Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
No lo pude evitar, quedé perplejo,
pues me encontré con él y nos miramos
lo contemplé y al verme…suspiramos:
¿quién era aquel que estaba ante mi espejo?
Y en un momento así, volvime viejo
y sin saber por qué nos preguntamos:
¿Por qué sufrir si tanto nos amamos
si tú eres mi visión y yo el reflejo?
Esconderte en mi arcón será negarte
porque es no dar por bueno mi presente
y nada va a cambiar por ocultarte
ni un ápice gozar, si estás ausente.
Prefiero que sigamos siendo amigos
y ser de la vejez sin par testigos.
pues me encontré con él y nos miramos
lo contemplé y al verme…suspiramos:
¿quién era aquel que estaba ante mi espejo?
Y en un momento así, volvime viejo
y sin saber por qué nos preguntamos:
¿Por qué sufrir si tanto nos amamos
si tú eres mi visión y yo el reflejo?
Esconderte en mi arcón será negarte
porque es no dar por bueno mi presente
y nada va a cambiar por ocultarte
ni un ápice gozar, si estás ausente.
Prefiero que sigamos siendo amigos
y ser de la vejez sin par testigos.
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