angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
MI DELIRIO
No existe nada igual, no tiene parecido
el fuego que devora disuelto por mis venas
sumido en el placer a paso enardecido
que al roce de tu piel ahoga mis condenas.
Las noches enloquecen al beso embravecido
y se hacen confidentes sintiéndose bien llenas
por ser las que entretejen un halo enrojecido
fulgente a mi sentir, pues rompen las cadenas.
Tener tu corazón abierto a mi latir
provoca los delirios que un día aparecieron
envueltos en mi ser con ansias de brujir.
A cambio está en tus manos lo que ellas produjeron:
diamantes en mi sangre que a punto de bullir
en sus caricias suaves sedientos se nutrieron.
Ángel César Cocuzza.
No existe nada igual, no tiene parecido
el fuego que devora disuelto por mis venas
sumido en el placer a paso enardecido
que al roce de tu piel ahoga mis condenas.
Las noches enloquecen al beso embravecido
y se hacen confidentes sintiéndose bien llenas
por ser las que entretejen un halo enrojecido
fulgente a mi sentir, pues rompen las cadenas.
Tener tu corazón abierto a mi latir
provoca los delirios que un día aparecieron
envueltos en mi ser con ansias de brujir.
A cambio está en tus manos lo que ellas produjeron:
diamantes en mi sangre que a punto de bullir
en sus caricias suaves sedientos se nutrieron.
Ángel César Cocuzza.
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