Hay que abrir bien los ojos
esta calle no es solo un calle
esta calle es una metáfora compleja llena de símbolos y señales,
aunque todos los pensamientos que pasan por la cabeza de un imbecil
no puedan ser plasmados en un solo paseo
y haga falta toda una vida de paseos sin rumbo,
la fabada que hice ayer estaba buenísima,
de verdad que la tengo pillada el punto
y no lo pienso solo yo,
me lo dijo todo el mundo,
pero hoy todos mis pensamientos filosóficos
acaban con un redoble de tambor
como el trueno que avisa de la tormenta,
por un lado le da solemnidad a cada reflexion
como los fuegos artificiales se lo dan a un día importante
o como el ruido de platillos al final de una sinfonía,
y después de pensar que esta calle no es solo una calle
sino una inmensa metáfora, suenan truenos y petardos
y el redoble de tambor añadiendo ese estruendo al final
que deben llevar las cosas grandes,
pero por otro lado parece una burla descarada de mi estómago,
demasiado,
y el estómago dice lo que siente
no es como la cabeza y el ego que siempre engañan,
el estómago es como el corazón que dice verdades y nunca miente,
y cuando termino este pensamiento sobre el estómago y la razón y
la verdad y la mentira
suena otro trueno,
y otro redoble de tambor desde mi estómago,
y una chica se gira mirándome sorprendida en el semáforo,
y yo miro al señor de al lado acusándolo con la mirada,
pero no cuela,
ella es guapa como un incendio a 1000 grados arrasando un bosque
es guapa como una llama de 17 o 18 años ya imparable
quemando el planeta entero visto desde otra galaxia
como si tanta belleza hubiera convertido la tierra ya por fin en una estrella
que se puede ver brillar a miles de años luz,
yo pienso en la muerte como mi gran miedo y ella
en historias de terror milenial
como en la bateria gastada
o en la foto que le ha enviado por error su novio a su madre
de ellos dos desnudos en la cama,
y lo arreglará cambiando de novio
y de peinado
y buscando la felicidad en otro lado sin ninguna dificultad
porque ella siempre la tiene a mano, y yo he olvidado
como eran los sonidos de la felicidad
era algo así como el ruido de unas piedras en la ventana
que lanzaba un colega para que me escapara con la bici
y dejara de hacer los deberes que tenía para septiembre,
me recuerda su perfil a un antiguo amor,
recuerdo que para olvidarla borré su teléfono
y también borré el telefono de todos los camellos
para ver si me convertía en una persona mejor,
pero fué demasiado grande el cambio y entré en shock y
la realidad apreció ante mi por primera vez en muchos años sin el
color del hachis y con el color rojo oscuro del amor invadiéndolo todo,
aunque no recuerdo nada malo de esa época
tengo una memoria selectiva
sencilla
como la de un ascensor
y solo recuerdo su sonrisa
igual que solo salgo a pasear por los barrios buenos
y limpios y ricos
y por esta calle preciosa llena de escaparates y de gente arreglada,
y elijo esta cafeteria que hace esquina entre dos calles adoquinadas
por la que casi no pasan coches,
y me tratan bien, es decir, no preguntan nada,
solo recuerdo de esa época su sonrisa,
solo a veces una hoja me persigue arrastrada por el viento
y pienso en porque dejé escapar a tanta gente sin luchar,
y a veces caen unas gotas de agua de un aire acondicionado sobre mi brazo
o alguien estalla unas botellas en el contenador de vidrio
rompiendo el silencio y la calma
o me fijo en el continuo chirrirar de los carritos de la compra
y en las ventanas llenas de banderas absurdas,
pero enseguida cambio la mirada y me atrapo en la belleza del continuo fluir de gente
hermosa
que no piensan en nada
como rios desbocados y salvajes cayendo imparables entre las calles de las ciudades
con prisa hacia todas partes
y suena otro trueno de nuevo
esta calle no es solo un calle
esta calle es una metáfora compleja llena de símbolos y señales,
aunque todos los pensamientos que pasan por la cabeza de un imbecil
no puedan ser plasmados en un solo paseo
y haga falta toda una vida de paseos sin rumbo,
la fabada que hice ayer estaba buenísima,
de verdad que la tengo pillada el punto
y no lo pienso solo yo,
me lo dijo todo el mundo,
pero hoy todos mis pensamientos filosóficos
acaban con un redoble de tambor
como el trueno que avisa de la tormenta,
por un lado le da solemnidad a cada reflexion
como los fuegos artificiales se lo dan a un día importante
o como el ruido de platillos al final de una sinfonía,
y después de pensar que esta calle no es solo una calle
sino una inmensa metáfora, suenan truenos y petardos
y el redoble de tambor añadiendo ese estruendo al final
que deben llevar las cosas grandes,
pero por otro lado parece una burla descarada de mi estómago,
demasiado,
y el estómago dice lo que siente
no es como la cabeza y el ego que siempre engañan,
el estómago es como el corazón que dice verdades y nunca miente,
y cuando termino este pensamiento sobre el estómago y la razón y
la verdad y la mentira
suena otro trueno,
y otro redoble de tambor desde mi estómago,
y una chica se gira mirándome sorprendida en el semáforo,
y yo miro al señor de al lado acusándolo con la mirada,
pero no cuela,
ella es guapa como un incendio a 1000 grados arrasando un bosque
es guapa como una llama de 17 o 18 años ya imparable
quemando el planeta entero visto desde otra galaxia
como si tanta belleza hubiera convertido la tierra ya por fin en una estrella
que se puede ver brillar a miles de años luz,
yo pienso en la muerte como mi gran miedo y ella
en historias de terror milenial
como en la bateria gastada
o en la foto que le ha enviado por error su novio a su madre
de ellos dos desnudos en la cama,
y lo arreglará cambiando de novio
y de peinado
y buscando la felicidad en otro lado sin ninguna dificultad
porque ella siempre la tiene a mano, y yo he olvidado
como eran los sonidos de la felicidad
era algo así como el ruido de unas piedras en la ventana
que lanzaba un colega para que me escapara con la bici
y dejara de hacer los deberes que tenía para septiembre,
me recuerda su perfil a un antiguo amor,
recuerdo que para olvidarla borré su teléfono
y también borré el telefono de todos los camellos
para ver si me convertía en una persona mejor,
pero fué demasiado grande el cambio y entré en shock y
la realidad apreció ante mi por primera vez en muchos años sin el
color del hachis y con el color rojo oscuro del amor invadiéndolo todo,
aunque no recuerdo nada malo de esa época
tengo una memoria selectiva
sencilla
como la de un ascensor
y solo recuerdo su sonrisa
igual que solo salgo a pasear por los barrios buenos
y limpios y ricos
y por esta calle preciosa llena de escaparates y de gente arreglada,
y elijo esta cafeteria que hace esquina entre dos calles adoquinadas
por la que casi no pasan coches,
y me tratan bien, es decir, no preguntan nada,
solo recuerdo de esa época su sonrisa,
solo a veces una hoja me persigue arrastrada por el viento
y pienso en porque dejé escapar a tanta gente sin luchar,
y a veces caen unas gotas de agua de un aire acondicionado sobre mi brazo
o alguien estalla unas botellas en el contenador de vidrio
rompiendo el silencio y la calma
o me fijo en el continuo chirrirar de los carritos de la compra
y en las ventanas llenas de banderas absurdas,
pero enseguida cambio la mirada y me atrapo en la belleza del continuo fluir de gente
hermosa
que no piensan en nada
como rios desbocados y salvajes cayendo imparables entre las calles de las ciudades
con prisa hacia todas partes
y suena otro trueno de nuevo
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