iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
La lluvia va reptando
por los cristales
de mi jaula.
Encerrada tras asfalto,
y toneladas de acero,
con un pequeño hueco
para admirar el mundo.
Aún te grito en mis noches,
aún maldigo tu nombre secreto.
Escupo el rencor sobre las hojas
que alguna vez nombre mi Credo.
Esas, que alguna vez llenaste
de palabras inocuas,
que llamaste cartas,
y me diste como recuerdo.
Escupo mi rabia,
aún me sobra saliva
para nombrarte Infierno,
y quedan horas, muchas
donde recurriré a la Bestia
vendiéndole mi cuerpo,
solo para herirte
y dejarte ciego.
Que nunca más tus ojos
llenen otros besos.
No es tanto el odio,
le hago un bien a otras,
librándolas de tí,
y un poco a mi alma condenada
sabiéndote muerto.
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