Oona
Poeta recién llegado
Se bajó primero de la nube
partiendo el cerro,
abriendo surcos en la tierra,
como si fuera que ella lo sabía,
que allá muy lejos en la sierra pariría
como un animal mudo.
Eso es cierto
aunque nunca nadie sabrá
que ella fue un eslabón
en esta cadena de espejismos qué es la vida.
Ella que era toda hembra
con sus manos en el cesto
caminando con un equilibrio interdimencional,
con sus chanclas hundiéndose en la tierra,
cargando en su pecho muy tibio el alimento y en su lomo el hijo que la cadena de la vida perpetuaría.
Luego de unas horas caminando,
de entre el barro emergería
como talabera colorida,
con su rebozo de artizela,
la matriarca de la familia,
mi abuela.
partiendo el cerro,
abriendo surcos en la tierra,
como si fuera que ella lo sabía,
que allá muy lejos en la sierra pariría
como un animal mudo.
Eso es cierto
aunque nunca nadie sabrá
que ella fue un eslabón
en esta cadena de espejismos qué es la vida.
Ella que era toda hembra
con sus manos en el cesto
caminando con un equilibrio interdimencional,
con sus chanclas hundiéndose en la tierra,
cargando en su pecho muy tibio el alimento y en su lomo el hijo que la cadena de la vida perpetuaría.
Luego de unas horas caminando,
de entre el barro emergería
como talabera colorida,
con su rebozo de artizela,
la matriarca de la familia,
mi abuela.