José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Añoro tus risas, tus abrazos y tu serenidad,
cual brisa suave acariciando mi alma en soledad.
Eres mi sol en el cielo de mis días turbios,
la estrella que guía mis pasos en la oscuridad.
En cada suspiro, en cada latido de mi corazón,
resuena tu nombre como eco en la montaña,
recordando que fuiste mi razón de amar,
mi refugio en la tormenta, mi eterna esperanza.
Que vuelva a brillar tu luz sobre mi sendero,
que regreses cual aurora a iluminar mi cielo,
pues sin ti, mi vida es un mar sin rumbo ni vela,
un jardín marchito que anhela florecer de nuevo.
Regresa a mí, oh fuente de mi felicidad perdida,
como el sol que retorna tras la noche más fría,
y juntos, enlazados por un destino compartido,
brillemos con fuerza en esta danza de la vida.
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