Imagen captada por la autora en el bosque de " Los guardianes centenarios"
En la cuna del árbol se amontonan,
las hojas de un pasado que no vuelve,
los sueños e ilusiones que perdimos,
las hermosas vivencias que no fueron.
Es un árbol anciano que conoce
la historia de esas hojas que, aunque mudas,
supieron transmitirle con sus danzas
el rito de la muerte en su caída.
El árbol se sostiene a duras penas.
Les murmura a las hojas con amor:
“ la muerte es sólo un nuevo renacer.”
Se han quebrado sus ramas con los años,
mas la savia recorre aún su tronco
y espera, siempre espera, un nuevo abril.
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