Llovia... era un día lunes por la mañana, recuerdo muy bien que era inicio de semana, me levante muy temprano y salí a caminar, me gustaba hacerlo a esta hora en donde se respiraba un aire limpio de olores producidos por los humanos, el cielo se veía exageradamente hermoso a esa hora era una extraña combinación de colores la que pintaba el firmamento... un precioso morado extenuado por el rojo-naranja del amanecer, me dirigía como siempre sin una trayectoria marcada, cuando mis pasos me condujeron casi como un efecto domino frente a una librería vieja que había visto ya al pasar de camino a casa al regresar del trabajo, siempre estaba solitaria; quizá por la apariencia un tanto tétrica que tenian sus paredes, eran desgastadas; con la pintura carcomida por el tiempo, con un tono ocre en sus puertas y ventanas, daba la apariencia de una casona abandonada a no ser por su portón que siempre estaba abierto como invitando a pasar a un mundo desconocido aislado de todo.
Fue entonces cuando sentí que una voluntad ajena a mi se apoderaba de mi cuerpo, empecé a caminar hacia la librería como una niña entusiasmada que va a la dulcería, toque el dintel de la puerta y no conseguí respuesta así que me aventure a adentrarme, baje los escalones y el rechinar de la madera crujió bajo mis pies, para asombro mio había miles de libros en largas torres que rebasaban los tres o cuatro metros de altura, y cientos de diarios viejos apilados en el suelo que obstaculizaban mi andar, era como un mundo nuevo para mi que tenia que descubrir.
Me olvide del tiempo y de mi realidad de allá afuera, siempre había soñado estar en un lugar así, era como las antiguas bibliotecas desaparecidas del mundo; en ese momento recordé un articulo que leí sobre la biblioteca de Alejandría, la mas antigua y grande de la historia, me sentí como si hubiese descubierto un tesoro que aguardaba mi llegada, camine pasillos adentro y me encontré con decenas de corredores con grandes estantes de libros que tenían escaleras corredizas para poder alcanzar los títulos que no se podían ni ver, todos tenian su clasificación en pequeños pergaminos de papel carcomidos por la polilla, había títulos de todos tipos escritos en latín, sanscrito y otras letras muertas, en ese momento me arrepentí totalmente de haber abandonado la facultad de letras. Era como una caja de pandora abierta de la que brotaban historias de épocas lejanas congeladas por el tiempo, no sè cuantas horas pase ahí en ese lugar leyendo esto y aquello, cuando mis ojos se encontraron con un libro que siempre desee tener... era como si me hubiese llamado a su encuentro. Subí por la escalera corrediza para poder alcanzarlo, mis ojos se desorbitaron, no lo podían creer, me regodeé al tenerlo en mis manos nadie me iba a creer lo que encontré, pensé en comprarlo aunque recordé que no llevaba tal vez el suficiente dinero. Abri su estupenda y antiquisima portada de piel acaricie la textura de sus paginas; Cuando sentí como si algo me hubiese hecho perder el equilibrio desde abajo, como si todo hubiese estado premeditado, tambalee unos instantes y caí sobre una pila de libros que amortiguo mi caída, debido a ello fue un golpe en seco, ni siquiera me dio tiempo de ningún movimiento que pudiese salvarme, sentí un intenso dolor en mi espalda tal vez me había roto algunos huesos, y la tibia sensavion de la sangre escurriendome por el rostro, quiza me habia golpeado la cabeza, cuando vi una lluvia de libros caer sobre mi, el anaquel entero se derrumbo sobre mi cuerpo, dejándome enterrada bajo todos ellos. Vi pasar mi vida entera en cuestión de minutos... también pensé en que en algún momento alguien escucharía mis gritos de ayuda, pero ningún hilo de voz salió de mi garganta, quice sacar el celular y llamar a casa pero en mi mano sentia aun el suave lomo de mi libro de poderes arcanos y rituales de magia que evocaban locura y muerte, pense que alguien me encontraría alguna vez... tal vez el dueño, tal vez mi familia. Ahí recordé que no me había encontrado con nadie desde que me levante…
Que muerte tan extraña la mía ironicé….
Al final de todo, tal vez esto solo sea un sueño.
Maryjo. 2012

Fue entonces cuando sentí que una voluntad ajena a mi se apoderaba de mi cuerpo, empecé a caminar hacia la librería como una niña entusiasmada que va a la dulcería, toque el dintel de la puerta y no conseguí respuesta así que me aventure a adentrarme, baje los escalones y el rechinar de la madera crujió bajo mis pies, para asombro mio había miles de libros en largas torres que rebasaban los tres o cuatro metros de altura, y cientos de diarios viejos apilados en el suelo que obstaculizaban mi andar, era como un mundo nuevo para mi que tenia que descubrir.
Me olvide del tiempo y de mi realidad de allá afuera, siempre había soñado estar en un lugar así, era como las antiguas bibliotecas desaparecidas del mundo; en ese momento recordé un articulo que leí sobre la biblioteca de Alejandría, la mas antigua y grande de la historia, me sentí como si hubiese descubierto un tesoro que aguardaba mi llegada, camine pasillos adentro y me encontré con decenas de corredores con grandes estantes de libros que tenían escaleras corredizas para poder alcanzar los títulos que no se podían ni ver, todos tenian su clasificación en pequeños pergaminos de papel carcomidos por la polilla, había títulos de todos tipos escritos en latín, sanscrito y otras letras muertas, en ese momento me arrepentí totalmente de haber abandonado la facultad de letras. Era como una caja de pandora abierta de la que brotaban historias de épocas lejanas congeladas por el tiempo, no sè cuantas horas pase ahí en ese lugar leyendo esto y aquello, cuando mis ojos se encontraron con un libro que siempre desee tener... era como si me hubiese llamado a su encuentro. Subí por la escalera corrediza para poder alcanzarlo, mis ojos se desorbitaron, no lo podían creer, me regodeé al tenerlo en mis manos nadie me iba a creer lo que encontré, pensé en comprarlo aunque recordé que no llevaba tal vez el suficiente dinero. Abri su estupenda y antiquisima portada de piel acaricie la textura de sus paginas; Cuando sentí como si algo me hubiese hecho perder el equilibrio desde abajo, como si todo hubiese estado premeditado, tambalee unos instantes y caí sobre una pila de libros que amortiguo mi caída, debido a ello fue un golpe en seco, ni siquiera me dio tiempo de ningún movimiento que pudiese salvarme, sentí un intenso dolor en mi espalda tal vez me había roto algunos huesos, y la tibia sensavion de la sangre escurriendome por el rostro, quiza me habia golpeado la cabeza, cuando vi una lluvia de libros caer sobre mi, el anaquel entero se derrumbo sobre mi cuerpo, dejándome enterrada bajo todos ellos. Vi pasar mi vida entera en cuestión de minutos... también pensé en que en algún momento alguien escucharía mis gritos de ayuda, pero ningún hilo de voz salió de mi garganta, quice sacar el celular y llamar a casa pero en mi mano sentia aun el suave lomo de mi libro de poderes arcanos y rituales de magia que evocaban locura y muerte, pense que alguien me encontraría alguna vez... tal vez el dueño, tal vez mi familia. Ahí recordé que no me había encontrado con nadie desde que me levante…
Que muerte tan extraña la mía ironicé….
Al final de todo, tal vez esto solo sea un sueño.
Maryjo. 2012

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