Misión cumplida

esthergranados

Poeta adicto al portal
Había vivido lo bastante para darse cuenta de que es pura necedad querer decir la verdad.
Por eso, la noche que su chica amenazó con irse si no le hablaba claro, no intentó retenerla. Se encendió un cigarrillo y dio un trago a la copa que se acababa de servir. Luego, la miró distraído y se encogió de hombros mientras sonreía levemente.
No es que no quisiera a María, pero no la necesitaba a su lado: no tenía la necesidad de sentirla cerca, nunca tuvo dependencia de su compañía, ni esa sensación de pertenencia tan común en algunas parejas. Aún así, no quería hacerle daño y ahora la cosa se ponía fea, y no deseaba comprometerla. Por eso la dejó ir sin darle ninguna explicación.
Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero.
Cuando volvió a subir, miró por la ventana y observó una figura masculina entre las sombras de la calle.
Encendió y apagó la luz tres veces. Después dio una larga calada al cigarrillo, se sentó frente a la chimenea, se terminó la copa pensativamente y esperó. "Misión cumplida", murmuró, y dejó que el teléfono siguiera sonando.
 
Había vivido lo bastante para darse cuenta de que es pura necedad querer decir la verdad.
Por eso, la noche que su chica amenazó con irse si no le hablaba claro, no intentó retenerla. Se encendió un cigarrillo y dio un trago a la copa que se acababa de servir. Luego, la miró distraído y se encogió de hombros mientras sonreía levemente.
No es que no quisiera a María, pero no la necesitaba a su lado: no tenía la necesidad de sentirla cerca, nunca tuvo dependencia de su compañía, ni esa sensación de pertenencia tan común en algunas parejas. Aún así, no quería hacerle daño y ahora la cosa se ponía fea, y no deseaba comprometerla. Por eso la dejó ir sin darle ninguna explicación.
Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero.
Cuando volvió a subir, miró por la ventana y observó una figura masculina entre las sombras de la calle.
Encendió y apagó la luz tres veces. Después dio una larga calada al cigarrillo, se sentó frente a la chimenea, se terminó la copa pensativamente y esperó. "Misión cumplida", murmuró, y dejó que el teléfono siguiera sonando.

Mira que bien esto che, Esther.
Supongo es el trabajo del que me hablabas, me perdí un poco, pero al final entendí todo.
Veo que te gusta los relatos policiales, o tipo detectives, o bueno, tal vez lo has hecho por simple gusto de la narrativa.
De todas maneras, da suspenso y está muy lindo.
A veces creo te comento desde mi afección hacia ti, como gran persona que pareces.
Mis saludos. :)
 
Ay que gracioso eres Enzo, me encsnta lo que me dices y me hace gracia que pienses que me gustan los temas policíacos, te confieso que no me gistan especialmente, pero acabo de caer en la cuenta de que ultimamente he escrito varios así, pero es pura casualidad. Si, este es el relato del que te hable, lo dejo a la libre interpretación del lector, así mantengo la intriga jajaja. Gracias Enzo, por estar siempre ahí, un abrazo.
 
Es un gran relato . Muy interesante. Y mira eso de dejarla ir tan fácilmente me parece buenísimo. Si así fueran todas las relaciones pero, no es tan fácil en la vida real. Grato leerte. Saludos.
Llevas razón, en la vida real todo es mucho más complicado, los seres humanos tendemos siempre a hacerlo todo difícil, debe ser nuestra condición jajaja. Gracias Lourdes, por tener tan a menudo la deferencia de leerme y comentarme de esta manera tan generosa. Un beso.
 
Excelente relato Esther sobre esas dos muertes,
la del prisionero del sótano y la del amor,
sospecho que al protagonista ninguna d e las le importó
lo más mínimo. Eres una gran escritora.
Un beso.
 
Llevo tres días leyendo tu relato; ya me lo sé casi de memoria, pero me deja en ascuas el final. Pensaba que algo hay que se me escapa en esa conclusión... a no ser que el prisionero sea el protagonista mismo y quede con el asesinato libre. Pero no me importa, porque se disfruta esa manera que tienes de escribir las prosas.
Besos Esther y feliz finde.
Jolín, perdona que haya tardado tanto en contestar, ultimamente estoy un poco "dispersa" y no me entero. No pretendía provocarte esa inquietud, en realidad yo tampoco sé lo que pasó, cuando vi tu comentario decidí que debería continuar con el relato e imaginar un desenlace más explicito, que contara lo que pasó...y en ello estoy, pero me está costando, cuando lo tenga lo publicaré para despejar tus dudas jajaja Lo cierto es que a mi me gustó así, pero entiendo que en realidad no digo gran cosa. Muchas gracias por tu atención, por tu tiempo y por tu generosidad, un abrazo.
 
Excelente relato Esther sobre esas dos muertes,
la del prisionero del sótano y la del amor,
sospecho que al protagonista ninguna d e las le importó
lo más mínimo. Eres una gran escritora.
Un beso.
Pues tus sospechas son muy fundadas, no le importaba ni una cosa ni la otra. Gracias por ser tan amable y generoso conmigo, tus comentarios suben mi autoestima y eso a mi inseguridad le viene muy bien jajaja, un beso.
 
¡Qué bueno este relato Esther!! me ha recordado la serie americana Breaking Bad, la traducción mas o menos sería algo que se pudre o se echa a perder, algo que es bueno se convierte en malo. El personaje de tu trama es frío, calculador, aunque con apariencia de normalidad. Tienes una capacidad inmensa para bordar los personajes y ese hilo conductor de la muerte del prisionero en sintonía con el teléfono ha enriquecido la trama dándole mas suspense. Me ha encantado.
Abrazos, tiempo sin leernos.
Buen Fin de semana
 
Había vivido lo bastante para darse cuenta de que es pura necedad querer decir la verdad.
Por eso, la noche que su chica amenazó con irse si no le hablaba claro, no intentó retenerla. Se encendió un cigarrillo y dio un trago a la copa que se acababa de servir. Luego, la miró distraído y se encogió de hombros mientras sonreía levemente.
No es que no quisiera a María, pero no la necesitaba a su lado: no tenía la necesidad de sentirla cerca, nunca tuvo dependencia de su compañía, ni esa sensación de pertenencia tan común en algunas parejas. Aún así, no quería hacerle daño y ahora la cosa se ponía fea, y no deseaba comprometerla. Por eso la dejó ir sin darle ninguna explicación.
Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero.
Cuando volvió a subir, miró por la ventana y observó una figura masculina entre las sombras de la calle.
Encendió y apagó la luz tres veces. Después dio una larga calada al cigarrillo, se sentó frente a la chimenea, se terminó la copa pensativamente y esperó. "Misión cumplida", murmuró, y dejó que el teléfono siguiera sonando.
Sugerente relato. El lector puede continuar el desenlace.

Feliz primavera.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba