Nommo
Poeta veterano en el portal
Hoy, la hembra negra, me ha mirado
directamente a los ojos.
Y el macho negro, con la gorra amarilla,
a lo lejos, vendía pañuelos de papel, junto al semáforo.
La japonesa turística, estaba gorda.
Blanca y de porcelana...
Sus labios, rojos. Toda ella, consciente
de su pequeñez, en el planeta Tierra.
Y de lo numerosos que son los chinos, en toda Asia.
La secretaria española me ha recibido.
Hemos intercambiado diálogo y miradas.
Por momentos, parecía abrazarme...
Con sus cabellos, que en torno a mí,
se trenzaban. Sierpes de Medusa hipnótica.
He salido de allí, como una roca.
Una estatua de piedra volcánica o basalto.
Escapando, escaleras abajo, por el barrio antiguo.
Nuevamente, un moro vendedor de té,
me ha saludado. Con una sonrisa insípida.
Una sonrisa de infusiones sin azúcar moreno.
Infusiones sin miel de abejas.
Sabe, pero no sabe.
Trabaja, pero sin moverse.
Espera, pero no le compran...
Moraleja: " La dama negra que me ha mirado,
directamente a los ojos, era hembra.
Una real hembra, que me ha hecho hervir,
en un momento. Como un horno micro-ondas. "
directamente a los ojos.
Y el macho negro, con la gorra amarilla,
a lo lejos, vendía pañuelos de papel, junto al semáforo.
La japonesa turística, estaba gorda.
Blanca y de porcelana...
Sus labios, rojos. Toda ella, consciente
de su pequeñez, en el planeta Tierra.
Y de lo numerosos que son los chinos, en toda Asia.
La secretaria española me ha recibido.
Hemos intercambiado diálogo y miradas.
Por momentos, parecía abrazarme...
Con sus cabellos, que en torno a mí,
se trenzaban. Sierpes de Medusa hipnótica.
He salido de allí, como una roca.
Una estatua de piedra volcánica o basalto.
Escapando, escaleras abajo, por el barrio antiguo.
Nuevamente, un moro vendedor de té,
me ha saludado. Con una sonrisa insípida.
Una sonrisa de infusiones sin azúcar moreno.
Infusiones sin miel de abejas.
Sabe, pero no sabe.
Trabaja, pero sin moverse.
Espera, pero no le compran...
Moraleja: " La dama negra que me ha mirado,
directamente a los ojos, era hembra.
Una real hembra, que me ha hecho hervir,
en un momento. Como un horno micro-ondas. "
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