Mi madre II

Malena Marquez

Poeta veterana en el Portal
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Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mí
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.
 
Última edición:
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Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mi
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.

Eso es la madre, amor, un amor hasta el final, por lo que intenta que esa distancia no exista.

Un abrazo, compañera.
 
He regresado a leer de nuevo este hermoso poema que le has escrito a tu madre pues me ha conmovido la forma en que te expresas acerca d ella. Y es que una madre es muy especial para sus hijos e hijas y quizás algunas veces más para una hija que tiene parecido con ella y nunca se puede desprender del lazo que la une a su madre. Encantada de eerte. Saludos y Bendiciones.
 
Malena...
Encantada de pasar leer tus versos y en los que se puede advertir al leerlos y ver que en ellos se reflejan el amor de Madre, tan especial para cualquier ser humano. Abrazos poetisa.
 
He regresado a leer de nuevo este hermoso poema que le has escrito a tu madre pues me ha conmovido la forma en que te expresas acerca d ella. Y es que una madre es muy especial para sus hijos e hijas y quizás algunas veces más para una hija que tiene parecido con ella y nunca se puede desprender del lazo que la une a su madre. Encantada de eerte. Saludos y Bendiciones.
Más que agradecida contigo Lourdes, por apreciar con tanta calidez mi poesía.
Un abrazo.
 
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Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mi
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.
Ayyy Malena, qué versos más sentidos y más bellos dedicas a tu madre, el cordón umbilical que nos une a ella jamás se rompre, son nuestra protección cósmica aunque ya no permanezcan en este plano de existencia como es mi caso, ayyy cuánto daría por verla aunque solo fuese un momentito... Me ha encantado leerte, mi querida amiga. Besazos llenos de cariño y de admiración....muáááááćksss.....
 
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Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mi
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.



A veces, parece fácil hablar de la madre, pero todo lo que escribimos de ella nos parece banal, y de repente nos vemos rellenando la papelera, porque todo es poco y no cabe en páginas enteras los matices de una madre, tú has conseguido decir con tu poema, cosas tan hermosas, y cerrar con una estrofa en que muestras que somos el espejo de nuestras madres y que cuando nos vemos así,empezamos a entenderlas a darnos cuenta de su labor.Un placer leerte Malena, Te felicito,
Un abrazo.

Cuando soy así con mis hijos

como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.
 
Ayyy Malena, qué versos más sentidos y más bellos dedicas a tu madre, el cordón umbilical que nos une a ella jamás se rompre, son nuestra protección cósmica aunque ya no permanezcan en este plano de existencia como es mi caso, ayyy cuánto daría por verla aunque solo fuese un momentito... Me ha encantado leerte, mi querida amiga. Besazos llenos de cariño y de admiración....muáááááćksss.....
Gracias Isabel por tu mensaje tan cálido y conmovedor!
Un abrazo con mi admiración hacia ti.
 
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Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mi
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.


Un placer pasar por tus versos, son una delicia , un abrazo desde Catalunya
 
Esas distancias a veces insalvables, matan,
no hay como la madre, ella es todo
y los que la tenemos atesoramos
cada instante que pasamos con ella
Ay si me faltara!
Ay desdichada de mí!
preciosa, Malena, tu participación,
abrazo en la distancia

ligiA
Gracias Ligia, un placer contar con tu bello comentario.
Un abrazo.
 
A veces, parece fácil hablar de la madre, pero todo lo que escribimos de ella nos parece banal, y de repente nos vemos rellenando la papelera, porque todo es poco y no cabe en páginas enteras los matices de una madre, tú has conseguido decir con tu poema, cosas tan hermosas, y cerrar con una estrofa en que muestras que somos el espejo de nuestras madres y que cuando nos vemos así,empezamos a entenderlas a darnos cuenta de su labor.Un placer leerte Malena, Te felicito,
Un abrazo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.
Todo lo que has dicho me encanta y en todo coincido. Gracias por tu valioso mensaje.
Un abrazo.
 
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Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mi
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.

Precioso poema, Malena.
El sentimiento hacia la madre tiene algo de atávico, de especial, de inefable que nos lleva a recurrir al inmenso poder de la mirada, al semblante, al aura que desprende su amor... Nos lleva a ese espacio mágico de la sensibilidad magnética que desprenden ciertos seres que nos rodean, como son las madres,
Me gusta el desarrollo que has dado a tus versos, con hitos contrastados en cada estrofa manteniendo una ejemplar coherencia.
Bello cómo expresas esa cierta distancia con ella, rematando al mismo tiempo en la última con esa imagen espejada de ti siendo madre.
Un gusto de veras la lectura.
 
Precioso poema, Malena.
El sentimiento hacia la madre tiene algo de atávico, de especial, de inefable que nos lleva a recurrir al inmenso poder de la mirada, al semblante, al aura que desprende su amor... Nos lleva a ese espacio mágico de la sensibilidad magnética que desprenden ciertos seres que nos rodean, como son las madres,
Me gusta el desarrollo que has dado a tus versos, con hitos contrastados en cada estrofa manteniendo una ejemplar coherencia.
Bello cómo expresas esa cierta distancia con ella, rematando al mismo tiempo en la última con esa imagen espejada de ti siendo madre.
Un gusto de veras la lectura.
Gracias por la lectura y por tu valioso mensaje.
Saludos.
 
Malena...
Encuentro tus versos la visión privilegiada que nos da la vida al nacer y crecer a lado del amor más sublime que existe. Sin duda ese privilegio hace que nos dejes un vaivén de hija y madre a la vez. Encantado de llegar a tus letras. Un fuerte abrazo!
 
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Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mi
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.
Malena qué bellos estos versos que muestran el dulce recuerdo de tu mamá y el legado materno, siempre estará viva en tus memorias y bella poesía como esta que leo y disfruto. Saludos cordiales.
 
Mi madre es indivisible de mí.
Aún conservo esa atadura
que me liga a ella,
a su cintura
a su vientre
y a su risa que es tan bella.

Ella es parecida a mi
excepto en sus ojos,
que por su color
y su candor
son como frutos
que nunca madurarán,
pues tienen un verde
perenne en su mirar.

Antes no éramos
tan diferentes tal vez,
pero cómo saberlo
si durante mi niñez
ella era el paisaje
el aire y el sol
ella era mi idioma
y mi nación.

Ahora la distancia
ha extendido
caminos entre las dos,
pero el aire compañero
siempre la trae cuando me
veo madre yo.

Cuando soy así con mis hijos
como es ella con los suyos:
tan natural como la hierba,
dejando respirar,
mimando sin aspavientos
y amando hasta al final.

No sé si a todos los hombres les pasa, pero confieso que he sufrido envidia de la maternidad. Traté, trato aún, de ser un buen padre, pero no es comparable esto a la maternidad, sobre todo en los primeros años... Creo que es hermosa esa sensación que describes de evocar a tu madre cuando tú misma eres madre.
abrazo
j.


Ella es parecida a mi
(corrresponde tilde en «mí»)

siempre la trae cuando me
(este verso termina en palabra átona; las grandes pausas, como las que inducen los cambios de verso, separan en la prosodia a los grupos fónicos, que terminan en palabra tónica, lo que hace que esta separación tan extraña exija al lector un énfasis muy especial en ese pronombre «me» que termina el verso, convirtiendo en tónica la palabra; ¿es intencional este efecto?)
 
Última edición:
No sé si a todos los hombres les pasa, pero confieso que he sufrido envidia de la maternidad. Traté, trato aún, de ser un buen padre, pero no es comparable esto a la maternidad, sobre todo en los primeros años... Creo que es hermosa esa sensación que describes de evocar a tu madre cuando tú misma eres madre.
abrazo
j.


Ella es parecida a mi
(corrresponde tilde en «mí»)

siempre la trae cuando me
(este verso termina en palabra átona; las grandes pausas, como las que inducen los cambios de verso, separan en la prosodia a los grupos fónicos, que terminan en palabra tónica, lo que hace que esta separación tan extraña exija al lector un énfasis muy especial en ese pronombre «me» que termina el verso, convirtiendo en tónica la palabra; ¿es intencional este efecto?)
Gracias por detenerte en mi poesía. Un placer hallar tu mensaje.
Un abrazo.
 

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