selenschek manfred
Hijo de la Luna
Tus ventanas abiertas
alivian la presión en nuestros labios
dejas posar tu mariposa azul en la cornisa
dejas pasar frenética la luz hasta tu pecho
y ese deseo infernal que trae la brisa.
Tus ventanas abiertas
dejan entrar en ti mis versos tibios
y entre la claridad del blanco tul ¡sacerdotisa!
Me dejas ver escéptico una cruz sobre tu lecho
en el rosario astral de tu sonrisa
Me gusta como besas.
Porque en noches desiertas
dejas caer en mi tus astros ebrios,
con un aroma suave de abedul que me hipnotiza
liberando mí alma de tabús en ese trecho
donde la piel de un alma se eterniza.
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