BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La mirada abarcadora
la que compromete cielo y tierra
la que promueve vida y muerte
la que arranca conversaciones en el predio,
donde pájaro y crepúsculo se mezclan,
y nube y planta llueven y arrastran areniscas,
sedimentos de complexión estática.
Esa mirada terrible del expulsado
esa rama insensible ya por partida,
no da frutos, pues no pertenece a ídolos
terrestres y ecuánimes;
entonces, los labios quieren más besar,
el sudor unifica las pieles, y los demonios
del pan utilizan el sexo con vocación de monarca.
El trozo de tierra y viento y aire caliente
que veo huelo o siento, son más hermosos,
más esbeltos, que otro cualquiera.
Y, sin embargo, sigo siendo el hombre minúsculo
que minuciosamente trabaja ama odia o recrea
su vida transitoria sobre el papel, con una cerveza
en la mano, con música en la calma, o con restos
de fiebre en la temperatura del suelo.
Soy, ese hombre.
©
la que compromete cielo y tierra
la que promueve vida y muerte
la que arranca conversaciones en el predio,
donde pájaro y crepúsculo se mezclan,
y nube y planta llueven y arrastran areniscas,
sedimentos de complexión estática.
Esa mirada terrible del expulsado
esa rama insensible ya por partida,
no da frutos, pues no pertenece a ídolos
terrestres y ecuánimes;
entonces, los labios quieren más besar,
el sudor unifica las pieles, y los demonios
del pan utilizan el sexo con vocación de monarca.
El trozo de tierra y viento y aire caliente
que veo huelo o siento, son más hermosos,
más esbeltos, que otro cualquiera.
Y, sin embargo, sigo siendo el hombre minúsculo
que minuciosamente trabaja ama odia o recrea
su vida transitoria sobre el papel, con una cerveza
en la mano, con música en la calma, o con restos
de fiebre en la temperatura del suelo.
Soy, ese hombre.
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