Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fueron muchos los intentos
al igual que mis desvelos,
miré rodar por los suelos
nuestros hermosos momentos.
Demasiados los inventos
al tratar de retenerte,
nunca pude convencerte
del amor que te tenía
y al saber que te perdía
rozó mis labios la muerte.
Por segundos quedé inerte
con la mirada perdida
era la única salida
que pudo darme la suerte.
A mi lado pude verte
con tu irónica sonrisa
sentí una gélida brisa
toda mi piel recorriendo
el aliento iba perdiendo
muy lentamente, sin prisa.
La parca siempre precisa
acude sin ser llamada,
también sin ser esperada
solo llega, nunca avisa.
Asoma por la cornisa
ansiosa de poseerte
quedas inmóvil, inerte
ya sabiendo el desenlace
esperando que te abrace
y entre sus brazos perderte.
al igual que mis desvelos,
miré rodar por los suelos
nuestros hermosos momentos.
Demasiados los inventos
al tratar de retenerte,
nunca pude convencerte
del amor que te tenía
y al saber que te perdía
rozó mis labios la muerte.
Por segundos quedé inerte
con la mirada perdida
era la única salida
que pudo darme la suerte.
A mi lado pude verte
con tu irónica sonrisa
sentí una gélida brisa
toda mi piel recorriendo
el aliento iba perdiendo
muy lentamente, sin prisa.
La parca siempre precisa
acude sin ser llamada,
también sin ser esperada
solo llega, nunca avisa.
Asoma por la cornisa
ansiosa de poseerte
quedas inmóvil, inerte
ya sabiendo el desenlace
esperando que te abrace
y entre sus brazos perderte.