jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
me han partido tantas veces el corazón
que ya le empiezo a encontrar el gusto a esto
me encierro en el cuarto y me tiro en la cama
oigo canciones de amores imposibles y truncados
de tipos que mordieron el polvo por culpa de una mujer
dolor, desesperación, esa puta mierda que te inunda el pecho
me ahogo en alcohol mientras la noche avanza
¿dónde estará, con quién?
¿en que puto hotel se la estarán cogiendo?
las malditas preguntas de toda la vida
las malditas respuestas que salen sobrando
ella no me quiere y da lo mismo
en realidad dudo que alguna vez me haya querido
sólo jugó conmigo
me utilizó como una especie de salvavidas emocional
cuando su anterior amante la mandó a freír espárragos
se vino a refugiar a mi casa
en esta misma cama lloró incontables noches
yo la abrazaba y le decía frasecitas pedorras al oído
"ya no llores, muñequita, yo te quiero"
o si no "ya sabes que siempre puedes contar conmigo,
mi pequeña luciérnaga del atardecer"
pero cuando de verdad se animó fue cuando le dije
"mañana te compro ese toyota rojo 2014 que tanto te gusta"
entonces sí que se recuperó de su melancolía
fue una cosa milagrosa
le compré el puto carro y le volvió el alma al cuerpo
sus ojos brillaban como centellas radiactivas
su sonrisa era un sol
se acomodó tras el volante y pisó el acelerador a fondo
salió disparada por la avenida a 140 por hora
quién sabe adónde fue a parar
desde ese día no la he vuelto a ver
ni siquiera una llamada por teléfono
ni siquiera un puto mensaje de "estoy bien"
nada de nada
se la tragó la tierra con todo y el puto carro
yo mejor ya no la espero
siempre pongo en práctica lo que dice aquel refrán del pájaro
si tienes un pájaro, déjalo que se vaya el hijo de puta
si no regresa, ya te quedaste sin pájaro, pendejo
bueno
pues creo que ya me quedé sin este pájaro
y sin el toyota por añadidura
aunque no es la primera vez que me pasa
como les digo, empiezo a acostumbrarme
empiezo a sentir una morbosa satisfacción en el abandono
me estoy volviendo adicto a la desesperación
me gusta que me rompan el corazón
me gusta que me traicionen y me pongan los cuernos
me gusta imaginarlas en la cama de otro
pensar que se la chupan a otro
que se la chupan hasta que el otro se corre
y les inunda la cara con su esperma
y ellas ríen felices y cristalinas tragándose aquella sustancia
y yo mientras tanto deshecho en llanto
eyaculando lágrimas a raudales
a punto de alcanzar un orgasmo de autoconmiseración
en la fría y oscura y solitaria madrugada
voy a tener que ir a ver a un psicólogo