Llueve sobre mi sombra, llueve y llueve,
y permanezco ahí, imperturbable,
segura de que soy inalienable,
que a nadie pertenezco, ni me mueve
mas interés que la apariencia leve
de la oscura silueta de mi esencia
que se yergue segura, que silencia
cada gota de lluvia que te nombra,
soy, por fortuna, dueña de mi sombra
y de la luz que baña mi existencia.