César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solo nos quedan medio amor y medio olvido
(el medio olvido yace quieto y olvidado…)
Nos queda apenas el sabor de lo vivido
y un medio amor que está muriendo desgarrado.
Llueve en las almas un volcán de nieve y fuego
donde convergen entelequias y aporías
las aporías de un sentir infame, ciego,
que de entelequias solo obtuvo tonterías.
donde convergen entelequias y aporías
las aporías de un sentir infame, ciego,
que de entelequias solo obtuvo tonterías.
Se queda el pecho hundido en fango de derrota,
se van las aves decretando un triste adiós.
Una guitarra acalla el eco de una nota
y un chelo ajado se desangra en mala tos.
El sol requema el fierro grave de una lanza
que los poetas del “jamás” atrás dejaron.
En vano fueron estos años, la esperanza;
los trasnochados versos rotos se escaparon.
se van las aves decretando un triste adiós.
Una guitarra acalla el eco de una nota
y un chelo ajado se desangra en mala tos.
El sol requema el fierro grave de una lanza
que los poetas del “jamás” atrás dejaron.
En vano fueron estos años, la esperanza;
los trasnochados versos rotos se escaparon.
Y en la sequía, la agonía, en el horror
de ver morirse lo fue lo más querido,
nos queda aún, impertinente, medio amor
contaminado del dolor de medio olvido.
de ver morirse lo fue lo más querido,
nos queda aún, impertinente, medio amor
contaminado del dolor de medio olvido.
Octubre y tontas entelequias, 2016. César Guevara
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