Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me equivoqué…
otra vez lo hice hoy,
tal como lo hice ayer;
volví a tocar a tu puerta:
la misma que me cerraste ayer,
la misma que no me abriste hoy.
Una vez más
fui a entregarte el corazón
iba a recibirte en mi vida,
pero otra vez encontré con tu desprecio
y me atropelló como furiosa estampida.
Las añejas lágrimas amargas
volvieron a mis ojos a inundar;
ya no pude recogerlas en mis manos
otra vez se volvieron a lastimar
y mis labios adoloridos
otra vez tuvieron que callar.
Ésta tristeza que hoy me quiere matar
llegó directa de tus manos,
fue tan grande tu desprecio
que ni siquiera necesitaste hablar.
otra vez lo hice hoy,
tal como lo hice ayer;
volví a tocar a tu puerta:
la misma que me cerraste ayer,
la misma que no me abriste hoy.
Una vez más
fui a entregarte el corazón
iba a recibirte en mi vida,
pero otra vez encontré con tu desprecio
y me atropelló como furiosa estampida.
Las añejas lágrimas amargas
volvieron a mis ojos a inundar;
ya no pude recogerlas en mis manos
otra vez se volvieron a lastimar
y mis labios adoloridos
otra vez tuvieron que callar.
Ésta tristeza que hoy me quiere matar
llegó directa de tus manos,
fue tan grande tu desprecio
que ni siquiera necesitaste hablar.
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