Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo lo llamo entrar en trance.
En mejor fuera que dentro.
Ser un mondadientes poético,
No está mal,
De momento.
Creer en uno es muy complicado,
Han tenido que degustarte mucho.
Chuparte y saborearte.
Para estar hinchado y gordito,
Te tienen que sobrealimentar.
Vamos,
¡Megustas al saco!
Para mí,
estar aquí es un reto.
Sentir el calor de otros,
Da gusto.
Estoy aquí por éso,
Como dice el robot oxidado,
Tenía los pies fríos y buscaba compañía.
¡Él es el poeta!
¡Y yo su mondadientes!
Entonces los megustas sirven para éso.
Para darte calor escénico.
¿Porqué sentirse siempre sola entre mil?
Si gustas,
Te alimentan.
Te tienen en cuenta.
Son sentimientos contrapuestos.
Los megustas me dan vértigo.
Creerte mejor que el resto,
En poesía,
Me repele y da grima.
Deberían ser polos opuestos.
Sí,
Al megusta curativo.
No,
Al megusta por megusta.
Al público.
No necesitas medallas ahí abajo.
Porque condiciona al resto.
Pareces una vitrina de trofeos.
Háztelo mirar,
Ser poeta no es éso.
Ése es mi reto.
Demostrar que lo bello está aquí adentro.
En el interior de nuestros huesos.
Créetelo,
Tú eres poesía.
Aunque para el resto seas un simple mondadientes.
Yo así lo siento y creo.
Por mucho que te humillen y acabes colgada de la puerta de un baño llorando.
Siempre lo mejor y más rico es lo que se queda ahí metido.
Entre los dientes.
Soy fuerte.
Apenas un mondadientes.
Aldonza,
¿Cuánto hace que no duermes?
Venga,
Recuéstate.
Me dolió.
Tenlo presente,
No me beses,
Recuerda,
Soy la vergüenza de las letras.
Cállate,
Duérmete.
Cuenta,
"Megustas".
A mí solo me importa uno.
El tuyo.
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