malco
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Medievales tiempos
Eran tiempos medievales de castillos y torreones
de grímpolas, gallardetes y de bruñidos blasones
de armados caballeros y bordados festones
de adornados corceles y de monjes glotones,
eran tiempos de reinados, de noblezas ranciales
de sangres azules y de señores feudales.
No habían de faltar, las hermosas doncellas
por las que en feroces querellas,
en afrentas y disputas y en grescas mortales
los caballeros medievales, con relucientes armaduras
aceradas espadas y en soberbias cabalgaduras
luchaban hasta morir por el amor y la fortuna .
Poned vuestra atención, aguzad el entendimiento
pues intentaré al momento, con imaginación,
al igual que un trovador, llevarles en improvisación
en carruaje del viento, a los medievales tiempos.
La comarca despierta y la brisa marinera
anuncia la primavera con aromas florales
azahares,alelíes y la hermosa Flor de jara
deslizan sus fragancias, con un ligero soplo,
inundando la comarca de perfumes y alborozo.
El alba va entregando sus rojizos tonos,
sonrojando la blancura de castillos y torreones
y en erguidas siluetas, de morunos centinelas
amurallan el poblado con sus fortificaciones.
Tañen las campanas, tronando en la abadía,
con ecos bronzinos al alborecer el día,
en el verdor de los prados florecen labradíos
y en los viñedos, los cárdenos granos, penden cual rocíos.
En la plazoleta de cara al puerto
madrugadoras farotas, de manera atrayente
acomodan sus hortelanas y frutales mercancías,
cosechadas, con frescura reciente
traídas de cercanos pejugares
en reñida competencia, ofertaran la mercadería,
alcuzas,jofainas, losas de distintos usos y hechura de barro
un sin fin de mercerías e innumerables cacharros,
entre pujas y regateos hervirá el mercado.
Engañifles que tratan vender baratijas
prendedores,guardarizos,gargantillas y sortijas
como si de oro se tratara, pero ya reconocidos
con insultos y empujones del lugar son despedidos.
Azotacalles y galfarros, atisban despreocupados
galbanazos de oficio, con el ojo afilado,
atentos al menor descuido, con prudente distancia
con astucia y elegancia sin haberse enterado,
bajo sus narices en un periquete son robados.
La comarca se engalana
pues el Rey y la Soberana
y su enorme comitiva
a la comarca arriba, con la corte en tropel,
purpurados cardenales,jerarcas y prelados
y un sin fin de invitados de muy alto cartel,
personajes opulentos,personajes de nobleza
y en todo este enredo, de importantes linajes
convidados especiales, son los príncipes reales
y en todo este condumio también tendrán lo suyo
los señores feudales.
Y os preguntaréis la causa y el motivo
que el Rey a la comarca, con su corte haya venido,
causando gran revuelo por el hecho acontecido
que a más de siete leguas, la noticia haya corrido,
el Rey en sus temores por consejas que han traído
sospecha en la comarca, hay traidores escondidos,
atendiendo las razones que le dan sus consejeros
con sus sabias decisiones y argumentos valederos
trasladarse a la comarca y descubrir a los tiranos
ofreciendo por lo alto un suntuoso besamanos.
El castillo ya relumbra para tan digna ocasión
ya todo esta dispuesto para el festín en cuestión,
el Rey desde su trono y a su lado su consorte,
de seguidas da la orden que suenen las trompetas
y un criado de librea, uno a uno va anunciando
y los convidados muy solemnes, al Rey, la mano van besando
como muestra de lealtad y adheridos a su mando.
Terminado el ritual da comienzo el festín,
salta al ruedo un arlequín poniendo el toque jocoso
le sigue un enano bufón, deforme y muy gracioso
de jorobas prominentes y abultada barriga,
patiestevado, de abocinados labios,
de andar un poco cojo
y encima de los ojos, también era bisojo,
trovadores de finos versos van dejando galanura
celebrando en las doncellas su belleza y donosura.
Repartidas en mesones, sitial de convidados
grandes ánforas de vino, van siendo escanciados,
de condumios no les miento era todo en abundancia
del aire,mar y tierra inundaban sus fragancias,
liebres y venados,faisanes y perdices
jabalíes cazados por terrieres y lebreles
lechones asados sobre leñas de encinas
patos y capones, y fondonas gallinas.
Abadejos y cigalas,espardenyes y salmonetes
centollos y calamares,pulpos y caballetes
todos eran engullidos convidados de muy buen diente,
el clero entretenido en gotosas conversas
hablaban de dinero y de gruesas prebendas.
El Rey desconfiado y alerta en sus sentidos
no atinaba a ver enemigos escondidos,
un rumor lejano, en las afueras del castillo
despierta la sospecha que le dicen sus oídos
nervioso y presuroso asomase al balcón
y no da crédito a sus ojos, lo que alcanza su visión,
afuera el pueblo llano, miserable y hambriento
vocifera el descontento con las teas encendidas
y el Rey en su guarida comprende al momento
que los enemigos que buscaba, no se encuentran adentro ,
es el pueblo en demasía enardecido en su grey
pedían su cabeza y a una voz gritaban
¡Muerte a los feudales!
y también que
¡¡MUERA EL REY!1
MALCO
MANUEL LÓPEZ COSTA
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