 25, preferiría «su huella», aunque el hiato se haga más difícil... (este es el único detalle que creo que merece tu atención; poniendo «la huella» parece que te refirieras a abandonar el camino, que creo que no es tu intención... ¿o sí, quizás...?).

¿Alguna razón en especial para cambiarle el género a «rima»?

abrazote
Jorge
 
Última edición:
Querido Andreas, los planes, creo entender, son esas ocupaciones que nos distraen de nuestro verdadero camino.
En este romance heróico estableces un diálogo entre dos personajes que se conocen muy bien y que sin embargo parecen haber llegado a un callejon sin salida.
El planteamiento oscila entre el intimismo y la esperanza, pero el desenlace no parece invitar al optimismo.
Este es un poema difícil de interpretar, pero con un mensaje que mueve a la reflexión.
Una obra de arte
Te mando un saludo
Luis

¡Hola, Luis! Se trata de un poema dedicado a una persona que tenía una capacidad tremenda para disfrutar de la vida a pesar de todo. Un hombre que siempre tuvo claro que la presencia era la única herramienta que podía dar sentido vital a este viaje. Que ubicarse en el más allá o en el mundo cadáver no servía para nada. Él sabía que el paso del tiempo pesaba en el aliento, un peso que precedía a la insoportable levedad y a la angustia. Pero no se recreaba en el dolor, Luis, si no que todo este conocimiento innato de un niño crecido en la posguerra lo empleaba para vivir de forma serena y ejemplar. Daba gusto contemplar ese destello de consciencia aprehendiendo ese instante fugaz que nunca volverá a repetirse.
Vuestra lectura y comentario es impagable porque me sirve para descubrir vuestra creación. Me doy cuenta, por ejemplo, de que la idea original queda aislada por el intimismo que la rodea. ¡Pero qué más dará la "idea original"!

Por cierto, querido, me alegro de que hayas dado un paso adelante. Es un lujo tenerte por aquí y poder contar con tu valiosa opinión.
Un abrazo y gracias.
 
Solo agradecerte el placer de llegar a tan espectacular derroche de buena poesía, agradecerte que nos compartas tu arte, estimado Andreas, hay tantos momentos sobresalientes en la misma. Interpretarla sería un atrevimiento, es un lamento triste no cabe duda, que habla de lo inútil de vivir del pasado, es un reproche a dejarse morir sin intentar ir a nuevos horizontes.
No renuncies jamás al horizonte,
por muy pequeño que te sientas, ¡gira!
y contempla tu huella allá en la nieve.
¡Por favor!, no renuncies y camina:
respeta el privilegio de tu pulso.



Se insta a seguir caminando, a no detenerse, es como hablarle al propio yo. Me ha encantado absolutamente todo, pero hay estrofas como esta ...

Si supieras la calma que me brinda
el fado que maúllas esta tarde.
¿Sabes que a veces en tu alma acuífera
alcanzo a comprender que la existencia
es la vida sintiéndose a sí misma?


y tantas otras que son para leer y releer por cuanto trasmiten, dice tanto en esas imágenes que nos dejas y que hablan de tu mente creativa.

Gracia de nuevo, un verdadero placer leerte, Andreas.

Un enorme abrazo y felicidades por este excelente poema.
Isabel

¡Querida Isabel! Efectivamente, compañera: "es un reproche a dejarse morir sin intentar ir a nuevos horizontes".
Esa persona con su ejemplo vital me transmitió que hay que ser fuerte y disfrutar del milagro de poder hacer historia, tu propia historia.
Ya sabes que me siento muy identificado con tu carga sensible. Siempre he pensado que Unamuno estaba en lo cierto cuando afirmaba aquello de que no es tanto "pienso luego existo" sino "siento luego existo". Me parece que la existencia queda demostrada cuando la vida se siente a sí misma. Esa estrofa que remarcas es el testigo que me dejó ese gran ser humano.
Un auténtico placer tu paso. Un abrazo.
 
A veces creo que sembrar planes entre el presente y el horizonte sombrío es una manera de ocultar ese ciprés que se cierne y nos mira; plantar un árbol sabiendo que no verás los frutos se hace cada día más duro. Reencontrarte con tu huella juvenil requiere un desprendimiento doloroso, el de ese futuro que ya fue. Difíciles asuntos que nos planteas en este denso poema, querido Andreas. Por cierto, en tu hermoso recurso a la pita te diré que su flor se yergue sobre un tronco, tambień final, que alguna vez he aprovechado como buena leña. Los gatos saben vivir, sin duda, como algunas señoras...

Algunos aspectos formales: veo en primer lugar, y me resulta muy llamativo, que has puesto esmero en mantener, en las rimas y la estructura sintáctica, un romance en impares. Rara idea de la que no recuerdo mayores antecedentes, los habrá seguro, y que plasmas comenzando los períodos con versos en «ia», en lugar de terminarlos, como es lo usual. Una excepción es el último verso, impar.

En un par de versos tienes hiatos que me resultan dudosos, respetando la octava y con palabras muy levemente tónicas: me refiero al verso 5 y al 30.
En el verso 17 tienes una sinalefa en sexta, en «tu alma»...

En el verso 25, preferiría «su huella», aunque el hiato se haga más difícil... (este es el único detalle que creo que merece tu atención; poniendo «la huella» parece que te refirieras a abandonar el camino, que creo que no es tu intención... ¿o sí, quizás...?).

¿Alguna razón en especial para cambiarle el género a «rima»?

abrazote
Jorge

¡Jorge! Cuánto agradezco tu lectura atenta y más en un poema extenso como este. Pero tienes ya experiencia en ello, jaja. Igualmente al leerlo me descubrí abriendo el correo con aquellas correcciones que me hiciste en la Casa Inacabada.
Como te comentaba, este un poema dedicado a un hombre que con su vida como ejemplo me dejó una profunda huella. Ese gato que me da el repaso en la primera parte del poema es él, o yo mismo, recordando el legado de aquellas lecciones de vida. Era un gran filósofo y sin haber abierto un solo libro de filosofía, porque no le hacía falta: lo llevaba en la sangre. Era poseedor de la serenidad de los estoicos y el placer por la existencia de los epicúreos. Tenía claro que "el movimiento" era importante para no terminar como musgo en la roca. Ni la imaginación, ni el recuerdo, compañero, sino el ahora. Sentirse en comunión con el mundo en esos instantes que son eternos, en eso, él, era un maestro.
En la última estrofa hay un par de metáforas que siempre me han acompañado. Una es la de la hélice cómo geometría abierta del ciclo de la materia. A cada giro todo ha cambiado y nunca se repiten los protagonistas. Y me la imagino como una hélice cónica, por poner un punto final a todo esto. La otra metáfora es la de la pita, que tú la conoces bien. Es fascinante cómo del centro del ágave (familia) crece el tallo (juventud) y a los 30-40 años florece desprendiendo sus semillas (madurez) para seguidamente, morir. ¿Feliz analogía, verdad? Y aunque entre la floración y la muerte el lapso temporal sea estrecho, también es cierto que a partir de la madurez el tiempo vuela.

Modifiqué el verso 25. Muy buena apreciación, compañero. El hiato del verso 5 es cierto que está al límite. Debería cambiarlo.
He corregido asimismo el error de concordancia. Lo de plantear el romance con rimas en impares es una trastada que no sé muy bien cómo le sienta. Gracias por tu visita, amigo, y un abrazo fuerte.
 
Última edición:
Dedicado

MÁS PRESENCIA Y MENOS PLANES, ¡MIAU!


Siguiendo su compás la noche afila
la sombra del ciprés en tu mirada
mientras unas pestañas de vainilla
sobrevuelan la paz de tu naufragio.
Un mar de paz y angustia, una pira
que arde en el centro de tu gravedad.
Los estorninos del recuerdo silban
en el embalse de tus ojos claros
y evocas a aquel joven que rugía
y no dejaba un solo espacio al tiempo;
¡es normal, compañero: así es la vida!
No renuncies jamás al horizonte,
por muy pequeño que te sientas, ¡gira!
y contempla tu huella allá en la nieve.
¡Por favor!, no renuncies y camina:
respeta el privilegio de tu pulso.
Me encanta cuando tu alma es la premisa
y la razón te escucha y no te frena...
Pero te dura poco esa conspicua
presencia de tu ser. Cirros de planes
surcan los cielos grises de tu sima
y te pones el traje de los muertos
y dices que mañana será el día.
¡Siempre mañana!, ¡siempre detenido!,
¡solo deja su huella quien camina!,
te lo diré las veces que haga falta.
El tiempo es una dimensión fallida,
tú a lo tuyo: dedícate a vivir
que el tiempo enroca al alma en un sofisma.
Así que aparca, amigo, esos planes
para no hacerle el juego a la mentira,
para poder hacerlos realidad.
¿Y el pasado? El pasado es la ceniza
de aquel mundo cadáver. ¡Solo ahora
existe el ser que alumbra tu cornisa!
Y nada más, querido compañero.
Necesito mi espacio, pero avisa
cuando la noche larga te descubra.

Si supieras la calma que me brinda
el fado que maúllas esta tarde.
¿Sabes que a veces en tu alma acuífera
alcanzo a comprender que la existencia
es la vida sintiéndose a sí misma?
Es dura la ansiedad y es que no es fácil
ser parte viva de esta serpentina,
¡¿pero qué coño es si no la existencia?!


¡Miau! Te quiero poeta de la brisa.
Gracias, humano, por temblar conmigo.
Formamos parte de una geometría
que asciende (o precipita) en una hélice
con la ley de que nada se repita,
descorchando la vida con su muerte.
En fin, qué corta y frágil es la rima
del verso que nos toca recitar.
Pero qué bello estar aquí..., ¡la vida!,
ser joven y cruzado el meridiano
florecer y morir como la pita.


Kalkbadan
En Madrid, a 5 de julio de 2020


Que buen alentador eres

En mi caso presente mi renuncia


Grato leerte
 

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