Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Me tocó su letra,
me tocó su voz cargada de poesía,
silbando entre los espacios abiertos
de los dientes ausentes, que resurgen,
en la edad tardía.
Él, el poeta.
El hombre que domina la palabra
que la dobla como barco de papel
por los largos conductos del recuerdo
tras la mirada llena de mañana.
¡Me tocó su letra!
¡Me tocó!...,
como toca la yema que aprisiona
el sitio del violín
que se convierte coro
de la última grandiosa
melodía.
me tocó su voz cargada de poesía,
silbando entre los espacios abiertos
de los dientes ausentes, que resurgen,
en la edad tardía.
Él, el poeta.
El hombre que domina la palabra
que la dobla como barco de papel
por los largos conductos del recuerdo
tras la mirada llena de mañana.
< El poeta está enfermo:
languidece...,
se mueve en esa silla que sólo ha servido
para ser cabo de marras
de una barca que vuela
mientras que el mundo entero,
inconsciente, dormita >.
languidece...,
se mueve en esa silla que sólo ha servido
para ser cabo de marras
de una barca que vuela
mientras que el mundo entero,
inconsciente, dormita >.
¡Me tocó su letra!
¡Me tocó!...,
como toca la yema que aprisiona
el sitio del violín
que se convierte coro
de la última grandiosa
melodía.
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