emivargas
Poeta asiduo al portal
Mi padre de poética oratoria,
de discurso directo aunque lacónico,
con un lenguaje lúcido y armónico,
fue un vate de impecable trayectoria.
Rememoro del hombre —esté en la gloria—
estas palabras en su estado agónico
por un trastorno permanente, crónico,
y que, aún, las conservo en mi memoria:
“La muerte es de la vida su ruptura,
ineludible trance del viviente;
en esta dimensión se está de paso.
Aquí solo se queda la envoltura,
por ello lo importante es el presente.
Hijo, actúa, no temas al fracaso”.
de discurso directo aunque lacónico,
con un lenguaje lúcido y armónico,
fue un vate de impecable trayectoria.
Rememoro del hombre —esté en la gloria—
estas palabras en su estado agónico
por un trastorno permanente, crónico,
y que, aún, las conservo en mi memoria:
“La muerte es de la vida su ruptura,
ineludible trance del viviente;
en esta dimensión se está de paso.
Aquí solo se queda la envoltura,
por ello lo importante es el presente.
Hijo, actúa, no temas al fracaso”.