Mi madre 7

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa

Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA


Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en la punta sedosa de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo —tan semántico—
y que nace del alma de tu duende.

¡Verde selva es tu eterno paso cuántico!,
dorso de golondrina, envés de gato,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora, que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante,
con este poema quiero darte aquello

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015


 
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Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA

Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en las plumas de seda de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo tan semántico
y que nace del alma de tu duende.

Verde selva es tu eterno paso cuántico,
¡dorso de golondrina, envés de gato!,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante
quiero con este poema darte aquello *

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015

Estimado Andreas: no sabes la alegría que me da tu presencia en nuestro Foro de Tensones. No cabe duda, y perdonen la falta de modestia, de que este es un rincón poético privilegiado. Y no lo digo solo por la calidad de las obras que aquí se publican, sino por sus poetas, por el proyecto todo, su misión, su filosofía, su simplicidad, su gente. Te recibo con los brazos abiertos y te doy las gracias por compartirnos tan entrañable, hermoso y cálido poema. Luego haré la crítica pertinente. Entre tanto, revisa el verso *
Gracias por sumarte a este grupo de poetas.
¡Bienvenido, Campeón!
 
Son unos tercetos (creo que se llaman así, no sé) muy elaborados, de muchísimo trabajo, preciosos, Andreas, además de elaborados con cariño y ternura. El cuarteto final es un broche fantástico. Todo un homenaje.

Felicitaciones por tan bella obra.

Te mando un abrazo, compañero.

¡Vicente! Gracias por tu visita. Diría que leo casi todo lo que publicáis, si bien la falta de tiempo me impide participar como se merece este foro. Pero tu tema, ay, tu tema, me pudo. Muy agradecido y satisfecho por tu positiva opinión hacia el poema.
Un abrazo, compañero.
 
Última edición:
Estimado Andreas: no sabes la alegría que me da tu presencia en nuestro Foro de Tensones. No cabe duda, y perdonen la falta de modestia, de que este es un rincón poético privilegiado. Y no lo digo solo por la calidad de las obras que aquí se publican, sino por sus poetas, por el proyecto todo, su misión, su filosofía, su simplicidad, su gente. Te recibo con los brazos abiertos y te doy las gracias por compartirnos tan entrañable, hermoso y cálido poema. Luego haré la crítica pertinente. Entre tanto, revisa el verso *
Gracias por sumarte a este grupo de poetas.
¡Bienvenido, Campeón!

¡Hola Elhi!
Comentaba a Vicente que no será por falta de ganas que no participo. Me pesa hacerlo de una manera apresurada, precisamente porque percibo la dedicación y la atenta lectura que los participantes emplean en cada poema.
La sinéresis enclavada en 6ª, mal, ¿verdad? La desplacé al "maletero" del verso. Ya me dices qué te parece, compañero.
Un abrazo, y enhorabuena por este proyecto, en el cual, en la medida en que pueda hacerlo en condiciones, participaré.
Un abrazo, poeta.
 
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Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA

Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en las plumas de seda de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo tan semántico
y que nace del alma de tu duende.

Verde selva es tu eterno paso cuántico,
¡dorso de golondrina, envés de gato!,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante
con este poema quiero darte aquello

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015

Querido Andrea, yo no quisiera parecer exagerada, pero de verdad que es extraordinaria la belleza de tu poema, íntegramente bello, emotivo; las imágenes que transmites me has emocionado no solo por lo que dices sino cómo lo dices, es el tuyo un poema para guardar,¡cuanto amor, Andrea,desprendes hacía tu madre en cada estrofa!cómo brotan tus versos desde un alma de hijo con un amor infinito, con ternura, con compasión, con dolor de su dolor...
Gracias, Andrea, por este regalo y por estar aquí, todo un lujo leerte.
Un abrazo grande.
Isabel.


Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.
 
Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA

Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en las plumas de seda de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo tan semántico
y que nace del alma de tu duende.

Verde selva es tu eterno paso cuántico,
¡dorso de golondrina, envés de gato!,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante
con este poema quiero darte aquello

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015

Lo aplaudo de pie compañero. Una belleza su poesía.
Gracias por compartirla.
 
Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA

Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en las plumas de seda de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo tan semántico
y que nace del alma de tu duende.

Verde selva es tu eterno paso cuántico,
¡dorso de golondrina, envés de gato!,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante
con este poema quiero darte aquello

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015


Me ha hecho subir los peldaños de tres en tres, recorriendo los paisajes de una vida con lo que ésta implica. A ritmos pausados y ventosos, con colores del otoño y los recuerdos luminosos que flotan sólo, a través de vínculos tan únicos, tan especiales...
Mis aplausos a la capacidad de conmover al lector

Palmira
 
Querido Andrea, yo no quisiera parecer exagerada, pero de verdad que es extraordinaria la belleza de tu poema, íntegramente bello, emotivo; las imágenes que transmites me has emocionado no solo por lo que dices sino cómo lo dices, es el tuyo un poema para guardar,¡cuanto amor, Andrea,desprendes hacía tu madre en cada estrofa!cómo brotan tus versos desde un alma de hijo con un amor infinito, con ternura, con compasión, con dolor de su dolor...
Gracias, Andrea, por este regalo y por estar aquí, todo un lujo leerte.
Un abrazo grande.
Isabel.


Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.
Isabel..., no sé que responderte. Simplemente te doy las gracias por la ternura. Gracias de corazón.
 
Me ha hecho subir los peldaños de tres en tres, recorriendo los paisajes de una vida con lo que ésta implica. A ritmos pausados y ventosos, con colores del otoño y los recuerdos luminosos que flotan sólo, a través de vínculos tan únicos, tan especiales...
Mis aplausos a la capacidad de conmover al lector

Palmira
Querida Palmira, aprecio muchísimo tus visitas; comentarios como éste son un auténtico regalo. Este tema me pareció conmovedor, y fue inmediato componerlo. Me di cuenta de que lo tenía escrito dentro de mí desde hacía mucho tiempo. Fue una impresión sensitiva, nada más. Lo dicho, que un gusto tu huella, compañera.
Un abrazo, y sigue bien.
 
Última edición:
De sencillos versos nada pues has escrito un hermoso y sentido poema que seguramente a ella le darán mucha alegría dondequiera que se encuentre. Tu poema es muy bello y musical. Me ha gustado mucho leerlo pues se nota la emocion n con que lo fuiste escribiendo. Saludos y Bendiciones.
 
De sencillos versos nada pues has escrito un hermoso y sentido poema que seguramente a ella le darán mucha alegría dondequiera que se encuentre. Tu poema es muy bello y musical. Me ha gustado mucho leerlo pues se nota la emocion n con que lo fuiste escribiendo. Saludos y Bendiciones.
¡Lourdes! Me alegro de que te gustará, compañera. Ojalá pueda disfrutarla por muchos años.
Un abrazo, y gracias por tu lectura y entrañable comentario.
 
Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA

Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en las plumas de seda de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo tan semántico
y que nace del alma de tu duende.

Verde selva es tu eterno paso cuántico,
¡dorso de golondrina, envés de gato!,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante
con este poema quiero darte aquello

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015


Saludos Andreas!
Yo solo puedo felicitarte
y darte la bienvenida al foro
pues entras con una partitura
digna de los aplausos del selecto
público de este espacio.
Precioso homenaje a esa mujer
merecedora de los mejores elogios
la has embellecido con gran altura,
un abrazo y mi reiterada felicitación
Extraordinaria pieza poética que se lleva toda mi admiración, ¡enhorabuena!
con todo respeto,

ligiA
 
Mas de una lagrimita echará cuando lo lea, si es que no lo ha leído ya,
y cuando tú se lo recites bien cerquita, entonces llorareis los dos,
seguro que no necesita poemas,
igual que tú no necesitas que ella te los escriba, sino su presencia,
pero le va a encantar, que las muestras de cariño nunca están de mas,
sean en la forma que sean.

"Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada."


Seguro que en ese huequecito que se forma cuanto abrazas las piernas con los brazos,
estuviste muchas veces,
y se lo hiciste mucho más fácil.
Un besito, Andreas.
 
Última edición:
Saludos Andreas!
Yo solo puedo felicitarte
y darte la bienvenida al foro
pues entras con una partitura
digna de los aplausos del selecto
público de este espacio.
Precioso homenaje a esa mujer
merecedora de los mejores elogios
la has embellecido con gran altura,
un abrazo y mi reiterada felicitación
Extraordinaria pieza poética que se lleva toda mi admiración, ¡enhorabuena!
con todo respeto,

ligiA

Me alegro Ligia de que fuera de tu gusto. Es un tema proclive a dejar escapar lo más sentido que llevas dentro.
Un saludo, y gracias por la visita.
 
Mas de una lagrimita echará cuando lo lea, si es que no lo ha leído ya,
y cuando tú se lo recites bien cerquita, entonces llorareis los dos,
seguro que no necesita poemas,
igual que tú no necesitas que ellas te los escriba, sino su presencia,
pero le va a encantar, que las muestras de cariño nunca están de mas,
sean en la forma que sean.

"Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada."


Seguro que en ese huequecito que se forma cuanto abrazas las piernas con los brazos,
estuviste muchas veces,
y se lo hiciste mucho más fácil.
Un besito, Andreas.

Querida Elena, me alegra enormemente tu paso por este poema.
Como siempre, tu comentario resulta entrañable, remarcando unos versos que ya en más de una ocasión hemos charlado sobre la poderosa imagen que encierran...
Gracias, compañera, gracias.
 
Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA

Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en la punta sedosa de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo —tan semántico—
y que nace del alma de tu duende.

Verde selva es tu eterno paso cuántico,
¡dorso de golondrina, envés de gato!,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora, que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante,
con este poema quiero darte aquello

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015

Tremendos tercetos, a cual de ellos mejor, un disfrute para mis ojos Kalkbadan de verdad que son de lujo, un fuerte abrazo.
 
Estimado Andreas...
Que generosa es el alma del Poeta y que generosa son tus letras con nosotros, porque nos dejas disfrutarlas y así nos acomodamos a sus recodos. Avanzando por cada terceto, por cada reflexión del hijo por su Madre, noto ese desafío al tiempo y sus designios a donde sólo pueden llegar los amores que de pureza presumen... Mis felicitaciones y la alegría de tenerte en las Tensones, elevando sin duda sus afanes líricos. Un fuerte abrazo!!
 
versos que van abrazando con amor la imagen, admiración, cariño y complicidad que todos tenemos con nuestras Madres, me alegra saber que cuando sientas darle un abrazo, una caricia y unas palabras d eamor, aún puedes brindárselos personalmente. Encantada de haber leído tu hermoso y sentido poema a tu Madre. Saludos Poeta.
 
Tremendos tercetos, a cual de ellos mejor, un disfrute para mis ojos Kalkbadan de verdad que son de lujo, un fuerte abrazo.
Pues me alegro Ramón. Gracias por tu atenta lectura, compañero
Solo la madre nos mira así, nos quiere así, nos respeta así,... solo la madre
Como decía Vicente, la madre es AMOR.
Un abrazo, y gracias por detenerte en estos versos.
 
Última edición:
Estimado Andreas...
Que generosa es el alma del Poeta y que generosa son tus letras con nosotros, porque nos dejas disfrutarlas y así nos acomodamos a sus recodos. Avanzando por cada terceto, por cada reflexión del hijo por su Madre, noto ese desafío al tiempo y sus designios a donde sólo pueden llegar los amores que de pureza presumen... Mis felicitaciones y la alegría de tenerte en las Tensones, elevando sin duda sus afanes líricos. Un fuerte abrazo!!
Muy generoso el verbo conmigo, compa...
Yo solo sé, Luis, que son versos humildes y muy sinceros; nada más y nada menos.
Sigue bien, poeta. Un abrazo.
 
Varias veces y algunos días llevo leyendo tu poema; y qué se puede decir de la emoción, de la dicción, del sentimiento que lleva y llega a la hora de leerte.
Precioso el poema, Andreas; queda grabado.
Un gran abrazo.
¡Compañero!
Me alegra sobremanera tu comentario, Alonso; es un poema muy especial para mí.
Gracias por dejar tu huella en estas letras.
Te mando igualmente un fuerte abrazo, y gracias por la ternura.
 
Andreas un poema especial, muy elaborado y de una extraordianaria valía. Escribes muy bien compañero. Es un gusto para los sentidos disfrutar tu poesía. Tu manejo del vocabulario es portentoso y produce una envidia sana, ja,ja.ja. Tu madre estará orgullosa de ti.
El comienzo ya es fantástico, me encantó.
Un abrazo y un fuerte aplauso.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Qué bellos estos versos compañero

Y FLORECIÓ EN EL VALLE NUESTRA VIDA

Hoy embarco a la mar y doy partida
a los versos que flotan en las calas
que recortan la costa de mi vida.

Ponen rumbo a mi pecho sin escalas;
¡cómo siento el recuerdo!, sus vaivenes,
en la punta sedosa de sus alas.

Con la tinta granate de mis sienes
hoy te escribo el poema que te debo,
¡hoy! que yo te contemplo, y tú me tienes.

Recuerdo el verde duro del acebo
con su borde aserrado en tu mirada,
y frente a ti, la muerte con su cebo.

Te recuerdo a tus piernas abrazada,
tan sola en el refugio de tu ovillo,
tan sumida en el cráter de la nada.

El tiempo discurrió por el pasillo
que unía el centro tuyo con su ausencia
y la noche dejó su paso al brillo.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Somos esquirlas de la luna aullante,
somos la brisa circular del cielo,
tan solo somos... soledad errante.

Mas la esperanza brota en mi riachuelo
cada vez que en sus aguas siento el canto
de tus estambres tersos en mi pelo.

Cuánto debo a tus manos, pero cuánto...
Su fina piel de abeto es la ternura
que abriga mi existencia con su manto.

Se ciñe en tu mirada la cintura
oscilante de un cosmos que se enciende
en los silencios de tu partitura.

Destello aguamarina que se extiende
en el silencio tuyo —tan semántico—
y que nace del alma de tu duende.

Verde selva es tu eterno paso cuántico,
¡dorso de golondrina, envés de gato!,
es tan libre tu espíritu romántico,

es tan brisa la tinta en tu relato.
Tú, mi azul golondrina, me enseñaste
que la vida tan solo dura un rato.

Pero qué bello el rato cuando amaste...,
¡como tú!, desgarbado petirrojo,
que al propio tiempo el tiempo le robaste.

Y siempre que del polvo fui manojo
te posaste en mi senda alzando el cuello
orientando mis pasos al arrojo.

Ahora, que platea mi cabello
y brilla en ti la luna declinante,
con este poema quiero darte aquello

que yo te debo, sé que no es bastante,
es más, tan solo son humildes versos,
mas sé lo que te siento en este instante.

Yo quiero, compañera de ojos tersos,
que sepas que te quiero más que a nada
en este azul mosaico de universos.

Qué silenciosa está la madrugada,
cómo giran los astros esta noche,
son los testigos, madre, son el broche,
de estos versos que poso en tu almohada.


Kalkbadan
En Madrid, 13 de noviembre de 2015

 
Andreas un poema especial, muy elaborado y de una extraordianaria valía. Escribes muy bien compañero. Es un gusto para los sentidos disfrutar tu poesía. Tu manejo del vocabulario es portentoso y produce una envidia sana, ja,ja.ja. Tu madre estará orgullosa de ti.
El comienzo ya es fantástico, me encantó.
Un abrazo y un fuerte aplauso.

¡Inquieta mariposa es la existencia!,
cómo cambia la vida a cada instante:
son reflejos no escritos su secuencia.

Qué bellos estos versos compañero

Un orgullo compañero, Luis, ya lo sabes. Tu lectura entregada es lujo.
Me alegra de veras que te gustaran estos versos.
Un abrazo, y sigue bien.
 
versos que van abrazando con amor la imagen, admiración, cariño y complicidad que todos tenemos con nuestras Madres, me alegra saber que cuando sientas darle un abrazo, una caricia y unas palabras d eamor, aún puedes brindárselos personalmente. Encantada de haber leído tu hermoso y sentido poema a tu Madre. Saludos Poeta.
Encantado yo de tu lectura, Mar. Pues sí, la vida es perra y nos va dejando solos. Por ello vivámosla de la forma más intensa y completa posible. Saludos, compañera.
 

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