Lady_Anfetamina
Poeta recién llegado
1.
Amore, no lo sai ma sei il mio amore. Niño, perfumas mi silencio, mi tiempo se expande en tus imágenes y palabras, me dejo invadir de este brusco y dulce sentimiento, de sensaciones que vibran como un diapasón en la noche invisible. Es como si estuvieras grabado en mis ensoñaciones y delirios, en un tiempo que no tiene pasado ni futuro y no es el presente. Te pienso y te extraño. Encuentro tu ser en la medianoche y me fundo en él, tu carne se hunde lentamente en la mía y no existe un límite. Es un sortilegio, como si hubieras abierto una puerta secreta y te adentraras en laberintos con clarooscuros. Amore, mis manos inventan caricias sobre la arena de una playa desierta. Mio piccolo bimbo. ¿Qué sucedió? No sé qué piensas, cómo vives esta aventura de los sentidos. Tengo una sed salvaje de ti. Besos plenos de besos y palabras que a nadie más diré.
2
Escucho tu voz y navego en tu mente, lamo los dedos de tus pies, mi lengua recorre la forma de tus dedos y mis manos acarician tus piernas como ardientes demonios, subo por tus palabras hasta tu centro, descubro tu cuerpo como un reino que me esperaba en la brumas del tiempo, lamo tus piernas, chupo cada milímetro de ti y tu voz me embriaga. La ciudad no existe, estoy dentro y respiro tu olor, me como tus nalgas, mis manos se aferran a tus caderas y mi sexo dibuja el tuyo y te aprieto fuerte contra mi sin que penetres mi carne, dejando que el elemento profundo vibre, dibujo tu sexo con el mío, cada borde, cada hendidura, cada electricidad que cambia la percepción del mundo. Subo escaleras por tu garganta rumbo a tu boca. Tu boca se abre lentamente y te beso con la sed de una vida sin ti. Mi sexo entra en el tuyo en un instante que se eterniza, de tu boca escapa un gemido y aún todo está por suceder. Cada movimiento es una sensación, los besos se alargan, las voces se confunden, me aferro a tus nalgas en el vértigo del deseo. Niño mío, en tus ojos hay estrellas negras. Te amo de una forma absurda y misteriosa...
Amore, no lo sai ma sei il mio amore. Niño, perfumas mi silencio, mi tiempo se expande en tus imágenes y palabras, me dejo invadir de este brusco y dulce sentimiento, de sensaciones que vibran como un diapasón en la noche invisible. Es como si estuvieras grabado en mis ensoñaciones y delirios, en un tiempo que no tiene pasado ni futuro y no es el presente. Te pienso y te extraño. Encuentro tu ser en la medianoche y me fundo en él, tu carne se hunde lentamente en la mía y no existe un límite. Es un sortilegio, como si hubieras abierto una puerta secreta y te adentraras en laberintos con clarooscuros. Amore, mis manos inventan caricias sobre la arena de una playa desierta. Mio piccolo bimbo. ¿Qué sucedió? No sé qué piensas, cómo vives esta aventura de los sentidos. Tengo una sed salvaje de ti. Besos plenos de besos y palabras que a nadie más diré.
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Escucho tu voz y navego en tu mente, lamo los dedos de tus pies, mi lengua recorre la forma de tus dedos y mis manos acarician tus piernas como ardientes demonios, subo por tus palabras hasta tu centro, descubro tu cuerpo como un reino que me esperaba en la brumas del tiempo, lamo tus piernas, chupo cada milímetro de ti y tu voz me embriaga. La ciudad no existe, estoy dentro y respiro tu olor, me como tus nalgas, mis manos se aferran a tus caderas y mi sexo dibuja el tuyo y te aprieto fuerte contra mi sin que penetres mi carne, dejando que el elemento profundo vibre, dibujo tu sexo con el mío, cada borde, cada hendidura, cada electricidad que cambia la percepción del mundo. Subo escaleras por tu garganta rumbo a tu boca. Tu boca se abre lentamente y te beso con la sed de una vida sin ti. Mi sexo entra en el tuyo en un instante que se eterniza, de tu boca escapa un gemido y aún todo está por suceder. Cada movimiento es una sensación, los besos se alargan, las voces se confunden, me aferro a tus nalgas en el vértigo del deseo. Niño mío, en tus ojos hay estrellas negras. Te amo de una forma absurda y misteriosa...