En un triste y oscuro cuarto, no hay nadie aquí, sólo estoy yo y mis pensamientos.
En un triste y oscuro cuarto, pe muse a pensar en lo bueno y en lo malo que hay.
Pero me doy cuenta de que ya no me importa, sin sentimientos en mi no hay nada que hacer.
En un triste y oscuro cuarto, me puse a llorar, pensando en todas esas cosas que pude haber hecho pero no las hice, sintiendo miedo y rabia por todas esas personas que si lo lograron
En éste triste y oscuro cuarto, no hay nada que hacer, todos se han ido, menos yo. Quise quedarme atrapado en la depresión y agonía en mi ser.
En mi triste y oscuro cuarto, no puedo moverme, simplemente no puedo hacer nada. Mis manos y pies están atados desde hace mucho tiempo, haciendo que mi cuerpo quede inmóvil e inseguro.
Pues en éste triste y oscuro cuarto lo he perdido todo: mi familia, amigos, mi dignidad, el cariño que me tenían las personas, sentimientos, todo.
El remordimiento y las ansias me consumen... Me siento fatal... Como si algo realmente afilado entrara dentro de mi... Como si miles de insectos se infestaran en mi boca, teniendo ese horrible sabor en la lengua.
En éste triste y oscuro cuarto sólo hay dolor y amargura.
Todos me critican, me humillan...Me destruyen... Y si sólo me conocieran bien... Eso ya no significa nada para mi, de todas formas soy un asco de persona, a nadie le agradaría.
En mi hermoso y oscuro cuarto nada se ve con claridad. Todo se vuelve oscuro y sombrío.
Los rumores sobre mi se expanden, se hacen cada vez más grandes.
Mi triste y oscuro cuarto comienza a desmoronarse, de nuevo me he quedado atrapada. Unas voces me dicen que salga, que moriré. Pero no lo hago porque esas voces me asustan... me atemorizan.
En éste triste y oscuro cuarto, no hay nada que hacer.
Todo se ha ido, de nuevo nada importa, ni yo mismo me importo. En realidad, ¡nada me importa!
Mis heridas no pueden sanar, nada puede sanar. Nada puede sanar aquí.
Lo bonito que quedaba en mi... Lo he roto yo mismo... Pero tú, con tus humillaciones, groserías y malos tratos me has ayudado a destrozarme.
Mi triste y oscuro cuarto sigue aquí, dentro de mi.
Me quedo inmóvil, no quiero ayuda, no quiero platicar, no siento nada, no necesito ayuda.
Sólo déjenme en paz.
Lo único que puedo sentir es el dolor que los dos hemos causado, el dolor inmenso que nunca se va a quitar... Ese dolor guardado en mi corazón... Ese dolor puro y claro...
Continuará...
En un triste y oscuro cuarto, pe muse a pensar en lo bueno y en lo malo que hay.
Pero me doy cuenta de que ya no me importa, sin sentimientos en mi no hay nada que hacer.
En un triste y oscuro cuarto, me puse a llorar, pensando en todas esas cosas que pude haber hecho pero no las hice, sintiendo miedo y rabia por todas esas personas que si lo lograron
En éste triste y oscuro cuarto, no hay nada que hacer, todos se han ido, menos yo. Quise quedarme atrapado en la depresión y agonía en mi ser.
En mi triste y oscuro cuarto, no puedo moverme, simplemente no puedo hacer nada. Mis manos y pies están atados desde hace mucho tiempo, haciendo que mi cuerpo quede inmóvil e inseguro.
Pues en éste triste y oscuro cuarto lo he perdido todo: mi familia, amigos, mi dignidad, el cariño que me tenían las personas, sentimientos, todo.
El remordimiento y las ansias me consumen... Me siento fatal... Como si algo realmente afilado entrara dentro de mi... Como si miles de insectos se infestaran en mi boca, teniendo ese horrible sabor en la lengua.
En éste triste y oscuro cuarto sólo hay dolor y amargura.
Todos me critican, me humillan...Me destruyen... Y si sólo me conocieran bien... Eso ya no significa nada para mi, de todas formas soy un asco de persona, a nadie le agradaría.
En mi hermoso y oscuro cuarto nada se ve con claridad. Todo se vuelve oscuro y sombrío.
Los rumores sobre mi se expanden, se hacen cada vez más grandes.
Mi triste y oscuro cuarto comienza a desmoronarse, de nuevo me he quedado atrapada. Unas voces me dicen que salga, que moriré. Pero no lo hago porque esas voces me asustan... me atemorizan.
En éste triste y oscuro cuarto, no hay nada que hacer.
Todo se ha ido, de nuevo nada importa, ni yo mismo me importo. En realidad, ¡nada me importa!
Mis heridas no pueden sanar, nada puede sanar. Nada puede sanar aquí.
Lo bonito que quedaba en mi... Lo he roto yo mismo... Pero tú, con tus humillaciones, groserías y malos tratos me has ayudado a destrozarme.
Mi triste y oscuro cuarto sigue aquí, dentro de mi.
Me quedo inmóvil, no quiero ayuda, no quiero platicar, no siento nada, no necesito ayuda.
Sólo déjenme en paz.
Lo único que puedo sentir es el dolor que los dos hemos causado, el dolor inmenso que nunca se va a quitar... Ese dolor guardado en mi corazón... Ese dolor puro y claro...
Continuará...