Me dejé esta ciudad...

Melquiades San Juan

Poeta veterano en MP
Me dejé libre está ciudad y sus rincones
para no recordarte a cada paso
para poder vivir errante
entre paredes
que no encierren los ecos
de tus palabras suaves y amorosas

Desde mi ventanal mi mente viaja,
me poso en los jardines tras la lluvia
aspiro los aromas de las flores
para sentir volar entre caricias
temporales,
viajeras...
que no aniden en mi alma
como dagas filosas
que carcoman mi paz tras las ausencias


Me presumo un fantasma
penando en los recuerdos
vagando en soledades
entre calles ajenas
frente a puertas abiertas
donde moran extraños.

En los cafés desiertos
escribo tus poemas
me entretengo llenándote de flores

sólo mi letra sabe cuánto te amo
sólo mi verso encubre mis dolores

Me dejé esta ciudad como una ermita
para olvidarte
sin que me sangre el pecho en cada esquina
ni me encuentre a tu voz
en murmullos errantes
o en risas amorosas
de furtivos amantes

Me dejé esta ciudad
nueva,
desconocida
para hacerme una vida
muy lejana a la tuya
mas nada me funciona....

Los campanarios suenan a tu risa
las paredes se tiñen
del color de tu boca
Tu mirada me sigue en los jardines
y el amor se me vuelca
en cada copa

Me dejé esta ciudad como refugio...
pero he fallado
la he llenado de ti
la convertí en santuario.






 
Última edición:
Me dejé libre está ciudad y sus rincones
para no recordarte a cada paso
para poder vivir errante
entre paredes
que no encierren los ecos
de tus palabras suaves y amorosas

Desde mi ventanal mi mente viaja,
me poso en los jardines tras la lluvia
aspiro los aromas de las flores
para sentir volar entre caricias
temporales,
viajeras...
que no aniden en mi alma
como dagas filosas
que carcoman mi paz tras las ausencias


Me presumo un fantasma
penando en los recuerdos
vagando en soledades
entre calles ajenas
frente a puertas abiertas
donde moran extraños.

En los cafés desiertos
escribo tus poemas
me entretengo llenándote de flores

sólo mi letra sabe cuánto te amo
sólo mi verso encubre mis dolores

Me dejé esta ciudad como una ermita
para olvidarte
sin que me sangre el pecho en cada esquina
ni me encuentre a tu voz
en murmullos errantes
o en risas amorosas
de furtivos amantes

Me dejé esta ciudad
nueva,
desconocida
para hacerme una vida
muy lejana a la tuya
mas nada me funciona....

Los campanarios suenan a tu risa
las paredes se tiñen
del color de tu boca
Tu mirada me sigue en los jardines
y el amor se me vuelca
en cada copa

Me dejé esta ciudad como refugio...
pero he fallado
la he llenado de ti
Hice un santuario.








No existe rincón de esa ciudad donde su imagen no esté impresa. Saludos cordiales y estrellas para ti Melquiades.
 
Me dejé libre está ciudad y sus rincones
para no recordarte a cada paso
para poder vivir errante
entre paredes
que no encierren los ecos
de tus palabras suaves y amorosas

Desde mi ventanal mi mente viaja,
me poso en los jardines tras la lluvia
aspiro los aromas de las flores
para sentir volar entre caricias
temporales,
viajeras...
que no aniden en mi alma
como dagas filosas
que carcoman mi paz tras las ausencias


Me presumo un fantasma
penando en los recuerdos
vagando en soledades
entre calles ajenas
frente a puertas abiertas
donde moran extraños.

En los cafés desiertos
escribo tus poemas
me entretengo llenándote de flores

sólo mi letra sabe cuánto te amo
sólo mi verso encubre mis dolores

Me dejé esta ciudad como una ermita
para olvidarte
sin que me sangre el pecho en cada esquina
ni me encuentre a tu voz
en murmullos errantes
o en risas amorosas
de furtivos amantes

Me dejé esta ciudad
nueva,
desconocida
para hacerme una vida
muy lejana a la tuya
mas nada me funciona....

Los campanarios suenan a tu risa
las paredes se tiñen
del color de tu boca
Tu mirada me sigue en los jardines
y el amor se me vuelca
en cada copa

Me dejé esta ciudad como refugio...
pero he fallado
la he llenado de ti
la convertí en santuario.






Donde quiera que uno esté, hay presencias que lo invaden. Es un hermoso poema que difumina las avenidas y transforma el cemento en sueños...

Abrazos
 
Me dejé libre está ciudad y sus rincones
para no recordarte a cada paso
para poder vivir errante
entre paredes
que no encierren los ecos
de tus palabras suaves y amorosas

Desde mi ventanal mi mente viaja,
me poso en los jardines tras la lluvia
aspiro los aromas de las flores
para sentir volar entre caricias
temporales,
viajeras...
que no aniden en mi alma
como dagas filosas
que carcoman mi paz tras las ausencias


Me presumo un fantasma
penando en los recuerdos
vagando en soledades
entre calles ajenas
frente a puertas abiertas
donde moran extraños.

En los cafés desiertos
escribo tus poemas
me entretengo llenándote de flores

sólo mi letra sabe cuánto te amo
sólo mi verso encubre mis dolores

Me dejé esta ciudad como una ermita
para olvidarte
sin que me sangre el pecho en cada esquina
ni me encuentre a tu voz
en murmullos errantes
o en risas amorosas
de furtivos amantes

Me dejé esta ciudad
nueva,
desconocida
para hacerme una vida
muy lejana a la tuya
mas nada me funciona....

Los campanarios suenan a tu risa
las paredes se tiñen
del color de tu boca
Tu mirada me sigue en los jardines
y el amor se me vuelca
en cada copa

Me dejé esta ciudad como refugio...
pero he fallado
la he llenado de ti
la convertí en santuario.






Preciosa poesía Melquiades, llena de sentimientos y cuidadas imágenes, enhorabuena.

Del amor no se escapa por las calles porque va en nuestro costado igual que los puñales, impera en la memoria, es comida, insomnio y hasta tubos de escape; la cura de este mal es puñal nuevo clavado en el costado. Así camino con el pecho lleno de balas que van quedando.

Un abrazo poeta un lujo disfrutar de tu arte.

Jon
 

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