Micro-ondas.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Hoy, la hembra negra, me ha mirado
directamente a los ojos.
Y el macho negro, con la gorra amarilla,
a lo lejos, vendía pañuelos de papel, junto al semáforo.


La japonesa turística, estaba gorda.


Blanca y de porcelana...
Sus labios, rojos. Toda ella, consciente
de su pequeñez, en el planeta Tierra.
Y de lo numerosos que son los chinos, en toda Asia.


La secretaria española me ha recibido.


Hemos intercambiado diálogo y miradas.
Por momentos, parecía abrazarme...
Con sus cabellos, que en torno a mí,
se trenzaban. Sierpes de Medusa hipnótica.


He salido de allí, como una roca.




Una estatua de piedra volcánica o basalto.
Escapando, escaleras abajo, por el barrio antiguo.
Nuevamente, un moro vendedor de té,
me ha saludado. Con una sonrisa insípida.


Una sonrisa de infusiones sin azúcar moreno.


Infusiones sin miel de abejas.
Sabe, pero no sabe.
Trabaja, pero sin moverse.
Espera, pero no le compran...


Moraleja: " La dama negra que me ha mirado,
directamente a los ojos, era hembra.
Una real hembra, que me ha hecho hervir,
en un momento. Como un horno micro-ondas. "
 
Última edición:
Se va durmiendo mi fe
se va escapando mi alegría
aunque la verdad presentía
que se fueron cuando soñé.

Aquella noche desperté
desvelado amanecía
sintiendo tanta agonía
que ni café ni te.

La verdad no me importaba
ni la mentira tampoco
porque ya me afeito las canas.

Y me gusta pues se acaba
la vida de este cuerdo loco
que ya no tiene ni ganas.

Una respuesta de acrobacia
fuera de concurso
porque si la pongo en el portal
me tirarían tomates a pasarlo bien.
 
Entonces, ¿ Intentas lucirte ?
Me alegro mucho, Francisco.
Ten Fe en ti mismo.
Y también, en las musas.
Yo me comunico con ellas, a la hora de sentarme a escribir mis curiosos y graciosos poemas.
Pero a su vez, me inspiro en mi propia vida.
Es decir que este poema se lo debo a un largo paseo por la ciudad.
 
Hoy, la hembra negra, me ha mirado
directamente a los ojos.
Y el macho negro, con la gorra amarilla,
a lo lejos, vendía pañuelos de papel, junto al semáforo.


La japonesa turística, estaba gorda.


Blanca y de porcelana...
Sus labios, rojos. Toda ella, consciente
de su pequeñez, en el planeta Tierra.
Y de lo numerosos que son los chinos, en toda Asia.


La secretaria española me ha recibido.


Hemos intercambiado diálogo y miradas.
Por momentos, parecía abrazarme...
Con sus cabellos, que en torno a mí,
se trenzaban. Sierpes de Medusa hipnótica.


He salido de allí, como una roca.




Una estatua de piedra volcánica o basalto.
Escapando, escaleras abajo, por el barrio antiguo.
Nuevamente, un moro vendedor de té,
me ha saludado. Con una sonrisa insípida.


Una sonrisa de infusiones sin azúcar moreno.


Infusiones sin miel de abejas.
Sabe, pero no sabe.
Trabaja, pero sin moverse.
Espera, pero no le compran...


Moraleja: " La dama negra que me ha mirado,
directamente a los ojos, era hembra.
Una real hembra, que me ha hecho hervir,
en un momento. Como un horno micro-ondas. "
Así que te gusta la comida rápida ....
Cocinar y hervir rápidamente.
¿Y el "ChupChup"?
¿Y el fogón?
Si sonríes...
Tengo premio.
 
Me gusta mucho cocinar, y me esmero en los platos típicos de España.
Pero lamentablemente, no soy un alumno aventajado.
Y por ello, me muevo a paso de tortuga.
Incrementando, con el paso de los años, mi Sabiduría.
Respecto a tu expresión tan graciosa como atrevida, que invoca no sólo al caramelo redondo, sujeto por un palitroque, que es invento español, del mismo modo que la fregona; sino también al humo que sale por la chimenea de la locomotora de vapor, en los trenes antiguos; eso me ha llegado al alma. Tienes premio, porque te has comido una A.


 
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